El cambio clave en la dieta de Carlos Alcaraz para catapultar su rendimiento deportivo: “Tengo la suerte de que como mucho”
Deportistas de élite
El tenista español explica cómo una alimentación sin gluten y basada en pescado ha sido determinante para rendir al máximo en los grandes torneos.

Carlos Alcaraz ejercitándose en el gimnasio

El rendimiento de Carlos Alcaraz no se explica solo por su talento, su potencia física o su mentalidad competitiva. Detrás de su consolidación en la élite del tenis mundial hay también un cambio clave en su alimentación, una decisión que llegó tras una analítica médica y que ha marcado un antes y un después en su forma de competir.
Una decisión basada en la ciencia
Todo comenzó cuando su equipo le propuso realizar una analítica para detectar posibles factores que estuvieran afectando a su rendimiento. A partir de ahí, Alcaraz empezó a seguir una dieta sin gluten, especialmente en periodos de alta exigencia como los torneos de Grand Slam.
El objetivo era claro: mejorar la digestión y reducir la sensación de pesadez y fatiga, dos factores que pueden influir de manera directa en el rendimiento deportivo de alto nivel. El gluten, presente en cereales como el trigo, la cebada o el centeno, puede resultar difícil de procesar para algunos deportistas, incluso sin una intolerancia diagnosticada.

Más pescado que carne y mucha energía en pista. Más allá del gluten, el propio tenista ha explicado que su dieta se basa en mucho pescado, incluso más que carne, además de alimentos clave para mantener la energía durante los partidos. “Como bastante pasta, eso es bueno para el deportista. Y tengo la suerte de que como mucho, pero no cojo mucho peso en plan de grasa”, reconocía en una entrevista, destacando también el consumo habitual de ensaladas y arroz.
Este equilibrio le permite afrontar entrenamientos y partidos largos sin perder frescura física, algo esencial en un deporte tan exigente como el tenis profesional.

Caprichos controlados y una relación sana con la comida
Lejos de dietas extremas, Alcaraz mantiene una relación flexible y natural con la alimentación. Es un declarado amante del sushi y, cuando vuelve a casa en Murcia, no renuncia a darse algún capricho puntual como pizzas o hamburguesas. Eso sí, no es especialmente aficionado a los dulces.
“No tengo ninguna restricción, lo que quiera, me lo como. Intento cuidarme bastante, pero si se me presenta algo que me gusta, me lo tomo encantado”, ha explicado, dejando claro que la clave está en el equilibrio y no en la prohibición constante.

Qué come antes y durante los partidos. En los días de competición, su alimentación está perfectamente planificada. Antes de los partidos suele optar por sushi o por un plato de pasta sin gluten, acompañado de una crema energética a base de ingredientes naturales. Durante el encuentro, completa su aporte energético con barritas elaboradas con dátiles, claras de huevo y guaraná, además de plátanos para prevenir calambres.
Un enfoque nutricional que no solo busca rendir mejor en el presente, sino también cuidar el cuerpo a largo plazo, algo fundamental para sostener una carrera al máximo nivel.

Una tendencia cada vez más común en el deporte de élite
El caso de Carlos Alcaraz no es aislado. Cada vez más deportistas profesionales apuestan por ajustar su dieta para optimizar el rendimiento, reducir lesiones y mejorar la recuperación. En su caso, este cambio alimenticio se ha convertido en una pieza más de un engranaje que explica por qué, pese a su juventud, ya compite como un veterano en los escenarios más exigentes del tenis mundial.