José Carlos Ruiz, filósofo: “El gran fracaso del siglo XXI es que todo aquello que no está relacionado con la productividad lo concebimos como una pérdida de tiempo”
Productividad
El pensador analiza en 'Tiene Sentido Podcast' por qué la carga mental no es exceso de pensamiento, sino precisamente su ausencia.

José Carlos Ruiz, filósofo.

La sensación de vivir permanentemente desbordados se ha convertido en una constante para muchas personas. Agendas llenas, listas interminables de tareas y una presión continua por “aprovechar el tiempo” forman parte del día a día. Para José Carlos Ruiz, este fenómeno tiene una raíz mucho más profunda de lo que parece: una ruptura silenciosa entre la vida y el pensamiento.
Así lo explica el filósofo en una reflexión compartida en Tiene Sentido Podcast, donde pone palabras a un malestar contemporáneo cada vez más extendido: la llamada carga mental.
La ruptura entre vida y pensamiento
Según Ruiz, la carga mental no surge simplemente porque tengamos muchas cosas que hacer, sino porque en el siglo XXI se ha quebrado la relación natural entre vivir y pensar la propia vida. Falta tiempo, pero sobre todo falta distancia para reflexionar sobre cómo y por qué vivimos como lo hacemos.

Cuando esa relación se rompe, lo que queda no es pensamiento auténtico, sino una forma de pensar subordinada a una idea muy concreta de vida: la vida productiva. Todo se mide en función de su utilidad, de su rendimiento y de su capacidad para generar resultados.
Pensar solo en términos de productividad
El filósofo señala que uno de los grandes fracasos de nuestra época es haber reducido el pensamiento a categorías temporales ligadas a la productividad. En este marco, cualquier actividad o reflexión que no esté orientada a “producir más” se percibe automáticamente como una pérdida de tiempo.

Esta lógica no solo afecta al trabajo, sino también a la forma en la que se concibe el descanso, el ocio o incluso el desarrollo personal. Pensar sin un objetivo productivo claro deja de tener valor social y pasa a verse como algo prescindible.
La carga mental como falta de jerarquía vital
Para José Carlos Ruiz, la carga mental es, en el fondo, una respuesta a esta dinámica. La acumulación constante de tareas, compromisos y obligaciones impide jerarquizar la vida desde prioridades personales. No hay espacio para organizar la existencia desde dentro hacia fuera, desde lo que uno considera importante.
En su lugar, se impone una organización inversa: es el exterior (las exigencias, los plazos, las expectativas ajenas) el que dicta el orden de la vida. El resultado es una sensación permanente de saturación y de urgencia.

No es exceso de pensamiento, es su ausencia
Una de las ideas más contundentes de su reflexión es que la carga mental no está hecha de pensamientos reales. Al contrario, es la falta de pensamiento la que la provoca. Cuando no hay tiempo para reflexionar, para detenerse y dar sentido a lo que se hace, la mente se llena de “checks” pendientes, pero vacíos de significado.
Ese divorcio entre vida y pensamiento, explica el filósofo, es una de las grandes tensiones de la contemporaneidad y una de las claves para entender por qué tantas personas se sienten agotadas incluso cuando no están realizando un esfuerzo físico extremo.
La reflexión de José Carlos Ruiz conecta con un debate cada vez más presente en la sociedad: la necesidad de recuperar espacios de pensamiento no productivo, de pausa y de reflexión personal. No como lujo, sino como una herramienta básica para ordenar la vida y reducir el desgaste mental.