David Trueba: “Desde muy joven me he sentido atraído por un tipo de mujer más madura que yo”
Entrevista
El director vuelve a colaborar con David Verdaguer en 'Siempre es invierno', una tragicomedia romántica que adapta la novela 'Blitz' escrita por Trueba en 2015

David Verdaguer y David Trueba durante su visita a Guyana Guardian

Después del aplaudido y premiado biopic sobre el humorista Eugenio en Saben aquell (2023), David Trueba y David Verdaguer vuelven a trabajar de nuevo juntos en Siempre es invierno, una tragicomedia romántica que clausuró el pasado fin de semana el Festival de Valladolid y que adapta la novela Blitz (Anagrama), que Trueba escribió en 2015. En el filme, que llega a la cartelera este viernes, el actor catalán encarna a Miguel, un arquitecto paisajista que viaja a Lieja para un congreso con su pareja Marta (Amaia Salamanca) y durante esos días la relación sentimental llega a su fin. Desorientado, decide quedarse solo en la ciudad belga para reconstruir un futuro en el que podría tener cabida Olga (Isabelle Renauld), una mujer mayor que él que trabaja como voluntaria en el congreso de arquitectura.
¿La idea de colaborar juntos de nuevo surgió ya durante el rodaje de Saben aquell?
David Trueba: Más que rodando, creo que ya estábamos acabando. O durante la promoción, incluso. Los productores, tanto Edmon Roch como Atresmedia, me dijeron seriamente que querían hacer otra película conmigo y si tenía algo en cartera. Yo no suelo tener nada en cartera y les dije que no. Pero a las dos o tres semanas volvieron a insistir y de pronto dije: 'Mira, hace unos años estuve a punto de hacer una novela mía que se llama Blitz en cine y el proyecto se canceló por una serie de razones un poco externas a mí'. Y pensé que David, después de hacer un personaje como Eugenio, que durante el rodaje fue todo contención, podría sacar su humor e ironía con Miguel, una persona que está como paralizada, que todo se le ha destruido y tal, pero al mismo tiempo tiene opiniones divertidas sobre el mundo. Y resulta que David había leído la novela.
David Verdaguer: Sí, hará unos nueve años y me gustó mucho.
Trueba: Alguna vez he pensado que mi estado más feliz o tranquilo suele ser cuando escribo. Pero lo único que echo de menos cuando estoy escribiendo son los actores. Me gusta trabajar con ellos...
Verdaguer: Quiere mucho a los actores. Puede parecer algo raro, pero no todos los directores quieren a los actores. A veces, solo somos unos muñecos que entran en el set para poder jugar con su cámara. Y David te da, como dice él, la libertad para que hagas lo que él quiere. Puedes hablar con él y saca lo mejor de ti. Parece algo obvio, pero no es tan fácil. Y los actores también le queremos mucho porque todos queremos amor, y los actores más. Así que cuando te lo dan lo agradeces muchísimo.
Trueba quiere mucho a los actores. Puede parecer algo raro, pero no todos los directores quieren a los actores. A veces, solo somos unos muñecos que entran en el set para poder jugar con su cámara
Con tanto amor, seguro que todo fluye mejor...
Trueba: A veces soy duro porque a mi no me gusta que cambien ni una coma y es algo que les sorprende.
Verdaguer: Es verdad.
Trueba: Pero en lo demás disfruto mucho con ellos. No me gusta mucho llamar a grandes estrellas, que sé que a nivel comercial sería mejor. Me gusta coger a los actores en un estado medio, o están empezando o consolidados. Que no son gente que va a venir con exigencias absurdas.
Verdaguer: Si alguna vez me consagro espero no llegar nunca con exigencias absurdas.
Trueba: Por ejemplo, Javier Cámara siempre me dice: '¿por qué no volvemos a hacer una película juntos?'. Y yo le digo que ya está un pelín consagrado para mí.

Usted nunca había querido adaptar ninguna de sus novelas al cine, pero con Blitz ha hecho una excepción.
Trueba: Especialmente hay cuatro que no, pero Blitz desde el principio tuvo un origen que rozaba lo cinematográfico. Es una novela particular dentro de las mías y es más breve. Y cuando empecé a pensar en ella, ya hubo entonces un momento en el que pensé si hacer una película o hacer una novela, y me incliné hacia la novela porque acababa de rodar una película y los niños eran más pequeños y no tenía ganas. Así que decidí que iba a ser una novela y luego pensé todo el rato que hay cosas que podrían estar bien en una película, cosas que... Es una novela muy física, cuenta una historia muy gráfica, plástica, y el cine para eso es imbatible.
¿Cómo ha sido la experiencia de volver al material una década después?
Trueba: He tenido más elementos de conflicto de lo que yo creía porque me di cuenta muy rápido que el que había escrito la novela era una persona muy particular que estaba muy cerca del personaje de él. Y cuando estaba adaptándola estaba como más cerca del personaje femenino en la actitud. Eso ha ayudado porque la cámara es la escritura y la he colocado en un sitio que está más cerca de los dos que a lo mejor como la habría colocado hace diez años, que era más la voz de él. Ha sido un proceso laborioso hasta encontrar el punto justo.

Después de leer la novela en su momento, ¿cómo recibió la propuesta de meterse en la piel de Miguel?
Verdaguer: No la volví a leer porque ya lo había hecho y esperaba leerme el guion. Sentí una cierta responsabilidad porque era la primera novela que adaptaba Trueba pero mi idea era pasármelo bien. Mi método es aprenderme el texto y luego que te dirijan. Lo pasé un poco mal porque también había mucho inglés en la película y se me da regulín. Quería probar con mucha alegría otras cosas con David. Cuando llegué a Lieja me bajó un poco la alegría porque es una ciudad muy gris y fría. Todo el equipo estaba resfriado. Pero afronté el personaje con ilusión. Me siento reflejado en Miguel como cualquier persona que ha querido. Si quieres siempre hay el riesgo del abismo. Le deja la novia al principio de la película, en el trabajo tampoco le va muy bien y es un detonante que le obliga a estar con él mismo. Se queda un poco bloqueado y se queda en invierno durante todo el año. Y esa introspección le permite saber qué quiere y sobre todo qué es lo que no quiere. A veces, ser sincero con uno mismo es muy difícil.
Da la impresión de que siempre tiene que pasar algo negativo para que reaccionemos...
Trueba: Sí, en general somos animales poco perceptivos y necesitamos a veces un shock o un golpe en la vida. De pronto hay tanta gente que enferma o pierde a alguien y piensan que no le dijo nunca lo que sentía...Y una cosa que siempre aprendes es a intentar vivir como si fuera el último día de tu vida. Yo a mis hijos siempre les decía: 'Intentad iros a la cama sin deudas con nadie'. Todos hemos metido la pata en algún momento pero es mejor intentar arreglarlo. Es mejor perder un minuto de dignidad u orgullo a cambio de acostarte por las noches diciendo 'no tengo nada que me perturbe más que el despertador'. Eso a mí me parece la salud. Yo he ido a muchas ferias del libro y festivales y estás tres o cuatro días fuera de tu entorno, te relacionas con gente que hace tu oficio y ves a dónde te puede llegar a veces la falsedad de lo que estás haciendo o de tu actitud creyéndote que eres más de lo que eres. Esa mirada un poco desde fuera te ayuda a corregir. Hay que darle menos importancia al qué dirán y más importancia al que digo yo sobre mí, qué pienso de mí. A Miguel que la pareja le deje de esa manera tan cruel en el fondo le hace el gran favor de su vida porque le obliga a no seguir encubriendo una relación que no funciona. A veces, caerte y estar en el hospital poniéndote bien una pierna te ayuda a pensar un poco. Es así de desgraciada nuestra forma de vivir.
Miguel se queda un poco bloqueado y se queda en invierno durante todo el año. Y esa introspección le permite saber qué quiere y sobre todo qué es lo que no quiere
Y eso da pie a que inicie una bonita relación con una mujer mayor, algo que no estamos acostumbrados a ver en el cine.
Verdaguer: Es como una comedia romántica pero al revés. Primero hacen el amor y luego a ver qué pasa. Es muy interesante. Isabelle Renauld, que hace de Olga, estaba muy feliz porque no siempre hay personajes importantes para mujeres, y menos de su edad, lamentablemente. Además, ha sido muy valiente porque se ha desnudado tanto emocionalmente como físicamente. La secuencia de sexo cuando la vi en cine incluso me daba pudor y es bonito que tengamos estos ejemplos, estos referentes, porque como dice Trueba, el cine siempre va por delante.
A las mujeres se les ha imposibilitado estar a gusto con ellas mismas, incluso cuando están espléndidas físicamente. Sobre ellas siempre hay una mirada muy crítica
Normalmente las películas muestran la relación de mujer mayor y hombre más joven como una relación de poder...
Trueba: Exacto. Creo que el cine con la mera expresión de algo ayuda muchísimo a normalizar cosas. Creo que especialmente la mujer sufre una especie de tiranía rarísima en la que el cine tiene mucha relevancia. Hay esa especie de sensación de que el hombre es como el vino, que mejora con la madurez. Todo el mundo está de acuerdo en que Brad Pitt es mucho más atractivo ahora que cuando era joven. Sin embargo, a una mujer no se le festejan sus 60 años, no solo porque esté bien, sino porque es ella. Cuando murió Diane Keaton hubo una especie de exaltación de el ser ella, que era su bandera. Pero se ha valorado muy poco porque estamos en un mundo donde constantemente vemos portadas y fotos que no muestran las arrugas. Y yo siempre desde muy joven me he sentido atraído por un tipo de mujer que tenía una madurez mayor que la mía. Me ha atraído tantísimo ver a una mujer potente, asentada y tranquila. Y me han dicho: 'Te gustan las viejas'. A las mujeres se les ha imposibilitado estar a gusto con ellas mismas, incluso cuando están espléndidas físicamente. Sobre ellas siempre hay una mirada muy crítica. Lo ves en la política, cuando sale una mujer ejecutan si le sobra esto o le falta aquello. A los hombres no se les hace un análisis ni de la ropa ni del peinado a ese nivel casi de humillación.

¿Y cómo llevan el paso del tiempo, que es uno de los temas destacados de la película?
Verdaguer: Buena pregunta. Pues yo estoy en los 42 y como dijo un camarero de la Boquería colega mío 'a partir de los 40 giras el jamón. Está todo más sabroso, pero estás más cerca del hueso'. Me parece una buena metáfora. Curiosamente, me llegas a hacer esta pregunta hace un año y te digo otra cosa. Creo que estoy como encontrando un poco la paz en cumplir años. Tengo energía, una cierta tranquilidad, conservo el pelo... Estoy feliz de tener 42 y tengo ganas de cumplir muchísimos más. Estoy en un momento muy guay, aunque eso no quiere decir que no tenga a veces el síndrome del impostor. Pensaba que el síndrome del impostor era de inseguridad y tiene más que ver con el ego. Si controlas el ego, creo que la inseguridad se rebaja. Hay que quitar importancia a todo. Cuando te va muy bien y cuando no te va tan bien.
Creo que estoy como encontrando un poco la paz en cumplir años. Estoy feliz de tener 42 y tengo ganas de cumplir muchísimos más
Trueba: Recuerdo unas palabras de Charo López que decía que la vejez es horrible. Yo he perdido mi pelito rubio maravilloso que tenía a los 10 años y cuando me veo incluso en las fotos me digo '¿pero tengo el pelo tan blanco?'. Y al mismo tiempo hay que asumirlo. Entiendes que es el proceso vital. A mí lo que más miedo siempre me ha dado de los oficios que hago es el de convertirte en un cínico, que te quedes con la parte superficial y que dejes de enfrentarte a una película o una novela como la primera vez que la rodaste o escribiste. Que era mucho entusiasmo y mucha inseguridad todo mezclado. Y esa inseguridad tiene que ser necesaria. Lo más importante es cómo levantarte por la mañana teniendo un entusiasmo juvenil y al mismo tiempo, mirarte en el espejo y decir: 'Ostras, ¡qué mayor soy!'. La gente quiere novedad en nuestro oficio. No eres la novedad y hay que asumir un rol distinto en tu carrera.

Hay un momento en el que Miguel dice que lo artístico no se considera un oficio en España...
Trueba: En países como Francia o Alemania cuidan mucho a los artistas. No sé qué hemos hecho mal en este país para que todavía al mundo del arte y de la creación se les considere como un poco que viven del cuento.
No sé qué hemos hecho mal en este país para que todavía al mundo del arte y de la creación se les considere como un poco que viven del cuento
¿Se ve adaptando otra de sus novelas en un futuro?
Verdaguer: España quiere que adaptes Cuatro amigos...
Trueba: Yo creo que no. Por lo menos de las cuatro que yo llamo fundamentales-fundacionales: Abierto toda la noche, Cuatro amigos, Saber perder y Tierra de campos. Empiezan y terminan como yo quería en ese momento. No he tenido nunca la necesidad ni siquiera de dárselas a otros que me las han pedido, incluso directores que admiro. No tengo ganas de verlas en el cine. No hay nada dentro de mí que tenga curiosidad por verlas. Siempre le digo a mis hijos: 'Vosotros si queréis las vendéis cuando me haya muerto y que os paguen algo'.