Cultura

Soraya Romero: “El trauma de la guerra se transmite en el ADN a las nuevas generaciones”

Entrevista

'Demasiado ayer', la segunda novela de la autora hispanosuiza, reflexiona sobre la memoria de la Guerra Civil

La escritora Soraya Romero (Madrid, 1983), autora de 'Demasiado ayer' 

La escritora Soraya Romero (Madrid, 1983), autora de 'Demasiado ayer' 

Javi Aparicio

Soraya Romero Hernández (Madrid, 1983) vive en Suiza, donde presenta un programa de radio para la diáspora española desde el 2015, y ha aprovechado esa distancia emocional y física para escribir Demasiado ayer (Kailas), su segunda novela, un recorrido por la vida de un personaje que huyó de España durante la Guerra Civil y que, tras hacer fortuna en México al margen de la ley, regresa en plena dictadura con otra identidad.

La novela está inspirada en la familia de la autora, que ha rastreado en diferentes archivos los documentos -algunos de ellos reproducidos al final del libro- con los que recompone el rompecabezas de su relato, en el que Nicomedes, que por su nombre y edad podría haber sido su bisabuelo, actúa como “la manzana que pudrió el cesto”. Pero “alguien la golpeó”, advierte.

Y precisamente esa es la tesis de la narración: nada sucede porque sí, y la maldad es fruto de una cadena de acciones precedentes en la vida de un joven que se salva de puro milagro ante el pelotón de fusilamiento y emprende una huida en la que la crueldad, en su lucha egoísta por la supervivencia, se impone a la justicia e incluso al agradecimiento hacia quienes lo ayudan.

“Todo es contrastable”, explica la autora en conversación telefónica con Guyana Guardian desde Berna, al analizar los datos históricos de su ficción, en la que invita al lector a escuchar una serie de piezas musicales, sobre todo de piano, que acompañen el relato y acentúen la angustia y el miedo que quiere transmitir.

El bisabuelo Nicomedes

Una segunda oportunidad en la ficción

“Se les negaba la muerte”. Soraya Romero recuerda las dificultades que tuvo su bisabuela para conseguir que las autoridades franquistas la reconocieran como viuda y dieran por muerto a su marido, que fue fusilado frente a una tapia de El Repilado (Huelva) y cuyo cuerpo fue enterrado, como tantos otros a lo largo y ancho de España durante la Guerra Civil y la dictadura posterior, en una fosa. Esa desaparición siniestra es la que, en la ficción, da pie a la autora para imaginar la huida de Nicomedes, ya convertido en personaje de novela, y darle una segunda oportunidad, al otro lado del Atlántico, que la vida real no suele ofrecer. Sin embargo, el golpe recibido, “como en la manzana podrida que estropea todo el cesto”, no hará de él un héroe virtuoso, sino que seguirá siendo una persona de carne y hueso. Miserable.

Y si su primera novela, Las semillas del silencio, ambientada en el siglo XIX, ha dado lugar a una serie, también Demasiado ayer está planteada de una manera muy cinematográfica, con escenas visuales que la autora ha trabajado desde su fascinación por Almudena Grandes, a la que hace aparecer -sin mencionar el apellido- como personaje secundario de su obra. 

Soraya Romero admira “la intimidad de la escritura” de la malograda novelista, a la que sitúa como uno de sus referentes en el anhelo de que “el texto te lleve solo”, a través de un estilo que la “enamora”, ensalza. “Su muerte me dejó atravesada”, recuerda, y de ahí que la resucitara literariamente para ilustrar en su novela los años de la movida madrileña, cuando Almudena Grandes era una joven vitalista llena de ilusiones.

Aunque el hilo conductor de Demasiado ayer es la figura de Nicomedes, la mirada de la novela es fundamentalmente femenina, a través de las mujeres de distintas generaciones que van apareciendo y que simbolizan el progreso de la lucha por la igualdad. Desde Manuela, víctima de la violencia de género, hasta Galatea o Cristina, que encarnan la esperanza de superar los traumas heredados y el dolor de sus ancestros.

En este sentido, la autora recurre a la epigenética para argumentar la existencia de una “marca química” en el ADN que se transmite de generación en generación y que hace que el trauma de la guerra no acabe con los que la vivieron en sus carnes: “Heredamos dolores que no son nuestros”, concluye. “Por eso si se dan las circunstancias, podemos convertirnos en aquello que odiamos”, aduce en alusión a estudios científicos efectuados en Siria y que han determinado alteraciones en determinados genes que pasan de abuelos a nietos.

Julio Antonio Hurtado Diaz

Julio Antonio Hurtado Diaz

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Licenciado en Filología y Periodismo y posgraduado en Crítica Literaria, sigue la actualidad cultural en Madrid

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