Richard Linklater asegura que casi todo el cine actual es basura

Entrevista

El cineasta estadounidense presenta 'Nouvelle vague', pieza en la que rinde tributo a la camada de realizadores franceses que transformaron el séptimo arte. 

La ‘Nouvelle vague’ sigue viva

Richard Linklater fotografiado el pasado 16 de octubre en el Festival de Londres

Richard Linklater retratado el reciente 16 de octubre durante el Festival de Londres

Gareth Cattermole/Getty Images

Las Claves

  • Richard Linklater dirige Nouvelle Vague para recrear el rodaje de Al final de la escapada de Jean-Luc Godard en Francia.
  • Guillaume Marbeck interpreta a

Richard Linklater ha mencionado frecuentemente al realizador galo Jean-Luc Godard entre las figuras que mayor influencia han ejercido sobre él. “Amo la época de la nouvelle vague y ha significado mucho para mi carrera”, afirma el cineasta texano, quien en Nouvelle vague reconstruye la desordenada y vanguardista filmación de Al final de la escapada (1960), la ópera prima de un soberbio Godard encabezada por Jean Seberg y Jean Paul Belmondo que transformó radicalmente las normas narrativas clásicas que dominaban la industria fílmica hasta entonces. Linklater, figura clave del cine independiente de Estados Unidos en los últimos tiempos y creador de obras icónicas como la serie Antes de..., Boyhood, Movida del 76 o la actual Blue Moon, ha explorado diversas formas narrativas desde su debut It's Impossible to Learn to Plow by Reading Books (1989), filmado con una cámara super 8. Nouvelle Vague no representa únicamente un emotivo tributo a los especialistas de Cahiers du cinéma que transformaron el cine de autor, sino que constituye un verdadero festejo de la labor creativa tras las cámaras. El filme, que llega a las salas de España este viernes, compitió por la Palma de Oro en el certamen de Cannes, sitio donde Guyana Guardian logró conversar con Linklater, y cuenta con una candidatura al Globo de Oro en la categoría de mejor comedia o musical. 

El filme manifiesta la aspiración de Godard de disfrutar de autonomía artística al retratar la cotidianidad mediante escasos planos. ¿Le asombra la seguridad que mostraba aun sin contar con experiencia previa en la dirección? 

Absolutamente. Se formó en crítica de música cinematográfica, aunque, ¡vaya!, se presentó en la filmación con una seguridad inmensa. Es una cualidad indispensable y con la cual me siento reflejado. Godard poseía esa seguridad altiva, fundamentada solo en la convicción de que era capaz de lograrlo. Aquello fue lo que busqué plasmar, ese entusiasmo de poseer tantos conceptos fílmicos, el anhelo propio de realizar una obra que, íntimamente, tienes la certeza de que resultará exitosa. Experimentas esa percepción, un proyecto innovador por ejecutar, aunque los demás no confíen forzosamente en ello. El largometraje proyecta dicha realidad. Debido a esto me cautivó tanto Guillaume Marbeck, quien encarna a Godard. Se trataba de su debut actoral y se mostró con esa singular altanería. Consideré que era realmente talentoso. Un muchacho con un toque distintivo.

El actor francés Guillaume Marbeck, el director Richard Linklater y la actriz  Zoey Deutch durante el photocall de 'Nouvelle Vague' en el festival de Cannes

El actor galo Guillaume Marbeck, el director Richard Linklater y la intérprete Zoey Deutch durante el posado de 'Nouvelle vague' en el certamen de Cannes

AFP

Resulta impactante la gran similitud que guarda con Godard. Previamente colaboró con Zoey Deutch en Todos queremos algo. ¿Desde el inicio la imaginó interpretando a Jean Seberg? Dullin asimismo encaja de forma ideal como Belmondo...

Me considero bastante dichoso por haber dispuesto de un magnífico grupo de intérpretes noveles, íntegramente galos a excepción de Zoey, por supuesto. Poseía una similitud enorme y le comenté: “Podrías imitar a Jean Seberg”. Llevábamos ya tiempo planeando la realización de este filme. Posteriormente le confirmé que el proyecto seguiría adelante y que ella debía encarnar a Seberg. “¿Qué tal tu francés?”, le mencioné. Y su contestación fue: “Oh, no sé”. Por lo cual le repliqué: “Bien. Seberg estaba aprendiendo francés por aquel entonces. Tú también lo harás”. Y aceptó el reto. Resulta asombroso todo su trabajo. El cambio de peinado y lograr esa apariencia representa únicamente una mínima fracción. Por otro lado, Aubry mostraba una expresión alegre y sumamente espontánea. Gran parte de los artistas de Francia de corta edad suelen ser más solemnes. Sienten admiración por Belmondo. Lo consideran una figura emblemática, pero mi intención era que no lo percibieran de esa manera. Aubry me confesó que conocía su nombre pero que jamás había visualizado Al final de la escapada. Su actuación ha sido impecable.

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En realidad, cada uno de los intérpretes de su filme es una réplica de los iniciales. En papeles de reparto observamos a Rivette, Truffaut, Varda, Rossellini...

Efectivamente, contamos con gran fortuna respecto al reparto completo. Sentimos respeto por todos esos directores y deseábamos que tuvieran presencia ante las cámaras. Mi propósito constante consistió en rendir tributo a los miembros de la corriente de forma global.

El objetivo radicaba en colocar a la audiencia en aquel momento del rodaje cual si fuese un viaje a través del tiempo y evitando caer en la añoranza.

¿De qué manera se desarrolló la reconstrucción tan detallada de la filmación de Al final de la escapada en Francia y empleando el idioma francés? 

La intención consistía en emular la estética cinematográfica propia de 1959, transportando a la audiencia a esa época mediante una experiencia inmersiva que evitara el sentimentalismo. El largometraje entero funciona como un inmenso artificio. El rodaje se llevó a cabo en Francia, aunque para las secuencias exteriores de mayor escala empleamos grabaciones históricas restauradas. La fotografía monocromática resulta bastante permisiva, por lo que el resultado fue satisfactorio. Contábamos con una vasta cantidad de archivos, testimonios, piezas documentales e imágenes... Conocía con precisión el número de capturas realizadas para cada fragmento que filmamos. Se asemejaba a la elaboración de un proyecto de investigación o a un análisis académico exhaustivo. Asimismo, el libreto original estaba redactado en inglés y procedimos a su traducción, si bien la lengua jamás representó un impedimento. No figuraba entre mis inquietudes fundamentales. Poseía una curiosa seguridad en que el proyecto saldría adelante. Además, mis productores franceses brindaron su apoyo total a la propuesta. El equipo con el que colaboré comprendía cerca del 85 o el 90% de mis palabras; practicábamos en inglés antes de realizar las tomas en francés.

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El actor francés Guillaume Marbeck, Richard Linklater y la actriz estadounidense Zoey Deutch posan durante el photocall

Su largometraje constituye un homenaje a aquel periodo específico y a la cinematografía en términos globales. ¿Rememora el momento en que descubrió Al final de la escapada y qué sensación le produjo?

Efectivamente, ocurrió poco antes de cumplir los 20 mientras exploraba el séptimo arte. Aspiraba a convertirme en autor teatral o escritor de novelas. Ya había concluido mis estudios escolares. Mi deseo era consumir cine, por lo que comencé a asistir por mi cuenta. Observaba a otros individuos, gran cantidad de apasionados del cine. Se trataba de esos seres peculiares que adoran las producciones cinematográficas. Solía visionar cerca de tres filmes diariamente. Evoco que mi progenitor me sugirió que le echara un vistazo. Lo cierto es que me dejó bastante confundido. Me cautivó por su estilo único y distinción, aunque todavía carecía de la capacidad para asimilarla y comprender su importancia, o cómo su obra supuso un quiebre total con el pasado. A través de los años la he vuelto a apreciar y mi admiración no deja de crecer. Resultó ser un auténtico vanguardista. Y terminé sumergiéndome por completo en su filmografía durante los años ochenta. 

Zoey Deutch como Jean Seberg y el debutante Guillaume Marbeck como Godard

Zoey Deutch como Jean Seberg y el debutante Guillaume Marbeck como Godard

Elastica films

¿Considera que los cineastas de la nouvelle vague le han influido en mayor medida que sus colegas del Nuevo Hollywood?

Siento fascinación por las producciones de Hollywood de los años setenta, pues fue un periodo cautivador. No obstante, mi edad era muy corta entonces. Aunque presencié bastantes de esos filmes en salas comerciales, carecía de conocimientos cinematográficos. Siempre me ha atraído con mayor fuerza la noción del filme personal. La capacidad de crear una obra acerca de una travesía realizada, algún suceso de la niñez o meramente un instante fugaz. Tales elementos son característicos de la nouvelle vague. Dentro del Nuevo Hollywood, gran parte de las cintas pertenecen a géneros específicos. Suelen ser proyectos de gran escala y pretensiones elevadas. El movimiento de la nouvelle vague me resulta bastante más inspirador.

Las grandes compañías cinematográficas están ahora dirigidas por abogados y expertos contables; únicamente permanecen estos aventureros.

¿Cómo ve la situación de la industria cinematográfica en estos momentos?

He observado una evolución considerable en esta industria desde que formo parte de ella. Los grandes estudios son los que han sufrido las mayores transformaciones. En el pasado desarrollaban toda clase de filmes. Hoy en día se limitan a un único estilo de producción. Sin embargo, contamos con mucho más cine internacional y, como bien sabes, distribución independiente. Es un entorno que muta constantemente y que siempre corre riesgos. Y resulta siempre desconcertante. De modo que, regresando al Nuevo Hollywood, hay un escrito de Pauline Kael que sostiene: 'La cinematografía está prácticamente extinta hoy en día'. Las grandes empresas han asumido el mando de las productoras. Ahora son gestionadas por letrados y especialistas en finanzas. Los cineastas de verdad, como Louis B. Mayer o Darryl F. Zanuck, ya no figuran. Solo restan estos oportunistas. Se producen algunas cintas valiosas, pero la inmensa mayoría resulta ser de ínfima calidad. 

Mantuve contacto con personas vinculadas a Godard. Tengo la certeza de que no le habría resultado inoportuno. Nunca perseguí a ninguna persona. No obstante, sí mantuve correspondencia con Robert Bresson.

No conoció a Godard en persona. ¿Le hubiera gustado conversar con él?

Tuve contacto con personas que llegaron a tratarlo. Tengo constancia de que realizó un recorrido por universidades de Estados Unidos al concluir la década de los 60. No obstante, su estancia se limitó principalmente a Suiza, por lo que estoy seguro de no haberle causado molestias. Jamás intenté localizar a ninguna persona. Sin embargo, mantuve correspondencia con Robert Bresson cuando terminaban los años ochenta. Aquello resultó fascinante. Me parece recordar que el escrito ocupaba seis páginas. Realicé su traducción, aunque en este momento desconozco su paradero.

Marbeck en el papel de Godard y Aubry Dullin como Belmondo en 'Nouvelle Vague'

Marbeck en el papel de Godard y Aubry Dullin como Belmondo en 'Nouvelle Vague'

Elastica films

¿Cree que el movimiento indie de la década de los noventa, del cual claramente es integrante, posee la misma relevancia que la nouvelle vague o el Nuevo Hollywood?

Desconozco de qué manera lo juzgará el tiempo, aunque para nuestro grupo así resultó. Evoco charlas con compañeros del estilo: “Sí, sí, estamos contando películas”. Al rodar un filme es necesario percibir que existe algo innovador y que uno se integra en ello. Nunca he pretendido realizar largometrajes que ya hubiese presenciado anteriormente. Por lo tanto, en buena parte, efectivamente. Resulta curioso haber pasado por aquel periodo, mas al analizarlo ahora, en aquel entonces solo estabas peleando. Debido a que producir tu siguiente obra siempre es complejo y uno se nota algo sobrepasado. Al mirar hacia el pasado, me encuentro sumamente satisfecho de haber llegado al mundo en el instante preciso. 

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