La triple alma de Jeff Tweedy
El cantante de Wilco, en solitario.
El artista dará a conocer en Barcelona su más reciente álbum individual, ‘Twilight override’
Versió en català, aquí

Jeff Tweedy, en el transcurso de su última visita a Barcelona acompañado por Wilco, el pasado 26 de junio en el marco del festival Alma.

En una fase de fragmentación donde múltiples artistas publican canciones individuales de forma sucesiva, a veces sin concretar un álbum, Jeff Tweedy pone a prueba a los oyentes con una reciente producción personal en formato triple, Twilight override (Sony), que exhibirá en el recinto Paral·lel 62 el próximo 12 de febrero. Según el responsable de Wilco, “es simplemente arte. ¿Verdad que se hacen libros de todos los tamaños y la gente está de acuerdo? A la gente le encanta profundizar en un libro largo y también uno corto, y no se quejan de que haya demasiados capítulos. En la música hay una expectativa debido a una restricción tecnológica”, comenta a través de una videollamada.
El concepto de un álbum triple se le ocurrió tras oír con frecuencia el trabajo Sandinista de The Clash, momento en que reflexionó “que con treinta canciones y casi dos horas pueden salir cosas interesantes que no había hecho antes, así que me pareció un reto emocionante”. Asimismo afirma “que estaría bien que la gente la escuchara entero de un tirón al menos una vez, porque es como una película, y no solo mirarás diferentes escenas para hacerte la idea, ¿no? Es bueno que la gente lo haga así al menos una vez y tenga esta experiencia porque creo que he creado algo diferente, no es como los demás discos, aunque al mismo tiempo cada canción tiene que valerse por sí sola, al igual que cada disco del disco tendría que valerse por sí mismo y de hecho son tres discos distintos, no solo una larga lista de reproducción”.
La extensión del álbum se vincula igualmente con la apreciación de la temporalidad: “Me encanta cómo el tiempo puede ser manipulado por nuestro estado de ánimo, y creo que el paso por la pandemia nos ha cambiado de una forma a la que la gente todavía se está adaptando. A veces es como si 15 segundos fueran una eternidad. Todos quedamos extremadamente traumatizados por lo que pasamos, y no hay ninguna posibilidad de colectiva de curación que no implique mucho tiempo, pero tenemos que seguir avanzando, tenemos que seguir viviendo. De hecho, el mismo pasado no es más real que el futuro, porque solo existe en nuestra imaginación, porque la manera como pensamos los acontecimientos del pasado cambia y cambiará con el tiempo. Es un tema fascinante, y la música tiene esta calidad de moverse a través del tiempo con nosotros”.
En caso de que alguien lo dudara, el artista aclara que no compuso estos temas con Wilco en mente, sino que “la mayoría eran específicamente para este disco y para las voces que las cantan, un grupo con mis hijos –Spencer y Sammy– y Macie Stewart, Sima Cunningham, Liam Kazar, que me inspiraron mucho, me encanta cantar con ellos, así que escribí un montón de canciones para hacerlo”.
“Con treinta canciones y casi dos horas salen cosas interesantes que no había hecho antes”, afirma el artista
Durante una década ha lanzado diez álbumes y tres obras, aunque no presume de sus logros: “Mi padre iba a trabajar cada día, y yo puedo hacer algo que es 100.000 veces más agradable que lo que hacía él, y no me canso nunca. No siempre me siento inspirado, simplemente organizo mi vida en torno a la música, y por eso tiendo a hacer mucha”.
De cara al concierto, Tweedy señala que no interpretarán la totalidad del disco, por supuesto, pero sí cerca de 18 temas y algunos de sus trabajos previos, e intentarán además tocar “una canción de algún músico local de la ciudad donde estemos”. ¿Y respecto a Barcelona? “Todavía no lo sé, quizá una de Rosalía. Es una artista de verdad, una de las más importantes ahora mismo”, sostiene, adelantándose a quienes se asombren de su gusto por una música que parece alejarse tanto de su universo artístico: “Tengo orejas. No creo que solo tengas que escuchar cosas que son de tu ámbito de experiencia, esa es la belleza del arte, cualquiera lo puede consumir y confrontarse con una conciencia diferente, te enseña a tener un alma o un poco de empatía”.
Es posible que en Barcelona suene algún tema de Rosalía: “Es una artista de verdad, una de las más importantes ahora mismo”
También asegura que su nuevo disco “es político de muchas maneras distintas que no necesariamente pasan por hablar de acontecimientos actuales, desde la creencia que la mayoría de la gente que escucha mi música tiene ojos y orejas propios y puede ver qué está pasando, y quiero presentar algo que muestre una conexión con el mundo real, y que haya alegría, que la gente sea libre de pensar lo que quiera, no solo indignación y combate. La libertad por la que más vale la pena luchar es la libertad de pensar, y la libertad de pensar como quieras, de visualizar un futuro mejor, de crear belleza. En cambio, cuando pasas la vida en las redes básicamente te has metido en una jaula y has renunciado a esta libertad, y como ciudadano tienes que ser consciente de ello”.
Aquello no implica abandonar por completo las plataformas digitales, ya que él conserva un perfil en Substack: “Mi amigo George Saunders dijo que son redes sociales purificadas por la conciencia, y aunque no es perfecta, la he podido utilizar de una forma sana y positiva. Internet nos prometió una capacidad inmediata de comunicarnos fuera de la esfera familiar y comunitaria, pero la mayoría de la gente ya no lo usa así, sino para dividir, separar y aislar grupos y culpar a otros, es un experimento social terrible que ha ido muy mal, pero me esfuerzo mucho por hacer que mis interacciones estén basadas en la idea de que la conexión era la promesa y por eso vale la pena utilizar esta herramienta”.
“Creo que tienes que estar presente para tus vecinos y para tu comunidad como ser humano y ciudadano. Como artista estoy dispuesto a renunciar al reino material porque no creo que valga nada, pero no renunciaré al reino espiritual ni al reino de la belleza. Eso es mío, también es un acto de desafío”, concluye.

