Cultura

Yasmina Reza: “Más que los psicópatas, me interesan los crímenes de personas normales”

Entrevista

La escritora francesa publica 'Casos reales', una obra que entrelaza la vida cotidiana con la crónica negra

La escritora francesa Yasmina Reza, este miércoles en Madrid 

La escritora francesa Yasmina Reza, este miércoles en Madrid 

JESUS HELLIN / STUDIOMEDIA19

Yasmina Reza (París, 1959) entrevera en su última obra, Casos reales (Alfaguara), descripciones de su vida cotidiana con narraciones de procesos judiciales por asesinatos en los que una violencia sin justificación alguna se adueña de las personas. Contrasta la placidez y la naturalidad de unos fragmentos con la sordidez y la tristeza de los otros, y confiesa que lo que más le ha costado ha sido encontrar el orden de todas esas piezas para buscar el efecto deseado y obtener una estructura equilibrada. 

Se diría que este libro no es exactamente una novela...

No. El título en francés es Récits de certains faits (que podría traducirse como “relatos de ciertos acontecimientos”), diferente al español. Así que sí, es no ficción.

Sorprende la mezcla de sus días en París o en Venecia, con la familia o con amigos, y esos otros pasajes llenos de crímentes, que hacen pensar en lo que cuenta Emmanuel Carrère en El adversario o Ferdinand von Schirach en sus libros...

Consideré que la unidad de este libro provenía de mi perspectiva y no del lugar específico, ya fueran los juzgados o una playa, o lo que fuera, lo que me exigiera escribir dos o tres páginas, tanto daba. Y estos son textos que escribí allí, de una vez, sin pensar inicialmente en ganar un céntimo, ya que si se miran las fechas de los juicios, abarcan unos quince años. Así que escribí, archivé, escribí, archivé, como escribo sobre los ancianos en Venecia o el niño en la playa del Lido o lo que sea. Y luego los releí y empecé a percibir que... Para mí, era exactamente lo mismo, es decir, la misma mirada de reojo a las pequeñas cosas, a los elementos invisibles, a la inquietud, a la imperfección de la vida, al envejecimiento, a la culpa también, en la historia del profesor, por ejemplo. Así que, personalmente, no veo una gran diferencia, y alguien me dijo, una amiga, que al final, mientras leía, al empezar un nuevo capítulo, no sabía si era un juicio o no. Me alegró que me lo dijera.

¿Era lo que pretendía con esa mezcla de materiales heterogéneos?

Sí, pero con la misma perspectiva.

Da la sensación de que los textos, dispares y a veces muy breves, están ordenados de una manera determinada, buscando tal vez un clímax con esa disposición.

Es totalmente cierto. Sí. La dificultad fue ordenarlos. Cambié la combinación varias veces y nunca me quedaba del todo satisfecha. Y después de un tiempo quité algunos textos, añadí otros y econtré la fórmula adecuada, intuitivamente, porque...

Pero buscando una emoción más profunda...

No sé. No sé. No. No así, no. No creo que buscara más emoción. Intentaba crear un todo que se acercara a algo existencial, a la idea de la vida. Eso es todo.

En otra de sus novelas, Una desolación, su mirada se antoja menos piadosa, está muy marcada por un humor negro... Sin embargo, en Casos reales  se muestra más compasiva...

Sí, sí. No solo hacia los criminales, sino hacia todos los personajes. Sí, creo que es un libro de empatía. Pero en realidad, no lo es. Puede que no haya humor negro, aunque... Podría encontrarlo si quisiera. Al menos hay humor. No en todas las páginas, pero hay algo. Lo hay. Lo bueno de los tribunales es que también te puedes reír, incluso de cosas terribles. Pero es cierto que este es un libro que no podría haber escrito si no hubiera sentido tanto cariño por todos los personajes que presento.

Sin embargo, sus crímenes son injustificables. ¿Son tal vez el reflejo de la violencia que existe en la sociedad actual?

Personalmente, no veo nada nuevo en la violencia. Creo que ha existido desde el principio de los tiempos. No sé por qué. La gente tiene la sensación de que la violencia es nueva. No es nueva en absoluto. Está ahí, como siempre, diría yo. Obviamente, la violencia doméstica siempre ha existido. Cuando lees literatura, sabes que tres cuartas partes de ella han contado historias de violencia doméstica, violencia política, violencia de todo tipo. Y siempre ha existido, siempre. Y me interesa abordar esto porque es la verdad, y hoy en día hay una especie de negación al respecto, como si hubiéramos recaído en la violencia.

¿Siente interés por la psicología criminal?

No, no existe la psicología criminal. No estoy segura... Bueno, sí. En este libro no hay grandes asesinos en serie, no los hay... Los grandes asesinos en serie tienen una patología. No quería ver personajes patológicos porque no los respeto, no los entiendo, no me interesan existencialmente. Mientras que el personaje normal que de repente se abre... Sí. Es... Es un rompecabezas muy interesante. Por ejemplo, hay un caso en el libro, “Últimos sonidos de la vida”, que trata de un hombre que compareció ante el tribunal como un burgués, muy educado, con una bufanda de cachemir, y que mató a su suegra.

Cyril Berger... Es un poco como el protagonista de El adversario...

Sí. Hablaba muy bien. Imposible imaginar a este hombre como un asesino en serie. Sin embargo, había matado a su suegra de quince puñaladas de extrema violencia, y nada en él sugería tal cosa. Y lo defendió su hermano, dueño de una gran inmobiliaria en Francia. Tiene hijos impecables, todos lo adoraban, incluso le llevaban agua. Sigue siendo un enigma, pero eso es lo genial, es el enigma de la vida. Yo... No tengo respuesta a este enigma...

Julio Antonio Hurtado Diaz

Julio Antonio Hurtado Diaz

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Licenciado en Filología y Periodismo y posgraduado en Crítica Literaria, sigue la actualidad cultural en Madrid