Jessie Buckley: “Ser la mujer de Shakespeare me ha permitido entender lo que es ser humana y estar viva”
Candidata al Oscar
La actriz irlandesa tiene fuertes posibilidades de ganar la estatuilla por su papel en 'Hamnet', de Chloe Zhao

Jessie Buckley en una escena de la película ‘Hamnet’, en la que interpreta a la esposa de William Shakespeare

Aunque esta nota fue escrita horas antes del anuncio de los candidatos al Oscar, sus posibilidades de ganarlo el 16 de marzo son tan fuertes que se puede dar por hecho que estará en la lista de elegidos sin temor a equivocarse. Y es que la actriz irlandesa que comenzó su carrera obteniendo un segundo puesto en un concurso de talentos televisivos en Dublín pone todo de sí interpretando a la esposa de William Shakespeare (Paul Mescal) en Hamnet , el nuevo filme de Chloe Zhao que viene arrasando en todas las entregas de premios. Curiosamente, quien ya fue nominada cuatro años atrás por su espectacular interpretación en La hija oscura , ha repetido con la directora de esa película, la también actriz Maggie Gyllenhaal, en ¡La novia! , una comedia de horror inspirada en La novia de Frankestein que aportará la combinación perfecta para transformar a la también cantante de 36 años en una gran estrella.
Lleva años trabajando como actriz ¿se ha acostumbrado a toda la atención que le ha generado este papel?
La verdad que no. Es algo que me resulta muy incómodo. Cuando no estoy filmando llevo una vida muy simple. Me voy a mi casa, cocino, me ocupo bastante mal de mi jardín, enciendo el fuego y leo. Este es un mundo que desconozco. Trato de acomodarme a él todo lo que puedo y ser tan auténtica como se me permite. No me interesa mostrarme como alguien que no soy. En este momento estoy aquí con una historia que amo. Disfruté enormemente de haber sido parte de crearla junto a un equipo de gente increíble. Es que eso es lo que soy, una contadora de historias. No soy famosa, sino humana y una narradora. Estoy tratando de vivir este momento tan honestamente como puedo.
El que ella experimenta es el grito de cien madres y padres que han perdido a sus hijos o a gente que amaban”
¿Cómo fue lo de convertirse en esta madre destrozada por el dolor?
Es imposible plantearse lo que puede ser el duelo, porque es algo absolutamente personal. No hay principio ni final para algo así. Perder un hijo es algo inconmensurable. Con todo el respeto que le tengo a cualquier persona que lo haya vivido, lo que yo decidí es que me iba a entregar en cuerpo y alma al papel y que me iba a dejar llevar adonde fuera que esto me llevase. No tenía la menor idea de que iba a ir a los sitios del alma a los que me llevó la experiencia de filmar Hamnet . Yo alimenté mi fuego interior tanto como pude para llegar a ese punto. Y lo que surgió, surgió. Fue algo que no tenía nada que ver con quien soy yo. Ese dolor es algo con lo que todos nos podemos identificar. A la vez es un dolor muy antiguo. El que ella experimenta es el grito de cien madres y padres que han perdido a sus hijos o a gente que amaban. Es algo que me llegó de algún lugar que desconozco y que tampoco quiero conocer. No tengo problemas en convivir en cierta forma con ese misterio. En cualquier caso, no me sumé a este proyecto para contar una historia sobre duelo. Mi intención era compartir una historia sobre amor y humanidad, y sobre cuán complejo y valiente es vivir al máximo, sabiendo que somos mortales. Vivimos y danzamos entre la vida y la muerte desde el momento en que nacemos o somos concebidos. Y ese es un acto de creación en si mismo.
No tenía la menor idea de que iba a ir a los sitios del alma a los que me llevó la experiencia de 'Hamnet'”
¿Sintió que era liberador llevar a la pantalla una figura histórica sobre la que casi no hay registros?
Yo creo que no hay nada sobre ella. Tampoco me interesaba encontrarlo. No sentí que ese fuese un desafío, porque pude crear desde un lugar muy honesto e inmediato. Pude conectarme con estos personajes como gente y no como parte de hechos históricos. Lo que nos interesaba era su humanidad, no dar una clase de historia. Obviamente esto no aplica a la dirección de arte o a la creación de este mundo para la pantalla. Por lo contrario, eso nos sirvió para entender cómo eran las cosas en aquellos tiempos, sobre todo en el plano físico. La impresión que me llevé es que la gente estaba mucho más conectada con la preparación de medicinas, la cocina y prender el fuego que como lo estamos hoy. No tenían otro remedio que hacerlo todo desde cero.

Después de filmar esta película, ¿aprecia más la vida moderna?
No necesariamente. Yo me lo hubiera pasado muy bien en esa época. La casa en la que vivo es del 1500. Creo que preferiría vivir en esa época que en la actualidad.
En el filme, Will usa el arte para sanar sus heridas. ¿Le ha ayudado esta interpretación en ese sentido?
Yo creo que siempre es así. Cuando me sumé a esta filmación, había terminado la de ¡La novia! De Maggie Gyllenhaal hacía dos semanas y llegué en un estado emocional muy particular. Rápidamente me di cuenta que ese era exactamente en el que tenía que estar para meterme en este mundo. Sospecho que todo habría sido muy diferente si yo hubiese venido de otra experiencia. Honestamente, nunca me interesó usar la narración como forma de terapia, pero sí me atrae como forma de vivir más intensa y de volverme más humana a través de mi arte y mi trabajo. Y en ese sentido, filmar esta película ha sido toda una educación. Me ha permitido entender lo que es ser humana y estar viva.

¿Cuándo se dio cuenta que este era un rodaje diferente?
Fue casi inmediato. Hubo algo muy importante que me pasó con Chloe, antes de que empezáramos a filmar. El año pasado yo estaba en Nueva York en medio del rodaje de ¡La novia! . Chloe también estaba allí y todavía no nos conocíamos muy bien. Nos habíamos encontrado unas 3 veces. Ya las dos habíamos firmado contrato para hacer la película. Serían como las 12 de la noche y le envié un mensaje de texto diciéndole que estaba pensando en ella, que esperaba que estuviese bien. Y ella me respondió preguntándome si podía ir a verle. Eso hice y cuando nos vimos le di un fuerte abrazo. Ella no estaba nada bien. Y lo que ocurrió en ese momento fue que las jerarquías desaparecieron. Pasamos a ser dos seres humanos que se encontraron. Nos pasamos toda la noche tiradas en el sofá hablando sobre la vida, tomadas de la mano. Siento que fue desde ese lugar que las dos pudimos avanzar con el proyecto. Así nos relacionamos durante todo el proceso de darle vida a esta mujer y a esta historia, con mucha confianza mutua, sabiendo que nos íbamos a poder contener en este río humano tan intenso y vivo. Nunca tuve una experiencia así con un director o una directora. Fue algo verdaderamente hermoso que voy a recordar para siempre, sobre todo porque mi vida ha cambiado. Ahora tengo un bebé.
Shakespeare me hizo ver que ya no necesitaba la música para poder sacar los sentimientos”
¿Y en que medida filmar Hamnet incrementó su amor por Shakespeare?
Siempre me encantó Shakespeare. Aunque pensándolo bien no es cierto, cuando estaba en la escuela me resultaba un poco intimidante. Pero cuando me mudé a Londres le descubrí y eso lo cambió todo. Me di cuenta que podía usar sus palabras para expresarme y que ya no necesitaba la música para poder sacar los sentimientos que llevaba en mi interior. Fue lo que me permitió reconocerme a mi misma como actriz, y comprender que una sola palabra puede ser parte de un gigantesco barco de humanidad como es cada uno de los mundos de Shakespeare.
Escuchándole se nota que tiene una gran conexión con la poesía...
Así es. La poesía es en cierto modo mi forma de caminar. Mi padre administra un bar, pero él siempre ha sido un poeta y su forma de expresar las cosas que no se atreve a decir siempre ha sido la poesía. Por eso desde niña he tenido una conexión muy fuerte con ella. Ha estado muy presente en diferentes momentos de mi vida, pero ahora estoy obsesionada con David Whyte. La forma en que navega por la lengua y los paisajes en sus poesía es espectacular. Él me ha hecho enamorarme con el idioma otra vez. Dijo que el lenguaje no nos alcanza para describir el territorio en el que nos encontramos en este momento.
