Shih-Ching Tsou: “Ser zurdo sigue siendo un tabú en todo el mundo”
Estrena 'La chica zurda'
La guionista, productora y directora taiwanesa debuta en solitario detrás de la cámara con una historia muy personal que ha coescrito junto a Sean Baker

I-Jing, la niña protagonista, es zurda

Cuando Shih-Ching Tsou iba al instituto, su abuelo la vio usar un día un cuchillo con la mano izquierda y la regañó. “Me dijo que la mano izquierda es la mano del diablo y me pidió que no la usara”, explica por videoconferencia desde Nueva York con motivo del estreno de La chica zurda, su debut en solitario como directora después de codirigir en el 2004 con Sean Baker Take out, un drama sobre un inmigrante chino ilegal que trabaja como repartidor para una tienda de comida en la Gran Manzana. “Yo era zurda, pero de muy pequeña ya me corrigieron en la guardería. Así que ni siquiera me di cuenta cuando mi abuelo me dijo eso en el instituto. No sabía que era zurda. Tan solo porque mi cuerpo todavía lo recuerda, y aún uso cuchillos, tijeras, sostengo copas de vino con la mano izquierda porque ese es mi instinto. Es mi mano dominante”, recuerda la guionista, productora y directora taiwanesa acerca de una película muy personal que también bucea en las relaciones familiares y la resiliencia femenina.

El filme, que llega a las salas este viernes de la mano de Avalon y Filmin, sigue a una niña de cinco años zurda que regresa con su hermana mayor y su madre soltera a Taipéi tras un tiempo viviendo en el campo. Cada una de ellas deberá adaptarse a los desafíos del nuevo entorno. I-Jing es una pequeña curiosa que corretea por las estrechas calles de un mercado nocturno de Taipei, entre neones, motocicletas y toda clase de puestos de comida como el que regenta su madre, agobiada por problemas económicos. La hermana mayor, una joven rebelde que echa pestes del padre que las abandonó, también trabaja en otro local y no se lleva bien con su progenitora. La abuela está metida en trapicheos ilegales y el abuelo siempre está amargado. Un abuelo que pone el grito en el cielo cuando ve que la pequeña come con la izquierda, algo que no parece molestar al resto de familiares.
El guion de esta ópera prima que representó a Taiwan en los Oscars está escrito por la propia Shih-Ching Tsou y Baker, flamante ganador del año pasado en los premios de la Academia de Hollywood por Anora y uno de los máximos exponentes del cine indie americano. Ambos se conocieron hace más de 25 años en Nueva York, en una clase de montaje, y se hicieron muy buenos amigos. “Nos gustaban las mismas películas. Vimos juntos todas las del movimiento Dogma 95 y al comentarle el episodio del enfado de mi abuelo con mi zurdera me dijo que era una idea fantástica para una película. Fuimos a Taiwán en el 2001 y empezamos a desarrollar la historia”.
Pero costó encontrar la financiación para llevarla a cabo y hubo que esperar varios años más para materializarse. “En Estados Unidos es muy difícil lograr dinero para un filme en lengua extranjera con subtítulos, así que hicimos antes Take out, que solo costó 3.000 dólares”. Ambos regresaron al país de origen de Tsou en 2010. “Estuvimos durante un mes y visitamos todos los mercados nocturnos. Y básicamente encontramos el mercado que filmamos en la película”. Un mercado que acabaron rodando de noche íntegramente con un I Phone, igual que el resto del filme, “porque queríamos capturar el ambiente real, vibrante y concurrido que se vive allí”.
También se toparon con una niña de cinco años que se parecía mucho al personaje de la película y cuya madre tenía un puesto de noodles, “pero tampoco pudimos sacar adelante el proyecto entonces”, confiesa la directora, que se dedicó a ejercer entre bastidores de productora de filmes de Baker como Starlet, Tangerine, The Florida project o Red Rocket, con la que participaron en la sección oficial de Cannes y pudieron reunir dinero suficiente para comenzar la producción de La chica zurda en el 2022. La directora considera que la larga espera fue esencial para la evolución de un relato que exhuda luminosidad y dosis de humor pese al drama implícito. “Cada película tiene su propio destino. No se puede forzar”.

De nuevo de vuelta en Taiwán, una directora de casting le recomendó a Nina Ye, una niña actriz para el papel de I-Jing. “¡Y resulta que era zurda también!. Pero su abuela la corrigió. Por eso tuvimos que volver a enseñarle a usar la mano izquierda”, una mano que utiliza para realizar pequeños hurtos en el filme. “Y estoy contenta -prosigue- porque al final del rodaje su abuela cambió de opinión y le dijo que usara la mano que quisiera. Así que Nina básicamente recuperó su mano izquierda”, comenta orgullosa. Sin embargo, reconoce que “en todo el mundo, ser zurdo sigue siendo un tabú. Por ejemplo, en muchos países musulmanes, la mano izquierda se considera sucia y perjudicial”, lamenta.

Además de hacer hincapié en la experiencia personal de su zurdera, la película retrata una maternidad compleja -hay un secreto que explota en plena fiesta de cumpleaños de la abuela- a través de la relación entre la abuela, la madre y la hija mayor. “Creo que hay amor entre ellas, pero simplemente no lo verbalizan”. Y también pone de relieve una sociedad tradicional dominada por el machismo. “Mi madre tiene cinco hermanas y un hermano. Cuando mi abuela falleció, mi tío básicamente se lo llevó todo sin pedir permiso porque se cree el único hijo de la casa. Pero no solo ocurre en mi familia. Hay muchas familias tradicionales que funcionan así”. Por suerte, Shih-Ching Tsou sostiene que actualmente ha mejorado la situación de la mujer, aunque “muchas tradiciones deberían actualizarse”.
Mi madre tiene cinco hermanas y un hermano. Cuando mi abuela falleció, mi tío básicamente se lo llevó todo sin pedir permiso porque se cree el único hijo de la casa
La película tuvo su estreno mundial en la Semana de la Crítica en Cannes, donde fue ovacionada durante ocho minutos. “Fue maravilloso”, asegura la directora, que jamás imaginó que esta historia tan personal tuviera tanto éxito de público y crítica. Luego pasaría por certámenes como Toronto y la Seminci. “Es sorprendente porque habla de la cultura taiwanesa pero creo que llega a diferentes países y culturas porque en todos ellos hay personas que experimentan el tabú de la zurdera”. Y añade: “Mucha gente me ha dicho que habla de su experiencia. Y especialmente el aspecto familiar: todos tenemos familia, todos tenemos hermanos. Así que creo que es algo muy universal que afecta a mucha gente”, concluye.
