La Casa Encendida se abre a seis jóvenes artistas
Arte contemporáneo
Los ganadores del proyecto Generaciones exhiben sus obras en el espacio de la Fundación Montemadrid

Imagen de algunas de las obras expuestas en la sala C de La Casa Encendida

La Casa Encendida abre sus puertas desde este viernes a los artistas seleccionados en la XXVI edición de su proyecto Generaciones, la convocatoria de la Fundación Montemadrid que busca promocionar el trabajo creativo de los jóvenes y que este 2026 ha elegido a Élan d'Orphium, Hodei Herreros, Claudia Pagès, Maya Pita-Romero, Víctor Ruiz Colomer y Víctor Santamarina, todos ellos nacidos a partir del año 1990.
En dos de las salas más importantes de La Casa Encendida, la B y la C, estos jóvenes artistas, que han recibido gracias al premio 12.000 euros para apoyar su profesionalización y la divulgación de sus propuestas, exhibirán su trabajo hasta el 19 de abril.
“Generación 2026 reúne una selección de proyectos que entienden la práctica artística como un espacio de investigación activa sobre el cuerpo, la materia, el tiempo y la voz”, resume el director de La Casa Encendida, Pablo Berástegui, el espíritu del proyecto, que premia más los procesos que los resultados y en los que las disciplinas artísticas van de la escultura a la performance pasando por instalaciones en transformación.

Entre los seis artistas seleccionados hay dos catalanes, Víctor Ruiz Colomer (Barcelona, 1993), que presenta una obra escultórica elaborada con papel y sujetada con imanes en la que reflexiona sobre la “arquitectura de la disociación” observada en los hospitales psiquiátricos, y Clàudia Pagès (Barcelona, 1990), que se ha inspirado en las filigranas que se utilizaban para hacer marcas de agua en el papel que se conservan en el Museu Molí Paperer de Capellades para proyectar con láser sus formas en la pared mientras la voz grabada de su sobrina de dos años va diciendo no: “La negación es una evocación de la violencia”.
Por su parte, Hodei Herreros (Vitoria, 1997) presenta una instalación en la que voz y maquillaje se entremezclan como marcas de feminidad e interpelan sobre la condición cisgénero y transgénero y Maya Pita-Romero exhibe un túnel elaborado con materiales textiles -cortinas, mantas, sábanas...- de las casas de sus abuelas que plantea al ser atravesado la idea de refugio presente en conceptos como madriguera o útero pero también la inquietante sensación de “ser tragada por tu propia garganta”.

Finalmente, Víctor Santamarina (Madrid, 1990) ha construido unas estructuras arquitectónicas sujetas por hierros de enconfrado y elaboradas en cera que, por tanto, se van desaciendo y cayendo poco, con la idea de ofrecer una “coreografía del colapso”, y Élan d'Orphium (Badajoz, 1992) ha congelado su propia orina, a la que ha dado forma de pájaros: “Es lluvia dorada, un regalo dedicado a La Casa Encendida a la que me vinculo como novie durante los dos meses y medio de la exposición como en un acto de amor”, apunta.