Cultura

Oriol Grau: “Palomino marcó mucho mi carrera, pero ya lo he perdonado”

Entrevista

El popular artista presenta el monólogo 'La mare, el dimoni i jo' en la sala Versus Glòries de Barcelona

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Oriol Grau bromea para la fotografía de 'Guyana Guardian' en la sala Versus Glòries 

Oriol Grau bromea para la fotografía de 'Guyana Guardian' en la sala Versus Glòries 

Ana Jiménez / Propias

Oriol Grau, el popular humorista habitual de programas de Andreu Buenafuente, donde cantaba e interpretaba a personajes como Palomino, se presenta ahora cara a cara ante el público en la sala Versus Glò­ries de Barcelona, con el monólogo La mare, el dimoni i jo, que estrenó en la sala Trono de Tarragona. Acompañado del músico Roger Conesa Mathioux, está dirigido por Roberto G. Alonso.

¿Después de años lejos de los platós de televisión, por qué un espectáculo íntimo?

Es un trabajo de encargo. El productor Joan Negrié me dijo que ya tenía edad de hacer un monólogo. Y dije, quizá sí, con 62 años ya tengo edad de hacer uno. Me dijo, escríbelo de ti, habla de la autoficción, que es lo que se hace ahora.

¿De qué habla?

De cómo empecé en el mundo del teatro y de cómo evolucionó. También hablo de El Terrat, de mi trayectoria en televisión, pero de una manera fresca y ágil. Y también tengo diálogos con los personajes que había hecho en la radio, como la Padrina Josefina o el Iaio Perico.

Tenemos la obligación de desobedecer ante una absurdidad

Oriol Grau 

¿Sale Palomino?

Tengo un diálogo con él, porque marcó demasiado mi carrera. Pero ahora ya lo he perdonado. Me dio muchas satisfacciones y pude decir cosas que Oriol nunca habría dicho.

¿Todo lo que sale es verdad?

Hablo de mi carrera artística, pero con fantasía, la ficción de la autoficción. Del título, lo único de verdad soy yo; la madre y el demonio son falsos. Porque a la madre me la he inventado, no quiere que haga de actor, y es más cruel y tiene más juego dramatúrgico que mi madre, que era buena persona.

¿Su madre sí quiso que fuera actor?

No exactamente. En casa no se opusieron, pero me dijeron: “Ya te apañarás”. Era una expresión muy de casa. Y me lo tuve que pagar yo.

¿Cómo es la madre de la obra?

Me he inventado que en casa me lo prohibieron, porque hay mucha gente talentosa que tiene una vena artística y, de repente, les dicen: “No, tienes que hacer económicas, porque es lo que toca”. Tenemos la obligación de desobedecer ante una absurdidad.

Empezó en Ràdio Reus con Buenafuente.

Fue un antes y un después. Él me llamó, fui a Barcelona y nos salió bien.

Llegó la televisión...

Y trabajé en muchas cosas. Hacía de Palomino con Buenafuente, trabajaba con Toni Soler en Malalts de tele y en TV3 con Mònica Terribas fui dos años director de programas de entretenimiento. Y también dirigí 39 capítulos de Plats bruts. Pero llegó un momento en que me cansé. Ya tenía bastante de Barcelona. Se acabó un ciclo y volví a Tarragona, donde se vive muy bien. Uno ya tiene una edad y quiere más tranquilidad.

¿Y qué hace?

Creamos la sala Trono y, entre otras cosas, doy una asignatura en la universidad de comunicación no verbal y lenguaje corporal.

Así que no desapareció por ningún trauma.

No, no. Eso solo es un reclamo para la obra.

Magí Camps Martin

Magí Camps Martin

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Redactor de Cultura y coordinador de los libros de estilo de las ediciones en castellano y en catalán del diario. Profesor asociado de la UPF y miembro de la Secció Filològica del IEC