El Mercat de la Nova Bòrrega dota a les noves generacions de l'escenari i la vida, però també en el món de l'art i la creu, en el qual es regeixen les condicions i els canvis que es produeixen en el món, amb l'ajuda de la qual es pot fer un camí que es converteixi en un lloc on es pugui viure, i així, en aquest cas, el mercat i la vida es combinen en un sol lloc, on el públic pot trobar-se amb l'art i la vida, i així, en aquest cas, el mercat i la vida es combinen en un sol espai, on la vida i l'art es troben, i on el públic pot viure, gaudir i gaudir de la vida, i on la vida i l'art es converteixen en una sola cosa, i així, el que es fa, es fa, i es fa bé, i així, el món es fa més bonic, i així, el món es
Danza contemporánea basada en la teoría del hacinamiento psicológico, formulada por el profesor emérito de la Universidad de Cornell en Nueva York, Gary W. Evans. A través de un [[INLINE_0]] publicado en 2002, junto a Peter Lercher y Walter W. Kofler, demostró que el tipo de vivienda en que vivían los niños afectaba su salud mental en el futuro. Para ello, el equipo examinó a estudiantes de tercer y cuarto grado de primaria en Austria, según el entorno en el que se encontraban.
El investigador observó pequeños apartamentos y un creciente estrés, mientras las viviendas se volvían cada vez más limitadas.

Escena de 'Perdón', de Losinformalls
El Mercat de les Flors ha decidido ponerle nombre —y cierta ironía— a una realidad que atraviesa desde hace años la creación contemporánea: el talento local no siempre encuentra estructura. Bajo el título El Mercat no m’ha coproduït encara (del 20 de febrero al 1 de marzo), el teatro abre un espacio para seis creadoras y creadores a quienes ha seguido de cerca, pero que aún no habían contado con su coproducción.
El planteamiento no es solo programático. En el discurso institucional aparece una doble intención: por un lado, reforzar el papel del Mercat como “caja de resonancia” de creaciones emergentes; por otro, pedir al público que asuma un papel activo para descubrir lenguajes que, desde la casa, consideran cercanos al pensamiento contemporáneo. En otras palabras: no se trata únicamente de traer piezas al escenario, sino de crear condiciones de escucha y continuidad.
“Aún no nos han producido… pero estamos aquí”
La frase que da título al ciclo nació, de hecho, como broma desde dentro. Losinformalls, que presentan Perdón (20 y 21 de febrero), lo resumieron con una mezcla de gratitud y reivindicación: pasar por el Mercat “es un top” de carrera, aunque todavía no haya llegado esa inversión estructural que supone una coproducción.
Su pieza funciona como un autorretrato sobre “las dificultades como creadores” en un mundo contemporáneo “caótico” y lleno de incongruencias. La propuesta entiende la danza como un lugar desde el que hablar del presente sin limitarse a una sola generación. Con lenguajes como este, el Mercat confía en atraer también a quienes creen que la danza no está pensada para ellos.
Técnica distorsionada, algoritmo alterado y ángel deformado
La diversidad estética es una de las bazas del ciclo y también su argumento. Mabel Olea, que muestra un avance de Cut One’s Teeth (26 de febrero), plantea un recorrido metafórico “de diamante bruto a diamante pulido” a través de una técnica que resuena a lo clásico, pero aparece “abstraída” y “deformada”: una fisura deliberada entre perfección e imperfección para abrir un mundo alternativo.

En Caribe Mix ’23 (25 de febrero), Mar Garcia y Javi Soler llevan la cultura mainstream al terreno de la danza contemporánea mediante el universo del videoclip: movimiento y sonido como coprotagonistas y un espectador tratado como “objetivo de cámara” que monta el relato con su mirada.

LaSADCUM, con Navaja ( 28 de febrero), introduce el nervio más explícitamente político: el cuerpo educado por el algoritmo, la cultura digital y el modo en que el consumo (principalmente el pornográfico) puede modelar deseo e identidad. El espectáculo plantea un autorretrato sexoafectivo atravesado por el aprendizaje mediado por el algoritmo.

María Jurado presenta un work in progress, Angelical, que se mueve entre danza conceptual y performance: el ángel no como figura religiosa, sino como arquetipo de transparencia, testigo que acompaña sin intervenir, una imagen que, sin buscarlo, dialoga con el propio debate del ciclo: estar, mirar, sostener… sin que el sistema cambie al mismo ritmo.

Reinaldo Ribeiro completa el programa con NO/MAS/SACRE (27 y 28 de febrero), una pieza que toma como punto de partida el imaginario de Stravinsky para tensionar la idea de sacrificio, violencia y resistencia en escena. Lejos de una relectura literal, la obra convierte el escenario en un espacio de confrontación entre tradición y presente. En su planteamiento, el piano —símbolo de una cultura académica y burguesa— se convierte en materia a tensionar, casi a desmontar, en una exploración donde la urgencia sustituye al proceso prolongado y la intensidad marca el pulso coreográfico.

Una sala que muestra que los miembros están divididos en la política monetaria, a pesar de las presiones externas.
El título del ciclo funciona como guiño, pero también como diagnóstico. La expresión “aún no coproducido” remite a un estado intermedio: artistas reconocidos, seguidos, programados en festivales, pero que todavía no han entrado del todo en el engranaje institucional que garantiza estabilidad.
Más allá de los meros términos, el encuentro con la producción en sí misma revela una realidad más allá de lo meramente simbólico, donde el enfoque de los proyectos se reconfigura y se vuelve esencial.
El foco se desplaza de la evaluación a la acción, pero el propósito permanece inalterado: el reconocimiento de la obra no se pierde, sino que se reafirma con un matiz más activo. El reconocimiento no se limita a mencionar, sino que se transforma en una acción consciente y deliberada. Así, el reconocimiento no es meramente formal, sino que se convierte en un acto consciente y deliberado.
El conflicto de atribuciones ha recibido la abstención de Junts, mientras que Esquerra y Bildu han rechazado votar la reprobación.
Si funciona —si el público responde y el diálogo se mantiene— el propio título podría volverse innecesario. Y entonces quizá el “encara” deje de marcar una espera para convertirse en punto de partida.