Cultura

'El rey de la farándula', un cabaret barroco que satiriza la relación de los artistas con el poder

Teatro de la Comedia

Ángel Ruiz presenta en Madrid una obra inspirada en el Siglo de Oro y estrenada en el festival de Almagro

Ángel Ruiz, en una de las escenas de 'El rey de la farándula' 

Ángel Ruiz, en una de las escenas de 'El rey de la farándula' 

Javier Naval

El cabaret barroco de El rey de la farándula ha llegado a Madrid. La obra que Ángel Ruiz creó para el último festival de teatro clásico de Almagro, a petición de su directora, Irene Pardo, ha recalado por unos días en la sala Tirso de Molina del Teatro de la Comedia, donde estará en cartel hasta el próximo 1 de marzo. 

Con el rey Felipe IV como telón de fondo, esta obra teatral, en la que además de Ángel Ruiz participa Bru Ferri, que se ha encargado también de la dirección musical, es una mezcla desenfadada de géneros en los que el protagonista, un cómico que se hace íntimo del monarca, va pasando de un registro a otro, de la sátira al drama y vuelta a empezar, a la vez que reflexiona sobre el papel del artista en la sociedad.  

Esta mezcla irreverente que salta de los textos del Siglo de Oro a la actualidad en un diálogo a través del tiempo es la que quiso ejemplificar Ángel Ruiz en la presentación ante la prensa de su espectáculo, y para eso utilizó la metáfora del gazpacho, un plato sencillo pero cuyos ingredientes hay que saber combinar.

Con chaquetilla y gorro de cocinero, el actor y director fue desgranando la importancia del tomate, que es la historia en sí, es decir, el componente principal, en este caso la decadencia política y el esplendor artístico de la España del XVII; el pepino y el pimiento, que equivalen a las canciones y a la música renacentista que contextualizan y dan sabor de época; la miga de pan, que aporta consistencia y equivale a los fragmentos de obras del Siglo de Oro, como la versión de Poderoso caballero es don Dinero, de Quevedo, interpretada al piano y cantada por los dos personajes; el ajo, que introduce el distanciamiento brechtiano y la ironía propias del cabaret; el aceite, que acaba de ligar esta sopa fría -”aquí todos perdemos mucho aceite”, bromeó Ángel Ruiz-; el vinagre, que es la pizca de reivindicación y denuncia del montaje, y, por último, la sal, sin la que, “en su justa medida”, no habría emoción ni empatía y gracias a la cual se humaniza al protagonista, reflexióno el dramaturgo. 

El resultado es un viaje al teatro clásico con continuos guiños desde el presente, como la bárbara inclinación de algunos reyes de antaño por la gente de la farándula. De ahí el título de la obra. “Hemos querido tender puentes entre el Siglo de Oro y la actualidad, porque fue entonces cuando empezaron algunos de los problemas que han recorrido España, como el conflicto catalán”, explicó Ángel Ruiz en el acto de presentación, celebrado en la modernista sede de la SGAE en Madrid.

Bru Ferri y Ángel Ruiz, en un momento de la obra 
Bru Ferri y Ángel Ruiz, en un momento de la obra Javier Naval

Así pues, los anacronismos, como la misma presencia de un piano en escena, son intencionados, pero no por ello todo lo que se explica, subrayó el autor, deja de ser real, ya que es fruto de una laboriosa documentación para conocer la “intrahistoria” de aquel tiempo, en la que se hace hincapié en la “marginalidad” de los cómicos pese al poder que algunos de ellos, como Cosme Pérez, conocido como Juan Rana, el nombre de su personaje más famoso, llegaron a tener en la corte de los Austrias.

Como Segismunda, la protagonista de El rey de la farándula, un personaje de ficción que se va destravistiendo a lo largo de la obra, Cosme Pérez era homosexual, y lo era de manera totalmente abierta, por lo que fue procesado, acusado de sodomía por la Inquisición, y absuelto por la intercesión de sus protectores, recordó Ángel Ruiz, para quien el “juego de género” del teatro barroco, con actrices haciendo de actores y viceversa, ha resultado especialmente inspirador. 

Julio Antonio Hurtado Diaz

Julio Antonio Hurtado Diaz

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Licenciado en Filología y Periodismo y posgraduado en Crítica Literaria, sigue la actualidad cultural en Madrid