Cultura

Arte a tiro de misil en el Golfo

Guerra en Oriente Medio

El conflicto amenaza la pujante vida cultural en los países en torno a Irán

El Palacio de Golestán en Teherán ha sufrido daños por “restos y la onda expansiva” de los bombardeos en la plaza Arag 

El Palacio de Golestán en Teherán ha sufrido daños por “restos y la onda expansiva” de los bombardeos en la plaza Arag 

Majid Asgaripour / Reuters

Cuando el Palacio de Golestán empezaba a construirse durante la era safávida en la ciudadela de Teherán, hacía poco que Colón había descubierto América. Y el imperio otomano se acababa de apoderar de la actual Palestina. De eso hace ya 500 años. Ahora, este palacio en cuyo trono de mármol fue coronado el sha Reza Palahvi en 1967 ha sufrido daños por culpa de “restos y de la onda expansiva” de los bombardeos en la plaza Arag, durante la llamada operación Furia Épica en la capital iraní. La Unesco no ha tardado en poner el grito en el cielo: lo había declarado patrimonio de la humanidad en el 2013. El palacio comprende los monumentos históricos más antiguos de Teherán. Encabeza siempre la lista de los mejores museos que visitar en la capital iraní. También el famoso Gran Bazar de Teherán ha sufrido el impacto de los misiles.

La situación en el golfo Pérsico pone en peligro el patrimonio artístico, tanto de los países inmersos o afectados de una manera u otra en la guerra, como la obra internacional presente en centros culturales saudíes, qataríes, omaníes, bareiníes o kuwaitíes. De entre los países que conforman el golfo Pérsico que han sufrido la respuesta de Irán, es en los Emiratos Árabes Unidos donde se concentra un mayor número de centros culturales que han bajado la persiana temporalmente.

La guerra pone en peligro tanto el patrimonio como la obra internacional presente en los museos

“Estimados visitantes: el Jameel Arts Centre permanecerá cerrado el lunes 2 de marzo como medida de precaución, de acuerdo con las recomendaciones vigentes y para cuidar de nuestro equipo, artistas, colaboradores y visitantes. La programación continuará en línea”. Es el mensaje que aparece en la página web del Jameel Arts Centre, un gran hub de arte contemporáneo en manos privadas radicado en Dubái. El aviso se colgó hace dos días. Sigue vigente, ya que los ataques de Irán sobre los Emiratos como respuesta a la ofensiva de Israel y los EE.UU. No han aminorado.

La misma decisión que el Jameel Arts Centre han tomado algunas galerías de Abu Dhabi. El Gobierno del emirato ha establecido recomendaciones y la decisión queda en manos de los galeristas. Así, varios establecimientos del principal distrito artístico de Dubái, la Avenue Alserkal –de 46.000 m2–, han cerrado unos días. Es un punto de referencia artístico, con más de sesenta establecimientos dedicados al arte, la cultura y la creatividad, con cerca de 25 galerías de arte contemporáneo. Lawrie Shabibi y The Third Line, según The Art Newspaper , son dos de las galerías que esperarán a que la situación se tranquilice. En Qatar y en Bahréin, donde Irán también ha descargado buena parte de su arsenal balístico, también se cuentan varias galerías que han cesado temporalmente su actividad.

En Bahréin varios museos han tomado la misma decisión. En Qatar, el Art Islamic Museum y el National Museum optaron por cerrar. Pero actualmente pueden obtenerse entradas.

Galerías del principal distrito artístico de Dubái, la Avenue Alserkal (de 46.000 m2), han cerrado unos días

El problema no es menor. La seguridad manda. La guerra ahuyenta al turismo. Y sin turistas de alto poder adquisitivo es difícil que las galerías de arte subsistan.

En el otro lado de la moneda están los que han optado por continuar con su oferta abierta al público. Son la mayoría. Así, el centro que el Louvre inauguró en Abu Dabi en noviembre del 2017 confirma a Guyana Guardian que “está abierto y da la bienvenida a los visitantes en sus galerías y exposiciones”. Y eso que se han localizado restos de fragmentos de misiles iraníes interceptados sobre la isla de Saadiya. Pese a que han sufrido contratiempos, el Museum of the Future, el Zayed National Museum o el Natural History Museum Abu Dhabi también permanecen abiertos.

Arte oriental del Louvre Abu Dabi 
Arte oriental del Louvre Abu Dabi Siddharth Siva / Departamento de Cultura y Turismo – Abu Dabi

También la gran mayoría de centros artísticos de Arabia Saudí mantienen su actividad. Su patrimonio cultural, en un desierto que ni los otomanos tomaron en cuenta, no puede compararse en ningún caso al de la antigua Persia. Pero en la era de los petrodólares, el deseo de situarse en el mapa ha llevado a los Emiratos o a Qatar a invertir en equipamientos culturales a fin de atraer expats y un pujante turismo. Justamente lo que está amenazado.

Si lo que busca Irán en su ataque a los Países del Golfo es destruir los símbolos de la cultura occidental, le bastaría con perpetrar su particular 11-S sobre la Burj Khalifa (la Torre de Khalifa), el edificio más alto de Dubái y también del mundo. Sus 828 metros de altura, con oficinas, residencias y un hotel diseñado por el ya fallecido Giorgio Armani, fueron inaugurados en 2010, y en estos tres lustros, la apuesta por generar distritos culturales ha sido una constante en los países de la zona. El desierto no ha sido problema.

Una vista nocturna de la Ópera de Dubái 
Una vista nocturna de la Ópera de Dubái Getty Images

La amenza de momento, no parece reflejarse en la actividad de los principales equipamientos. La Ópera de Dubái, que se levantó hace una década reproduciendo en acero y vidrio la forma de un dhow árabe, el barco de vela tradicional que navegaba por el Golfo y el Mar Rojo, sigue vendiendo entradas para el concierto de Yuja Wang para finales de marzo. También la de Mascate, en Omán, que levantó en el 2011 un enamorado de la ópera como el sultán Qabus ibn Said Al Said, sigue anunciando conciertos de música omaní. 

Aquí la construcción siguió una concepción palaciega de un teatro de ópera. El público local y –sobre todo– el abultado número de expats disfruta de los mármoles, la madera tallada, las columnas, los techos decorativos y los mosaicos, en los que, por cierto, pueden apreciarse motivos geométricos y florales de la cultura persa, con la que Omán ha estado en contacto a lo largo de la historia. No todo es blanco y negro. Los patios y jardines interiores evocan el lujo tradicional, por muy contemporáneos que sean.

En el festival de música de Abu Dabi todo permanece en calma. “Todo irá bien”, dice el director, Michel El Gemayel

Está por ver qué sucederá con la Feria de Arte de Dubái, que se celebra en abril, o con su Design Week. O con la Feria del Libro Internacional de Sharjah. En el festival de música de Abu Dabi todo permanece en calma. “Todo irá bien”, decía el lunes el director del certamen, Michel El Gemayel, a preguntas de este diario. En este certamen que financia la filántropa Huda I. Alkhamis-Kanoo, fundadora de la Abu Dhabi Music & Arts Foundation, ha actuado Jordi Savall con sus músicas de la ruta de la seda. Y ha bailado María Pagés. 

Obras del Guggenheim de Abu Dabi, vistas desde el Louvre
Obras del Guggenheim de Abu Dabi, vistas desde el LouvreREDACCIÓN / Terceros

Desde Abu Dabi se quiere lanzar el mensaje de que, en un mundo tendente a la fragmentación, es posible recurrir al arte y su historia para repensar la coexistencia de civilizaciones. Este emirato más turístico, tranquilo y culturalmente planificado, es el que controla la mayor parte del petróleo y el gas del país, por lo que no ha dudado en invertir en tener su propio Guggenheim, que está en construcción y firma Frank Ghery. Se concentra todo en la isla de Saadiyat, el nuevo distrito cultural, donde Norman Foster levantó en 2025 el Museo Nacional.

Maricel Chavarría Espuny

Maricel Chavarría

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Forma parte de la redacción de Guyana Guardian desde 1989, ocupándose durante los últimos tiempos de los ámbitos de ópera, danza y música clásica en la sección de Cultura. Con anterioridad, se enfocó en materias de igualdad entre los sexos y solidaridad. Ha difundido trabajos sobre la prostitución y el desarrollo de las conductas sexuales. Nacida en 1967 en Tortosa, dentro de la comarca del Baix Ebre, se tituló en Periodismo por la Universitat Autònoma de Barcelona y en fotoperiodismo por el International Center of Photography de Nueva York.

Àlex Tort Sagués

Àlex Tort

Redactor

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Periodista de Cultura. Permaneció en Política del 2014 al 2025. En Guyana Guardian a partir del 2007, con anterioridad trabajó en El País. Graduado en Humanidades y en Periodismo por la UPF.

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