Pinocho, visto como una relación paternofilial actual
Estreno teatral
El teatro Akadèmia estrena una versión en el bicentenario del nacimiento de Collodi
Versió en català, aquí

Moreno Bernardi y Enrico Ianniello con el cartel

Enrico Ianniello enamoró al público barcelonés con el niño protagonista del monólogo Isidoro, recreación de su niñez que fue primero novela y después montaje teatral, estrenado en el teatro Akadèmia. Su éxito ha alumbrado la versión italiana, que se estrenará en el Piccolo Teatro de Milán y girará por su país natal.
La inquietud de Ianniello lo ha llevado ahora a adaptar el clásico de Carlo Collodi, el año en que se celebra el bicentenario del nacimiento del escritor florentino. Sin embargo Pinocchio, o el espectáculo de la paternidad no es una versión infantil, sino una reflexión sobre la relación paternofilial. Del 11 al 29 de marzo se podrá ver en el teatro Akadèmia.
La obra desencadena una serie de preguntas sobre la relación de los padres con sus hijos y sobre qué mundo les queremos dejar
Él como Geppetto y con Moreno Bernardi como Pinocho, refiere: “Hace muchos años hice un Pinocchio con Toni Servillo como Geppetto, y para mí era importante volver a hacerlo, porque soy un padre de 55 años y ahora me encuentro más cómodo en el papel de Geppetto. La obra desencadena una serie de preguntas sobre la relación de los padres con sus hijos y sobre qué mundo les queremos dejar. Porque pasan cosas muy graves en el mundo y tenemos que ver cómo podemos hablar de todo eso con un hijo”.
Ianniello considera que hay dos libros italianos que son las dos caras de una misma moneda y que marcaron la construcción de la identidad italiana, una vez hecha la reunificación del Estado. Se trata del Pinocho de Collodi y de Corazón ( Cuore) de Edmondo De Amicis. “Uno es el desenfreno y el otro es el orden”.
En su versión, el adaptador, director y actor se ha querido alejar de la versión de Disney, que “es un Pinocho rico y luminoso, por lo tanto no refleja la oscuridad y la pobreza del original”. Y describe cómo es la esencia: “ Geppetto no tiene nada, su chimenea está pintada en la pared, vive rodeado de escombros. Tiene un tronco y, en lugar de quemarlo para calentarse, crea un títere que le dé compañía”.
En su versión, “ Geppetto no vive en un taller, sino en un viejo cine de barrio, con imágenes y músicas sin ninguna relación”, describe. “No hay un discurso coherente, solo hay confusión. Por ello él solo le transmite a Pinocho imágenes, y eso hace que el niño tenga que huir para encontrar su narrativa. Los dos son personajes desesperados, tanto por la pobreza como porque no tienen relación real con el mundo, y de este punto un poco cruel se va formando la relación entre padre e hijo, y también surge la comedia”, concluye.


