En la lista de evasores está José Luis Samaranch Rialp (hermano de Juan Antonio Samaranch); Juan Villalonga Villalba, director general del Banco Central, hermano del presidente de la entidad y gobernador general de Catalunya, Ignasi Villalonga; José Garriga Nogués (marqués de Cabanes y presidente del Banco Garriga Nogués); Carlos Botín Polanco (primo del padre de Emilio Botín;; miembros de las familias Trias de Bes, Trias Sagnier y De Rosa; Rossend Peitx, directivo del Barça y del RACC; Juan Trias Betran, padre del exalcalde Xavier Trias; Moisés Tennenbaum, socio de Florenci Pujol (padre de Jordi Pujol), también investigado. Así hasta 369 apellidos sancionados, muchos conocidos, de todo el estado. Y muchos más de investigados: 872.
La lista la publicó el régimen franquista el 9 de marzo de 1959 en el BOE (páginas 3896 a 3904). Es pública. Y, de hecho, en los últimos años algunos diarios lo han utilizado, usando los nombres de Pujol y Trias, para ir contra el independentismo. En cambio, nadie se ha entretenido en analizar a quién pertenecían los apellidos menos conocidos para extraer un mapa relacional que se podría conectar con el libro de Roger Vinton La gran teranyina. Els secrets del poder a Catalunya/La gran telaraña. Los secretos del poder en Cataluña ( Periscopi/Librooks). Tampoco lo ha hecho Enrique Faes ( Gijón, 1975), que pasa de puntillas por la lista de nombres y excepto algún nombre sonoro pero intranscendente como el de Marujita Díaz, casi no menciona a las personas que escondían dinero y valores al régimen a través de la Société de Banque Suisse ( SBS).
⁄ El libro es una buena investigación en la que se echa en falta desentrañar la telaraña de los ilustres apellidos involucrados
Es la parte más floja, por ausente, de El agente suizo. Fuga de capitales en la España de Franco . Por el resto, el profesor de Historia Social de la UNED ha hecho una muy buena investigación a partir del hallazgo de veinte cajas de documentos en el Archivo General de la Administración de Alcalá de Henares y de la consulta de los Archivos Federales Suizos y una decena de archivos estatales más. Faes reconstruye el engranaje de evasión de capitales más sonado y que más hirió el orgullo del franquismo. De aquí el “destape”, a modo de escarnio público, del nombre de los involucrados. La trama tomó el nombre del agente del SBS que enlazaba Ginebra con Barcelona, Madrid o San Sebastián. El historiador reconstruye con detalle el método de Georges Laurent Rivara. Y como su arresto en la capital catalana en noviembre de 1958, precipitó la revelación de la lista. El libro, ágil, bien contextualizado, repasa la vida de este suizo que, tras pasar por las celdas de Via Laietana, fue despedido y cuatro años después apareció muerto —¿suicidado?— en Lausana con 46 años. Nunca supo quién había delatado la trama ni por qué. Y aun no se sabe hoy.
Faes, que conoce bien el periodo, confronta esta trayectoria con la situación del régimen veinte años después de ganar la guerra. Cuando, ya asentado, pretende presentarse como una autocracia que funciona. No porque se haya impuesto en una victoria militar, sino porque hace funcionar el país. El hallazgo de centenares de evasores es, como dibuja el historiador, un golpe mortal al argumento. Además, el régimen cifró la evasión en 250 millones de pesetas de la época, pero tras las sanciones, solo recuperó una sesentena.
El estudio prueba otra cosa — como hacía La veritat sobre el cas Comorera (2025) de Antoni Batista—, y es que la policía franquista estaba lejos de ser estúpida, como a menudo se la ha querido dibujar. La tarea de seguimiento criminal que expone Faes no es para aficionados. El gran público debería desterrar ya esta idea proyectada sobre los cuerpos del régimen.
Finalizada la lectura, se tiene la sensación de que una vez más quien pagó el precio más alto fue el intermediario. Y también que es una lástima no estar emparentado con algún apellido de los evasores. La banca siempre gana. Y si es Suiza, todavía más. Sería bueno que Faes se animara a desentrañar la telaraña de apellidos implicados. Así veríamos por qué canales se decía aquello de... “Conozco a uno que te puede ayudar a colocar unos ahorros”. /
--------------------------------
Enrique Faes Díaz. El agente suizo. Fuga de capitales en la España de Franco. Galaxia Gutenberg. 272 páginas. 20 euros
