Lolita confusa
Ensayo
'Incensurable', de Luna Miguel, toma como modelo ‘Una habitación propia’ de Virginia Wolf para hablar de censura, pero no funciona

Luna Miguel, escritora y periodista, autor de 'Incensurable

La idea era buena: tomar como modelo Una habitación propia, el hoy famosísimo ensayo de Virginia Woolf, publicado en 1929, sobre las mujeres y la literatura, y aplicar el mismo formato, tono, estilo… a otro tema: la censura (legal o moral) de obras literarias, usando como piedra de toque Lolita de Nabokov. Es lo que hace Luna Miguel en este libro. Igual que Una habitación propia, Incensurable se presenta como la transcripción de una conferencia pronunciada por la narradora, personaje ficticio, alter ego de la autora. Como en Una habitación propia, el tono es coloquial, aunque el contenido sea erudito. Y también, como en su modelo, las reflexiones abstractas alternan con anécdotas autobiográficas.
La idea, digo, era buena. Pero no funciona. Por dos motivos.
Primero: la cantidad de referencias cultas. La valiente lectora o lector que se adentre en estas páginas será inmediatamente ametrallada por ráfagas de nombres de escritores, títulos de libros, palabras rebuscadas, como llamar a un personaje “diastémico” en vez de decir simplemente que tiene los dientes separados. O si prefieren —por poner una comparación menos dramática—, Incensurable produce la impresión de un club selecto, cuya dueña nos da a entender que no somos dignos de ingresar en él. Está lleno de guiños que solo captarán un puñado de happy few, expertas en literatura y además en feminismo. Me atrevo a suponer, por ejemplo, que la gran mayoría de quienes lean este libro no adivinarán por qué uno de sus personajes ha dado a sus tres hijas los nombres de Neige, Gisèle y Vanessa, que sin duda aluden a Neige Sinno (una chica violada por su padrastro, como narra en su libro Triste tigre), Gisèle Pélicot (drogada por su marido y violada por docenas de hombres) y Vanessa Springora (que en El consentimiento contó su relación, a los quince años, con un escritor cincuentón).
La valiente lectora será ametrallada por ráfagas de nombres de escritores, títulos de libros y palabras rebuscadas
Segundo: sabemos de qué va el libro (de literatura, cancelación, sexualidad, ética, Lolita), pero no queda claro qué dice, en definitiva, sobre esos grandes temas. Muy al principio, la narradora cita una frase que ella atribuye a “una célebre poeta catalana” a la que da el nombre de “Bibiana Florsombría”. La frase dice: “Lolita está escrita de tal modo que nos hace olvidar que está mal violar niñas”. Doscientas páginas después, seguimos, yo al menos, sin saber qué opina Luna Miguel, o su alter ego, sobre la frase dichosa. O bien no ha conseguido formarse una opinión, a pesar de sus muchísimas lecturas, o prefiere no decírnosla, quizá para que nadie se la pueda rebatir. Y bien que lo siento, yo personalmente, no solo porque el debate sería muy enriquecedor, sino porque la autora de la frase (incluida en el artículo ¿Qué hacemos con Lolita?, El País, 20-2-18) soy yo.
Me encantaría que este libro me hiciera dudar. Que aportara opiniones defendidas por su autora, no solo guiños, referencias cultas y bibliografía ajena, sobre esos temas tan importantes que aborda. Pero me quedo, nos quedamos, a dos velas. /
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Luna Miguel. Incensurable. Ed. Lumen.
225 páginas. 17,95 euros