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Novela policiaca: un año de gloria criminal

Especial Navidad

Sabios del género como Eugenio Fuentes, John Grisham o Harlan Coben siguen en forma

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Eugenio Fuentes, autor de la sabia intriga criminal llamada 'Wendy'

Eugenio Fuentes, autor de la sabia intriga criminal llamada 'Wendy'

REDACCIÓN / Otras Fuentes

Hay cientos de motivos para que les recomiende esta sabia intriga criminal llamada Wendy (Tusquets). Pero que Eugenio Fuentes, sagaz teórico del género y padre del investigador Ricardo Cupido —que aquí busca a una pobre muchacha y nos sumerge en el triste negocio de la explotación— me permita el elogio: qué maravilla como cuenta las jugadas futbolísticas.

Ya que hablo de este deporte, siempre es bueno contar con dos delanteros en tan buena forma: John GrishamLa viuda (Plaza&Janés )— y un Harlan Coben tremendo en Sin decir adiós (RBA). Ambas infalibles. Ahora bien, es una alegría cuando saltan desde el banquillo nuevos talentos como el de Gabriel Urza, que en Tras la verdad (RBA) nos involucra en las penalidades contrarreloj de un voluntarioso abogado de Reno. Felicidad para quienes nos gustan las novelas de juicio.

También es muy bueno que un excelente divulgador científico como Miguel Ángel Delgado nos sumerja en el mundo de una astrónoma menospreciada por su burocrático jefe, e involucrada en un crimen que, desde Londres, apunta directo al observatorio de Madrid. Como si —y eso espero— con El cuaderno nocturno (Suma) iniciara una serie con futuras nuevas entregas protagonizadas por la singular Estrella Noval. Su mundo es fascinante. Y qué decir de Ernesto Mallo, creador de un tipo inolvidable como el perro Lascano. Pues que se ha lanzado a este tremendo jardín, allá por Nueva York en los setenta, para meterse en la piel de un ser abominable que existió, Kuklinski (Siruela), con todo el horror que ello conlleva. Prepárese el lector para esto, tan veloz y tan fulminante.

Volviendo a nuestros días, mientras en el Parlamento intercambian insultos, F elipe de Luis Manero, en Aprieta (AdN) pone en escena a tres pobres individuos en el Madrid más desdichado y jodido. Muy buen libro con ese chaval condenado a cuidar de una agónica abuela (porque, señores, no hay dinero para servicios ni salud). Novela social solo por ser veraz, apasionada, inteligente y triste.

¿Qué tiene Mikel Santiago que hasta en las bibliotecas sus libros están en lista de espera? Concibe unos personajes que despiertan gran empatía, como esta exitosa escritora de best sellers a la que viene a visitarla un pobre pringadito de su pasado juvenil. La chica del lago (Ediciones B) se devora; así de simple. Otro famoso por su garra es el italiano Donato Carrisi, y en La educación de las mariposas (Duomo) con su odiosa madre de familia por accidente, y por tragedia, es imprevisible.

El escritor Mikel Santiago
El escritor Mikel SantiagoE.MORENO ESQUIBEL

Louise Penny, la maravillosa Louise Penny, está aquí con Un hombre mejor (Salamandra), y obliga a Armand Gamache a regresar a la Sureté y a explorar, tras una desaparición, los grandes temas que nos llegan con tal grado de intensidad, como el aroma de los cruasanes del pueblecito canadiense llamado Three Pines.

Xavier Theros nos entrega un nuevo capítulo de la historia de esta Barcelona del XIX, exactamente en 1849, cuando su capitán Llampades investiga el asesinato de un patrón de fábrica, en los tiempos en que hay millones de motivos —trabajadores explotados, mujeres sometidas— para pegarle un balazo. Theros está escribiendo una gran novela histórica, social, sentimental, humorística y sarcástica, de esta ciudad, y La verge de la punyalada (La Campana), es su nueva entrega,

Que un autor de nombre tan corriente como Pedro Martí ascienda y agote ediciones de La mala hija (Destino), no es por gracia divina sino porque este profesor de Murcia concibe una poli con algo del misterioso Pendergast, porque la pone de regreso a su tierra, Almansa, y allí directo a perdernos en el incomprensible (y trágico) mundo adolescente.

Y aun con autores murcianos, el creador del Victor Ros, Jerónimo Tristante, nos lleva, desde París y Madrid, a los entresijos del asesinato más famoso del siglo XX (con perdón de Gandhi). En 1973 (Contraluz), en una preciosa librería de Montmartre un ex poli vive en paz, hasta que recibe la visita de la CIA.

Xavier Theros, autor de 'La Verge de la Punyalada' 
Xavier Theros, autor de 'La Verge de la Punyalada' Llibert Teixidó

La historia nos importa gracias a individuos como Éric Fouassier, que continúa su serie y nos adentra en el París de 1832, aquejado por el cólera. Un narrador brillante que borda una “serie de los misterios ocultos” en Las noches del miedo azul (Principal). Y también porque el señor James Krestell, en Cinco meses de invierno (Salamandra), nos lanza, desde el ataque de Pearl Harbour, a una historia de amor y justicia a una casa-escondite japonés en la eterna Segunda Guerra. Notable por su guion y documentación.

Historia es también el rescate de un pura sangre, un noir que nos lleva al pueblo más oscuro de Texas, para no ser menos que James Cain. No haber leído hasta ahora a Charles Williams —excelente el prólogo de Jordi Canal y Álex Martí Escribà—, con este triángulo trágico, este asunto opresivo y fascinante de No hi ha pitjor fúria a l´infern (Crims.cat) era y es una omisión imperdonable.

Inma Pelegrín, autora de 'Fosca', Premio Lumen de Novela 2025
Inma Pelegrín, autora de 'Fosca', Premio Lumen de Novela 2025Ayuntamiento de Cartagena/

Cierro estas recomendaciones con dos descubrimientos. La historia argentina, por generaciones, entre el campo y la ciudad, entre una mujer que declara en una comisaría y un torrente de peripecias, es parte de la intensa, sorprendente historia de Jorge Consiglio y una novela que recomiendo fervientemente: La circunstancia (Eterna Cadencia).

Y me despido con lo mejor que me ha pasado en mucho tiempo. Me refiero a una novela que nadie calificaría de criminal, cuando sí hay un crimen, y lacerante. De la que nadie diría que es prosa poética, porque está narrada con pulso de hierro. Nos olvidamos tantas veces, quienes leemos el género policial, de que el lenguaje puede llegar a ser tan inmenso. En Fosca (Premio Lumen), Inma Pellegrín funde su mirada con la de un niño —un zagal— de la huerta murciana, allá en los setenta. De lo que descubren esos ojos tristes y recelosos no me olvidaré en mucho, mucho tiempo. /

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