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Lo que vino después de los claveles

Narrativa

Hugo Gonçalves refleja en ‘Revolución’ las violencias y enfrentamientos que dividieron a los portugueses en los años posteriores a la dictadura

Protesta por la liberación de presos políticos en plena Revolución de los Claveles, en abril de 1974

Protesta por la liberación de presos políticos en plena Revolución de los Claveles, en abril de 1974

REDACCIÓN / EFE

El periodista —ha sido corresponsal en Nueva York, Madrid y Río de Janeiro— y escritor Hugo Gonçalves (Sintra, 1976) ha construido su última novela, Revolución, como una crónica ficcionada o como un ejercicio narrativo de memoria histórica, donde recoge el proceso democrático en Portugal. Una memoria que se intuye alimentada por testimonios y por una profusa documentación puesto que el autor nació precisamente en los años que centran la novela.

La conocida como la Revolución de los Claveles, de la que ya se han cumplido cincuenta años (25 de abril de 1974), acabó con el Estado Novo, el régimen dictatorial que, con António de Oliveira Salazar, primero, y Marcelo Caetano, después, dirigió el país durante casi cinco décadas.

No todo fueron alegrías en el cambio de régimen. El llamado Proceso Revolucionario en Curso supuso un periodo de confrontación social, manifestaciones y violencia —el temido cuerpo policial PIDE—, alentada tanto por la extrema derecha como por la izquierda; una época de aprendizaje político.

Uno de los atractivos de esta voluminosa historia reside en descubrir —a veces, recordar— los nombres, hechos y episodios que jalonaron este camino en el país vecino. España a través de toda su línea fronteriza, con su propio despuntar democrático, las costumbres de la clase burguesa y los encuentros en el exilio van apareciendo como espacio de construcción. Y es inevitable que la mirada lectora establezca paralelismos y distancias entre lo que pasaba en ambos países.

Son muchas —pueden llegar a abrumar— las referencias a movimientos, facciones y líderes que durante aquellos dos años, fueron los actores políticos de la revolución. También las alusiones y cuestionamientos a los coletazos del colonialismo luso en África —Angola, Guinea-Bisáu o Mozambique—; a las primeras elecciones y a la constitución. Unas transformaciones que afectaron a todo un país pero que cada uno vivió de forma personal y particular.

⁄ El autor canaliza los hechos históricos a través de los hermanos Storm: su posición política marcará su biografía

Gonçalves ha tenido el acierto de canalizar, de personalizar, toda esa marea de acontecimientos a través de unos personajes muy bien definidos, que encarnan esa deriva hacia una guerra civil ( “La discordia se presentaba como la primera línea de defensa y el diálogo era señal de fragilidad”) que palpitaba en el ambiente. Se trata de los hermanos Storm: Maria Luísa, Pureza y Frederico. El posicionamiento de cada uno de ellos marcará su biografía y sus relaciones.

La mayor, hija de una relación anterior de la madre, es una comunista convencida que antepondrá los ideales y el dogma —la figura de Alvaro Cunhal, líder del Partido Comunista, como inspiración— a su propia vida personal. Su hija Nádia pagará las consecuencias. La militancia la llevará a la clandestinidad, a la cárcel, donde será brutalmente torturada, al exilio y a justificar la violencia —ETA como modelo.

Pureza, la hermana mediana, muy religiosa, vive su propia revolución: desea con toda su alma ser madre. No le resultará fácil y su mundo se centrará en la intimidad del hogar. La deriva hacia la extrema derecha de su marido o la radicalidad izquierdista de su hermana poco tendrán que ver con ella. Frederico, el pequeño, no acabará de madurar y prolongará una adolescencia escapista que le llevará por trágicos derroteros. Su pasión por la música le sirve de comodín para explicarse a sí mismo el mundo.

En el último capítulo, cuando ya hemos conocido los distintos puntos de vista y la evolución de cada uno de los hermanos, la novela reúne de nuevo a todos los Storm —el padre murió en Brasil donde salieron cuando las cosas se pusieron feas— en Sintra, en la casa familiar, el hotel que regentaba la madre. Son páginas de creciente intensidad dramática donde todo lo que se tenía que decir ya se ha dicho.

La política, ahora, de telón de fondo, y las relaciones personales y los anhelos, en primer plano. La familia como refugio y como campo de batalla. No importa cuánto tiempo estuvieran alejados, sin comunicación o trato, al final, todos vuelven. Una vez más el microcosmos íntimo del hogar actúa de espejo de la realidad de todo un país. Todo es política.

⁄ El libro reflexiona sobre el sentido de mantenerse fieles a unos ideales y cuestiona el concepto de libertad

Revolución, Premio Literário Fernando Namora, cuenta con pulso y gran realismo una parte de la historia de Portugal, reflexiona sobre el sentido de mantenerse fieles a unos ideales y cuestiona el sentido del concepto de libertad.

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Hugo Gonçalves.Revolución. Traducción de Rita da Costa. Libros del Asteroide. 528 páginas. 25,60 euros

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