Flashes literarios de Buenos Aires y París
LATIDOS
Jorge Carrión muestra las múltiples caras de la capital argentina; Patrick Modiano y Chistian Mazzalai documentan la historia de un edificio de Montparnasse

La confitería Las Violetas de Buenos Aires, vista por Josefina Jolly (detalle)

La ciudad contemporánea, siempre en agitadísima transformación, obligadamente genera nuevas formas literarias y editoriales. La editorial Tintablanca, por ejemplo, está lanzando una serie primorosa de libros dedicados a urbes españolas y de todo el mundo con aproximaciones innovadoras, cuyo último título, Buenos Aires. Libro de mitos, lleva la firma de Jorge Carrión y la ilustradora Josefina Jolly.
Carrión, colaborador de estas páginas, novelista y ensayista especialmente conocido por sus textos y documentales sobre el universo de las librerías, vivió un tiempo en la capital argentina y ha vuelto a ella a menudo. Su propuesta bonaerense constituye una delicia para cualquier interesado en una de las metrópolis más carismáticas del planeta. Carrión reconoce que la imaginación que de ella se ha fijado es sobre todo literaria, y espera que su trabajo pase a formar parte de la misma biblioteca que le llevó hasta allí.
⁄ Edgardo Cozarinsky escribe sobre tango, María Negroni sobre Borges y Leila Guerriero sobre la calle Corrientes
Para ello, ha acotado áreas geográficas y temáticas y ha invitado a distintos autores argentinos actuales a participar, sea con un texto ad hoc o cediendo uno antiguo, complementando sus textos en los diferentes capítulos. Encontramos a María Negroni recorriendo el Territorio Borges, y a Leila Guerriero evocando sus visitas a la calle Corrientes. De la fallecida socióloga Beatriz Sarlo se recoge un texto conmovedor sobre “la ciudad de los pobres” y el mundo de los desposeídos porteños, y del también recientemente desaparecido Edgardo Cozarinsky un psicoanálisis del tango.
Martín Caparrós nos ilustra sobre las fundaciones de Buenos Aires, y el inclasificable César Aira permite al autor tarraconense recrear una entrevista a partir de textos ya publicados.

Las referencias a Sarmiento, Cortázar, Alejandra Pizarnik, Rodolfo Walsh o Copi se hermanan con las de “extranjeros residentes” como Gómez de la Serna o Witold Gombrowicz. Y las delicadas ilustraciones de Josefina Jolly dan vida a la Villa Ocampo, la Boca, El Galpón de Catalinas, la librería Losada, el estadio del Boca Juniors, Palermo o el Café Tortoni. Cuando vuelva a Buenos Aires ya sé muy bien qué libro releeré en el avión de ida.
Modiano y Mazzalai se encontraron, frente al 70 bis de la calle Notre-Dame-des-Champs, a una sobrina de Ezra Pound, quien había vivido allí
En esta línea de nueva mirada urbana otro volumen singular, éste recién aparecido en Francia –y que yo compré en la librería Jaimes de Barcelona–, es 70 bis, entrée des artistes, del premio Nobel Patrick Modiano y su amigo el músico Christian Mazzalai, que publica Gallimard.
Al igual que el de Carrión y Jolly, se trata de un libro puzzle, aunque si el de Buenos Aires se abría panorámicamente en el espacio, este se concentra en el tiempo.
Cuentan los autores que meses atrás se encontraron, frente al 70 bis de la calle Notre-Dame-des-Champs, en el corazón de Montparnasse, a una mujer americana que intentaba abrir la verja. Charlaron y ella les explicó que era sobrina de Ezra Pound y estaba siguiendo los pasos parisinos del poeta, del que sabía que residió allí en los años veinte del siglo pasado. Estimulados, ambos se lanzan a documentar el elenco de figuras de la cultura que han residido en ese edificio, a partir del conjunto de talleres de artistas abierto hacia 1850, donde se cruzaban el pintor orientalista Jean-Léon Gerôme, los escritores George Sand y Théophile Gautier y los músicos Berlioz y Rossini…

En años posteriores desfilarían futuros maestros del impresionismo, como Monet, Sisley y Renoir. Robert Louis Stevenson, de paso por París, acude a una fiesta en el inmueble. La primera artista norteamericana en la capital francesa, Elizabeth Gardner, fija su domicilio en la misma calle, a pocos metros… A Picasso le recogía correspondencia allí el fotógrafo Frank Haviland. En algunos casos, como es habitual en la marca Patrick Modiano, los indicios de los personajes citados son nimios: un párrafo de una carta, un testimonio casual… ¿Visitó un Marcel Proust veinteañero a su apreciado T.A. Harrison en uno de los talleres? Quizás, es posible, quién sabe…
Hasta nuestros días, los autores rastrean personalidades conocidas y otras que no lo son tanto, como el pintor afroamericano Henry Ossawa Tanner y su mujer Jessie Olson, instalados en Francia para escapar a los prejuicios raciales de EE.UU. Ezra Pound se domicilia entre 1921 y 1924, y Hemingway probablemente le visita. Al igual que el ocultista Gurdjieff. También vivió en el 70 bis la artista Claude Cahun.
En este reconstrucción nombres como Rodin o Modigliani no quedan lejos. Y los residentes singulares se han sucedido casi hasta nuestros días: el cineasta Robert Short, la escultora Helène Garache. Hoy, nos cuentan Modiano y Mazzalai, parece que la puerta del 70 bis donde se encuentra la placa “Entrée des artistes” no se ha abierto desde hace tiempo. Y se preguntan: ¿dónde están los artistas? ¿Durante cuánto tiempo se podrán reconstruir sus huellas?
Tratándose del autor de Villa triste, no cabía esperar otro final que uno teñido de melancolía.
