Mal partido colectivo del FC Barcelona donde ha visto de nuevo que es capaz de meter goles pero en ningún caso mostrarse como un colectivo serio. Puede obtener resultados aceptables pero siempre acaba siendo más por acciones brillantes de sus individualidades, en ningún caso debido a un sistema de juego fluido.
Está muy claro, y lo he comentado ya muchas veces, que es normal que en el transcurrir de los más de 90 minutos que dura el encuentro no puedas llevar la incitativa. Hay muchísimos equipos con gran nivel y muy competitivos y no hay ninguna entidad que sea capaz de ser superior durante todo el tiempo. Lo cual no quiere decir que durante ese tiempo en el que tu rival te supera tú no tengas el partido controlado. Y eso sucede cuando tu sistema defensivo es sólido. Para ello es necesario que la distancia entre líneas sea mínima y que jamás una línea se solape con la otra. Puedes controlar el encuentro con un bloque bajo, es decir cerca de tu área, o bien con un bloque más alto, realizando un pressing ante la salida del balón.
El precio de la ausencia de Iñigo Martínez está siendo demasiado caro
Flick la temporada pasada recurrió y sacó un rédito importante al aplicar el fuera de juego como sistema defensivo. Yo soy un gran amante de todo lo que suponga utilizar el reglamento para exprimir tus posibilidades. Aunque tenga muchos críticos y lo califiquen de antifútbol, me parece tan válido como recurso defensivo el uso de la falta táctica como la aplicación del fuera de juego. Ninguna de las dos cosas anula el espectáculo en mi opinión. Como amante de la táctica, en caso de ser entrenador intentaría sacar el máximo partido de ambos recursos. Pero parece que el de la línea del fuera de juego lleva unos meses sin ser tan eficiente como lo fue antaño en el Barça. Y cuando uno ha vivido de un recurso con demasiada continuidad, cuando desaparece surgen todas las alarmas. ¿Saben los rivales enfrentarse a la táctica del fuera de juego y por eso el Barcelona sufre? Yo creo que eso sucede tanto por mérito de los rivales como demérito de los azulgranas. La ausencia de Iñigo Martínez se preveía que iba a causar déficit defensivo, pero el precio esta siendo demasiado caro. Era el hombre con carácter y experiencia para marcar donde el equipo debía pararse. Pero la táctica del fuera de juego sostiene su eficacia tanto en donde situar la línea como en la capacidad de anular y ralentizar el momento en que el asistente va a dar el pase. Si este jugador esta con marcas alejadas y orientado al marco azulgrana lo hará con facilidad. En cambio si la presión es efectiva, siempre lo hará tarde y con su compañero en fuera de juego.