Costaba orientarse en el bosque, pero, bien entrado el segundo tiempo, Raphinha encontró la senda. Aprovechó una de las raras oportunidades en que el Osasuna permitió correr al Barça y marcó el gol que alivió a los impacientes. Partido árido, cerradísima malla defensiva del equipo navarro, insistencia blaugrana y mucha paciencia. La victoria, rematada con el segundo gol del jugador brasileño, propone un domingo de alta tensión a 600 kilómetros de Barcelona. Si todo es como parece, Xabi Alonso se enfrenta a un examen final en Vitoria.
Raphinha es un futbolista básico en el Barça, no importa el día, el rival y su posición en el campo. Añade al juego una actividad y un filo muy particulares, necesarios para un equipo de corte académico. Su verticalidad añade un potente elemento de confusión en las defensas. La del Osasuna fue de un máximo grado de espesura, una maraña de piernas alrededor de su portero.
El triunfo blaugrana condena a los blancos a un angustioso partido en Mendizorroza
No se desarboló hasta el gol de Raphinha, precedido por una primorosa conducción de Pedri, que en plena carrera alargó el pase al brasileño, impecable en el control y en la maniobra para colocar el balón para el remate con la zurda. Herrera, que no necesitó emplearse en grandes paradas, no encontró manera de detener el tiro. Ya se había alcanzado el minuto 70.
Hasta entonces, el Osasuna había obligado al Barça a una sufrida guerra de desgaste. Nadie representó mejor el panorama que Lamine, enfrentado a Abel Bretones, un asturiano de 1,90 metros con un corpachón de central y una agilidad imprevista. Fue un combate precioso por la insistencia de Lamine en superar a su marcador y la respuesta más que notable del lateral. Lejos de decaer y frustrarse, el astro del Barça persistió en sus maniobras. Ganó a los puntos.
Ferran Torres estuvo a punto de marcar con esta plástica chilena
Si los equipos que atacan no los resuelven pronto, estos partidos son previsibles. Ofensiva incesante y máxima densidad de defensas en el área. También es predecible una cantidad limitada de contragolpes. Para ese trabajo, el Osasuna ha descubierto una mina. Se trata de Víctor Muñoz, un pelirrojo travieso que asombró por su velocidad. Provocó el caos defensivo en el Barça y estuvo a punto de marcar en una de sus imparables conducciones. Pasó de la cantera del Barça a la del Real Madrid. Hará carrera.
Una vez más, se vio uno de esos goles que la modernidad anula. Ferran, enjaulado por los centrales durante todo el encuentro, marcó pronto, pero el semiautomático detectó medio tacón blaugrana en la esquina, durante la preparación de la jugada. El fútbol visto a través del microscopio. Y a la gente le gusta, qué curioso.
El resultado condena al Real Madrid a un angustioso partido en Mendizorroza, campo que los fríos del invierno y el viento del Gorbea convierten en una fortaleza difícil de asaltar. El Alavés, además, no está apurado en la clasificación. Para Xabi Alonso, con contrato hasta el 2028, es una fecha vital. Perdió la batalla que públicamente le declaró Vinícius en la victoria contra el Barça, con el posterior descabello en forma de pliego de disculpas a todo quisque, excepto al entrenador. Florentino Pérez se hizo el longuis, y el efecto ha sido desastroso.
El asedio a Alonso crece día a día. La victoria del Barça frente al Osasuna coloca la olla del Madrid a punto de ebullición.