El escudo y la turbina

por la escuadra

Le funcionaron los cambios a Hansi Flick en un derbi que acreditó la pujanza del Espanyol, el magisterio de Joan Garcia en la puerta y el papel de Fermín como turbina en el ataque del Barça. Su vitalidad se concretó en las jugadas de los goles en los estertores del partido, un prodigio de belleza el primero y la intrépida cabalgada que precedió al segundo. En cinco minutos, el Barça resolvió el duelo, pero no las dudas que provoca la defensa.

Los goles condenaron al Espanyol a una derrota cruel. Hasta el maravilloso remate de Olmo, que venía anticipado por una maniobra magistral de Fermín, el Barça había estado más cerca del balón (70% de posesión) y el Espanyol mucho más cerca de Joan Garcia, autor de tres intervenciones magistrales, dos notables y una que dice todo de su inteligencia: rechazó un mano a mano con Roberto Fernández y la pelota salió rebotada para un remate mortal, pero el portero empujó y derribó deliberadamente a Gerard Martín para achicar el ángulo y el tiempo de remate al delantero que llegaba para perforar. El tiro golpeó al central y el Barça salió vivo del apuro.

El Espanyol demostró las razones de su excelente posición en la tabla

Sí, Joan García se confirmó como el gran personaje de la noche, pero al derbi le caracterizaron los buenos modales, un aire cívico en el campo y el más normal posible en los graderíos. Se lanzaron media docena de botellas de plástico vacías tras el gol de Lewandowski en el minuto 90, sin ninguna consecuencia. No se inflamó el partido, en buena medida por lo excelente actuación del árbitro. García Verdura se llama y pertenece al colegio catalán, cosa que preocupó mucho a Manolo González. Lo expresó en su comparecencia ante la prensa un día antes del encuentro. O García Verdura no leyó los periódicos, no vio la televisión ni escuchó la radio, o tiene un temple admirable. Manejó el partido con calma y correctas decisiones.

A una primera parte de mucho ajuste y atención en los marcajes, le siguió un segundo tiempo con más salero. Joan Garcia se había llevado los focos antes del partido y en una parada sensacional al frentazo de Pere Milla, una respuesta de reflejos eléctricos y brazo de acero. Es muy difícil encontrarle un déficit a este portero. Tiene 24 años, pero se maneja como veterano sabio.

CORNELLÁ-EL PRAT (BARCELONA), 03/01/2026.- El centrocampista del Barcelona Dani Olmo (d) celebra su gol durante el partido de la jornada 18 de LaLiga entre el RCD Espanyol y el FC Barcelona, este sábado en el RCDE Stadium. EFE/Andreu Dalmau

Fermín, el pasador, y Olmo, el definidor, celebraran el gol que rompió el partido

Andreu Dalmau / EFE

El resultado ocultó una verdad inapelable: el Espanyol demostró las razones de su excelente posición en la tabla y el Barça no se expresó como el líder del campeonato. Raphinha y Lamine pasaron inadvertidos en el primer tiempo. Dmitrovic, guardameta de largo recorrido en la Liga, disfrutó como espectador en la primera parte. En la segunda fue más exigido y se reivindicó como sucesor de Joan Garcia en la portería perica.

El Espanyol atraviesa un raro periodo de felicidad. El equipo está entusiasmado y la hinchada también. Le ha bastado media temporada para acabar con sus recientes angustias, definidas por descensos, finales agónicos del campeonato, desfile de entrenadores y un rechazo al propietario chino. A estas alturas, el Espanyol ya no teme al abismo. Se apreció con nitidez su nuevo optimismo.

Flick interpretó con buen juicio los problemas del Barça, en muchos casos individuales. Rapinha hizo mutis, Ferran perdió un altísimo número de controles, Rashford se atascó. Tres evidentes cambios a la vista. Ingresaron Pedri, Fermín y Dani Olmo. También Lewandowski. Del efecto contagioso se encargó Fermín, que jugó como si le fuera la vida. Su impacto terminó por decidir un derbi que preocupaba por la tensión previa y los antecedentes de años anteriores. Esta vez prevaleció la sensatez y lo más parecido al civismo.

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