Las Claves
- Álvaro Arbeloa debutó con derrota ante el Albacete tras priorizar a los canteranos en un encuentro decisivo de eliminación directa.
- La plantilla del Real Madrid mostró una actitud apática y falta de entusiasmo durante el partido disputado en el Carlos Belmonte.
- El equipo blanco perdió su segundo trofeo en siete días evidenciando graves carencias en el juego de la medular y pundonor.
- Solo Gonzalo y Carvajal destacaron en un vestuario curtido que hereda problemas de gestión señalados previamente bajo el mando de Xabi Alonso.
Ustedes no lo comprenden, pero el conflicto de los futbolistas del Real Madrid es que no se divierten sobre el césped y desempeñan su labor con tristeza –algo ya visible–, lo que los aproxima a los doctores de la sanidad pública en sus prolongadas jornadas hospitalarias. La analogía es arbitraria pues nadie aguarda que el responsable de los facultativos manifieste públicamente que “lo importante es que los médicos disfruten en los hospitales”, algo que sí expresó como propósito fundamental Álvaro Arbeloa antes de un complejo estreno en Albacete.
Resultó tedioso y triste, ya que los recibimientos al flamante técnico suelen ser más cálidos y menos ásperos. Tampoco cabe culpar al infortunio, pues el Albacete, que pelea por no descender en Segunda, se mostró superior y exhibió convicción, algo distinto al simple entusiasmo. El impacto positivo de cambiar de entrenador se basa en el deseo de agradar o destacar, metas que escasos futbolistas evidenciaron, a excepción del muchacho Gonzalo y el experimentado Carvajal –independientemente de que, por carecer de rodaje, fallara en el tercer tanto del Albacete– además de los ascendidos del Castilla, el fallo inicial más grave en la jornada I de la etapa de Arbeloa. Los ensayos con gaseosa, como le indicó Eugenio d’Ors al joven empleado que le volcó una botella de champán.
Arbeloa inicia con mal pie: dar prioridad a los canteranos en un choque de eliminación directa dejó ver una confianza desmedida que generalmente se castiga con dureza.
El nuevo estratega se envalentonó y seguramente imaginó que los jóvenes alabarían su historial en el fútbol base y el deseo de replicar el estilo del Barça. Un descuido que le arrebata al Real Madrid su segundo trofeo en menos de siete días. Si la directiva del Real Madrid pensaba que Arbeloa funcionaría como un parche adecuado...
El técnico de Salamanca no aparenta ser el alma de la fiesta, no obstante, si esa es su palabra, será necesario concederle un periodo de confianza para que sus jugadores –vaya piezas– realicen su labor no por lucro, deber o pasión, sino por puro goce, como si acudieran cada domingo a un banquete de marisco pagado por el club. Lo cierto es que, observando al Real Madrid ayer por la noche, la conclusión resulta evidente: a esta plantilla le escasea el entusiasmo. Igualmente carece de juego en la medular. Y de pundonor profesional.
Resulta comprensible que un encuentro de Copa del Rey disputado en el Carlos Belmonte durante enero, jugándose la vida, carezca de atractivo. No obstante, sorprende la actitud tan apática mostrada por los futbolistas del Real Madrid a lo largo del choque... Ningún integrante del equipo se esforzó demasiado por agradar al reciente técnico, quien hereda un vestuario bastante curtido, según las filtraciones de la propia entidad destinadas a señalar a Xabi Alonso –acusándolo de no controlar a tal grupo– y, de paso, a los propios deportistas, especialmente si la grada del Bernabéu comienza a abuchear a varios de ellos, dado que hasta ahora Vinícius era el único foco de las críticas. La decepción es absolutamente generalizada.