La nueva Real Sociedad de Rino Matarazzo es un misterio. Todo un fenómeno que no resuelve ni un atracón de pintxos de la Parte Vieja. Hasta el 20 de diciembre, los txuri urdin deambulaban por la Liga con más pena que gloria de la mano de Francisco, miraban de reojo los puestos de descenso (16.º con 17 puntos) y la directiva fue valiente, echó al técnico irundarra y contrató al estadounidense, un desconocido que se había forjado en el Hoffenheim de la Bundesliga. En mes y medio, Rino le ha cambiado la cara a la Real.
Es otra: ahora juega con sentido, es sólida, ha escalado al 8.º de la Liga (31 puntos), lleva nueve partidos sin conocer la derrota y tiene medio pie en la final de Copa del Rey. Un gol de Turrientes puso en ventaja a los donostiarras en la semifinal del derbi vasco.
Primer tiempo
La Real Sociedad, saliendo a la contra, creó más peligro y mereció algo más que el Athletic, poco incisivo
La nueva Real Sociedad de Matarazzo, nada que ver con aquel equipo atrevido y ofensivo de Imanol Alguacil, es un conjunto que no está para elaboraciones fantasiosas ni adornos, sino por la sobriedad y la consistencia. No le importa ceder el balón al rival y acularse en su campo, bien pertrechado, a verlas venir. Y salir a toda velocidad buscando la contra sorpresiva y envenenada.
Y el Athletic, revitalizado con sus dos victorias seguidas (Levante y Valencia), se aferró al empuje de San Mamés, a la intensidad, la presión alta y un ritmo alto para intentar imponer su juego.
Tras 20 minutos de tanteo, cada uno buscando con su estilo someter al contrario, el derbi vasco entró en una fase de intercambio de golpes, con la Real llevando la iniciativa, con ocasiones más claras. Oyarzabal probaba el disparo lejano a la media vuelta, que se iba arriba (m. 23); Pablo Marín (m. 25) dispuso de la mejor ocasión en un mano a mano ante el portero con disparo potente que sacó con apuros Padilla; Jon Martín cabeceó picado un centro de Carlos Soler al segundo palo que salvó Padilla con el muslo (m. 36); Turrientes lo intentó a pase de Oyarzabal (m. 42) y, la más polémica, un remate de cabeza de Caleta-Car golpeó en la mano de Laporte (m. 43) y el árbitro Sánchez Martínez llegó a dudar y consultó con el VAR (Melero López), para acabar no concediendo penalti.
El Athletic se acercó al marco de Remiro con menos peligro. Guruzeta remató de cabeza a centro de Lekue (m. 21), Rober Navarro probó con un disparo seco (m. 41) que atajó el meta navarro; y al filo del descanso la buscó Iñaki Williams con un tiro a las manos de Remiro. Poco más. A los goles, la Real habría merecido algo más que el Athletic.
Segundo tiempo
Valverde intentó sacudir al Athletic con cuatro cambios de una tacada, pero fue la Real quien encontró el gol a través de Turrientes
En el inicio del segundo tiempo, con solo un minuto de juego, el conjunto donostiarra certificó por qué merecía más. Salió con velocidad endiablada, siempre con Oyarzabal presente, el capitán lanzó un zapatazo que encontró réplica en un paradón de Padilla, y el rebote lo envió Pablo Marín al palo. San Mamés se inquietaba. Valverde miraba los efectivos del banquillo.
El Txingurri hizo un movimiento de piezas a lo NBA: dio entrada, de una tacada, a cuatro jugadores, De Galarreta, Selton, Nico Williams y Nico Serrano (m. 55), buscando agitar el árbol, viendo que su equipo no levantaba la cabeza.
Nico Williams y Seltón Sánchez entran en la segunda parte
Pero no surtió efecto. La Real no se inquietó. Guedes la tuvo en un disparo en carrera, a toda velocidad, que se le fue fuera rozando el palo (m. 61). Fue el trueno que precede a la tormenta.
Un minuto después, Beñat Turrientes inscribía el 0-1. Carlos Soler metió un pase vertical buenísimo a Guedes, que tocó sobre la salida de Padilla, el balón llegó a pies de Turrientes que solo tuvo que empujar con rabia. El gol hacía justicia a la superioridad txuri urdin.
La réplica del Athletic fue un remate de cabeza de Nico Williams (m. 72) a centro de Lekue que se fue fuera. Matarazzo no quería más sustos y dio entrada a Aritz Elustondo para amarrar y a Oskarsson para buscar el 0-2. El marcador ya no se movió.
