Las Claves
- Italia organizó unas magníficas Olimpiadas de Invierno proyectando su cultura global mediante el diseño, la ópera y su gastronomía tradicional.
- La delegación italiana
Italia ha coordinado unas magníficas Olimpiadas de Invierno. Esto quedó patente desde el espléndido acto inaugural, repartido en dos localizaciones, hasta el emblemático cierre celebrado en el anfiteatro de Verona. Elementos como la ópera, el diseño, la pasta, la pizza y ese aire de potencia cultural global se manifestaron cuando Italia buscó proyectar su imagen ante el planeta. Mediante la distinción de sus diseñadores más destacados, el vigor de sus tenores, la memoria de su asombroso legado y los espagueti, lograron transmitir una identidad que habitualmente se asocia con la espontaneidad y el carisma.
La ceremonia de clausura de los juegos
Fueron unos grandes Juegos en lo deportivo. Italia logró 30 medallas, cuando el presidente del Comité Olímpico Italiano había pronosticado que podrían ser 19. La última vez que Italia fue sede de unos Juegos de invierno, en Turín en 2006, consiguieron 11. Y en los últimos de Beijing (2022), 17. Cortina d’Ampezzo, la estación de élite italiana, logró escalar a la super élite y ya tiene reservas para dentro de dos años. El 85 por ciento de sus instalaciones estaban construidas antes del inicio del evento. El impacto económico calculado ha superado los 5.000 millones de euros en Italia. Por primera vez en unos Juegos de invierno la participación femenina ha estado en un 47 por ciento. En los primeros que se celebraron en Chamonix en 1924 había solo 11 mujeres de 258 deportistas. Un éxito impresionante.
Italia brilla con 30 med
La delegación española considera que también han sido un éxito las tres medallas conquistadas (un oro y dos bronces) teniendo en cuenta que solo acudieron 20 deportistas y es el mejor resultado en nueve décadas de citas olímpicas. El oro de Oriol Cardona fue sensacional y el bronce de Ana Alonso y el de ambos en el mixto también sumaron en una participación histórica que, sin embargo, no puede ocultar la realidad. La irrupción del esquí de montaña en España ha sido maravillosa y figuraba en el programa olímpico como invitado y es posible que también esté en 2030 porque Francia es una potencia, aunque no queda claro si se quedará más tiempo. Pero en las pruebas tradicionales de hielo y nieve no se ha llegado a los mínimos.
Es evidente que es necesario invertir y que Italia lo ha hecho, pero lo que el tiempo ha dejado claro que fue inaceptable es el fracaso de la candidatura Olímpica de Pirineos, con Catalunya al frente junto a Aragón y que por un problema político se quedó fuera de juego y Juegos, cuando el COI veía con muy buenos ojos poder celebrarla. El propio presidente del Comité Olímpico Español, Alejandro Blanco, se lamentaba porque una candidatura no es solo el momento de la competición sino el antes y el después que acaba por elevar el deporte, como lo hicieron los Juegos de Barcelona en 1992.
