Las Claves
- El nuevo formato de la Champions League mantiene la emoción hasta la última jornada con enfrentamientos directos entre equipos potentes.
- Los ocho mejores clasificados evitarán el primer
Anteriormente, al llegar a la fecha final de la etapa inicial de la Champions de fútbol, prácticamente todo se encontraba resuelto. El sistema estructurado por sectores, con un par de conjuntos sobresalientes, provocaba que al concluir los cuadros con menos recursos quedaran eliminados. Ocasionalmente surgía algún sector muy complicado, donde hasta tres escuadras competían intensamente, aunque habitualmente, el torneo se percibía muy definido desde su comienzo.
El Slavia de Praga y el FC Barcelona antes de empezar el partido
El esquema vigente resulta superior. Cada conjunto disputa ocho encuentros, incluyendo obligatoriamente a dos rivales del bombo inicial, el de mayor nivel. Resulta lógico que en la fecha de mañana, que cierra la etapa inicial, casi todo permanezca por decidirse. A las 21.00h se iniciará una verdadera sucesión de sentimientos, con variaciones constantes. Los ocho clasificados en cabeza evitarán el primer playoff y diversas escuadras tienen la oportunidad de alcanzar esos puestos de privilegio en este último turno.
Sería conveniente distinguir la Copa de Europa de la Champions y de la presente, más reciente y dotada de una estructura más evolucionada.
El reciente formato ha recuperado la pasión y ha elevado el nivel competitivo en la principal cita continental. Cualquier duelo resulta determinante en esta tabla general, que no se limita a cuatro integrantes por zona, provocando que la disputa por las tres unidades resulte vital en cada jornada. Las rondas previas a la final del año anterior resultaron asombrosas con PSG y Arsenal en una llave y Barça junto al Inter, en la restante. El partido decisivo, no obstante, fue una victoria sencilla para el conjunto de Luis Enrique que, seguramente, habría enfrentado mayores dificultades ante el FC Barcelona.
Las eliminatorias siguientes continúan resultando igual de emocionantes y el único beneficio destacado del estreno de la versión anterior residía en que los líderes y escoltas evitaban cruzarse hasta el partido definitivo. Ese era el único punto a favor. Bajo el sistema actual, los cuatro mejores clasificados cuentan con la ventaja de la localía a lo largo de todo el torneo.
Tal vez las variaciones de la Champions estuvieran motivadas por el temor a que se lanzara la Superliga, pero han acertado con la decisión. Se parece más al concepto ideal de una Copa de Europa. No era lógico que fuera posible adjudicarse una Champions sin cruzarse con los equipos más potentes. En la mayor parte de las veces que el Madrid conquistó la Copa de Europa, no se midió contra el Barça. Únicamente ocurrió en una situación.
La configuración vigente no representa una Liga europea en sentido estricto, no obstante, posee un diseño bastante complicado de aventajar. Es posible elevar todavía más los beneficios económicos, pero el planteamiento del certamen es más atinado que el anterior. En principio, se tendrían que diferenciar tres periodos históricos: la Copa de Europa, la fundacional en blanco y negro; después la Champions y actualmente, en este par de ejercicios, la Super Champions. Y registrar los éxitos de manera aislada. Esa opción sería la más razonable.
