Remontada económica: avances y retos

E n el año 2021 el FC Barcelona se encontraba en una situación económica crítica, hasta el punto de tener difi­cultades para pagar las nóminas de los trabajadores. El coste de la plantilla deportiva representaba el 98% de los ingresos; prácticamente todo lo que el club ingresaba se destinaba a salarios. Las pérdidas ordinarias se compensaban con operaciones extraordinarias, como traspasos de jugadores. Antes incluso de la pandemia ya existían tensiones financieras relevantes. Desde un punto de vista estrictamente económico, el modelo no era sostenible y exigía decisiones estructurales inmediatas.

A partir del 2021 se adoptaron medidas relevantes. Se renegoció la deuda para estabilizar vencimientos y se redujo el gasto deportivo. Paralelamente, se reforzó el área comercial, impulsando patrocinios y merchandising. Para reforzar la liquidez se utilizaron las denominadas “palancas”, operaciones sobre activos futuros, en lugar de derramas a los socios. En aquel contexto, las opciones de financiación eran reducidas y exigían decisiones rápidas. También se estructuró la financiación del Espai Barça. La estrategia ha buscado compatibilizar la recuperación económica con la preservación del modelo de propiedad en manos de los socios, piedra angular del proyecto.

El reto es claro: culminar el estadio con éxito y consolidar la estabilidad del club

Cinco años después, varios indicadores independientes apuntan a una mejora clara. Según la Deloitte Football Money League , el club ha vuelto al podio mundial con cerca de 975 millones de euros de ingresos anuales, alcanzados manteniendo uno de los abonos más económicos entre los principales clubs europeos. El coste deportivo se ha reducido hasta el 54% de los ingresos. El ebitda ordinario es el más elevado de los últimos años sin operaciones extraordinarias. La deuda neta operativa se ha reducido con respecto al 2021. La agencia internacional Morningstar DBRS ha mejorado la perspectiva del rating crediticio, destacando el impulso de una base de ingresos más resiliente y una eficiencia de costes efectiva. Según Forbes , el valor del club ha pasado de 4.800 millones de dólares en el 2021 a 5.700 millones en el último informe. Y según Transfermarkt, el valor de mercado de la plantilla ha aumentado un 38%, en buena parte gracias a la apuesta por la Masia. También se han introducido mejoras en la gobernanza, como la creación de una Comisión de Auditoría. Algunas decisiones han generado debate y hay opiniones diferentes sobre determinadas estrategias. Sin embargo, si se analizan los indicadores económicos, la situación actual es más sólida que la del 2021.

La recuperación, sin embargo, no está culminada. El volumen global de financiación, incluyendo el Espai Barça, se sitúa en torno a los 2.500 millones de euros, mayoritariamente vinculados al nuevo Spotify Camp Nou. Hay que distinguir entre el endeudamiento asociado al gasto corriente, que se ha reducido, y la financiación estructurada destinada a la construcción de un activo estratégico que tiene que generar ingresos básicos para la sostenibilidad futura del club. Su viabilidad depende del cumplimiento riguroso del plan de negocio previsto y de los ingresos adicionales que generará el nuevo estadio. El objetivo es que estos ingresos permitan devolver progresivamente la financiación. Este endeudamiento exige disciplina financiera sostenida y el respeto estricto de los criterios económicos establecidos por LaLiga y la UEFA. El reto es claro: culminar el estadio con éxito y consolidar la estabilidad del club.

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