El partido supuso el número 100 para Flick. Y el balance es extraordinario. La victoria supone la 75 desde la llegada del técnico. Una brutalidad de registro con el que ha conseguido cuatro títulos. Pero su impacto deportivo va más allá de los números porque Flick ha construido un equipo con un sello identitario propio siendo fiel a la idea histórica del club. Además, su apuesta por los jóvenes valores de la casa es indiscutible. Este Barça es un equipo vertical, atrevido, solidario, y con mucha riqueza en el juego interior. El futuro dirá si la fórmula tiene tanto éxito como ha tenido, pero la obra del entrenador tiene un mérito espectacular.
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