La selección femenina de Irán jugó este lunes en Australia su primer partido en la Copa Asia de Fútbol 2026, una competición que transcurre mientras se expande el conflicto en Oriente Medio tras el ataque conjunto de Israel y EE. UU. Contra Irán el sábado, un tema sobre el que la seleccionadora iraní, Marziyeh Jafari, evitó pronunciarse.
En la rueda de prensa previa al partido, Jafari evitó responder la pregunta de un periodista sobre cómo maneja el equipo persa la situación en su país, específicamente después de la muerte del ayatolá Alí Jameneí, que llevaba 37 años como líder supremo, durante la ofensiva de EE.UU. E Israel.
“Creo que no deberíamos hablar de estos temas en este momento, nuestro equipo ha llegado aquí para disputar este torneo, lo cual es muy importante para las mujeres”, dijo la seleccionadora, que estuvo acompañada por una jugadora y una representante del cuerpo técnico que tampoco hicieron comentarios al respecto.
Las iraníes cayeron 3-0 en su debut frente a Corea del Sur, en un partido disputado en la ciudad de Perth, y ahora se preparan para medirse frente a Australia el jueves y contra Filipinas el domingo.
Elogiadas por su “valentía”
La selección iraní se enfrentará al país anfitrión el próximo jueves, antes de disputar su tercer y último partido de la fase de grupos contra Filipinas el domingo, ambos en la misma sede. Así las cosas, las jugadoras iraníes han sido elogiadas por su valentía. “Nos solidarizamos con ellos y sus familias. Es una situación difícil y es un gran ejemplo de valentía por su parte estar aquí y rendir al máximo”, declaró la centrocampista australiana Amy Sayer. “Hicieron una actuación excelente, incluso con el clima político actual y las dificultades que podrían estar atravesando. Lo mejor que podemos hacer para contribuir es simplemente ofrecerles el mejor partido de fútbol posible próximo jueves y mostrarles respeto en el campo. Esperemos que la situación mejore y puedan seguir a salvo en Australia”.
La clasificación de la selección persa a la Copa Femenina de Asia, la primera desde el 2002, ha sido celebrada por activistas que defienden la igualdad de género, especialmente por la opresión que impone el régimen iraní a las mujeres, como el uso obligatorio del velo en espacios públicos.
Esta imposición fue uno de los detonantes de las protestas registradas este año en Irán, que se saldaron con 3.117 muertes reconocidas por el régimen islámico, aunque organizaciones de derechos humanos triplican ese balance.
Los ataques israelíes y estadounidenses dejan hasta ahora unos 555 muertos en Irán, según la Media Luna Roja, mientras que la ofensiva en venganza emprendida por Teherán deja daños en países como Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Kuwait.


