Internacional

Guerra total en Irán

Asedio frente al régimen de los ayatolás

Trump envía más soldados y dice que alargará el conflicto “el tiempo necesario”

Un misil Tomahawk sale disparado desde el destructor 'Thomas Hudner' dentro del operativo de combate conjunto con Israel contra Irán

Un misil Tomahawk sale disparado desde el destructor 'Thomas Hudner' dentro del operativo de combate conjunto con Israel contra Irán

- / AFP

Estados Unidos se prepara para librar una guerra total en Irán, que se alargará “el tiempo que sea necesario” y continuará con una “determinación feroz” hasta “aplastar la amenaza que este régimen terrorista representa para el pueblo estadounidense”.

En estos términos bélicos se pronunció ayer el autodenominado “presidente de la paz”, Donald Trump, en su primera comparecencia desde que lanzó la llamada Operación Furia Épica junto a Israel en el corazón del régimen de los ayatolás. Después de asesinar al líder supremo Ali Jamenei y a gran parte de la cúpula militar en Teherán, el mandatario consideró el inicio de la operación como exitoso y avanzó que, si bien su idea es que se alargue “de cuatro a cinco semanas”, el Pentágono tiene “la capacidad de prolongarlo mucho más allá”.

Después de monitorear durante el fin de semana la operación conjunta con Israel desde su residencia de Mar-a-Lago (en Palm Beach, Florida), la de ayer fue la primera intervención ante la prensa de un mandatario que prometió que no iba a arrastrar a EE.UU. A ningún conflicto, y que ha llevado al país a una guerra que tiene el potencial de escalar a un nivel sin precedentes en todo Oriente Medio.

Sin aceptar preguntas de los periodistas presentes, únicamente hizo una breve referencia a los cuatro estadounidenses caídos en combate contra Irán, que el domingo admitió que serán tan solo las primeras bajas de su país en la contienda.

El presidente de EE.UU., Donald Trump, pronuncia palabras durante una ceremonia para entregar la Medalla de Honor a los soldados que lucharon en Vietnam y Afganistán
El presidente de EE.UU., Donald Trump, pronuncia palabras durante una ceremonia para entregar la Medalla de Honor a los soldados que lucharon en Vietnam y AfganistánJIM LO SCALZO / EFE

Horas antes, el jefe del Estado Mayor Conjunto, el general Dan Caine, anunció que EE.UU. Continuará enviando efectivos a la región hasta alcanzar la “máxima capacidad bélica”. A su lado, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, describió la operación aérea como “la más letal, compleja y precisa de la historia”, a pesar de que sus bombardeos han causado alrededor de 200 víctimas civiles, incluido un centenar de niñas en una escuela primaria.

En la que también fue la primera comparecencia del Pentágono desde que inició la guerra, Hegseth justificó la campaña militar a gran escala como una operación defensiva y preventiva: “No empezamos esta guerra, pero la vamos a terminar”.

Aunque no existía una amenaza creíble e inminente por parte de Teherán, Washington y Tel Aviv están incendiando Irán en respuesta a “47 largos años” en los que el régimen de los ayatolás ha librado una “guerra salvaje y unilateral contra EE.UU.”

Por primera vez, ayer la Administración Trump abandonó el discurso de que el objetivo de esta guerra es derrocar al gobierno iraní. “Esta no es una llamada guerra de cambio de régimen”, afirmó el jefe del Pentágono, contradiciendo el mensaje que había lanzado Trump desde el sábado.

El Pentágono abandona el discurso del cambio de régimen y se centra en destruir las capacidades iraníes

Justo ayer el régimen teocrático iraní intentó dar una imagen de estabilidad institucional con la difusión, a través de la televisión, de la primera imagen del triunvirato que lidera el país, y que está formado por el jefe judicial Gholamhossein Mohseni Ejei, el presidente Masoud Pezhakian y el jurista Alireza Arafi.

La misión de la operación es “clara, devastadora y decisiva: destruir la amenaza de misiles, destruir la marina y evitar que produzcan armas nucleares”, señaló Hegseth, lanzando un dardo a los medios de comunicación y “la izquierda política”, que “mienten” cuando afirman que esta es una “guerra interminable”, como las que siguieron a las operaciones de cambio de régimen en Irak, Siria, Libia o Yemen, entre otras.

En una justificación similar a la que dio George Bush cuando ordenó la invasión de Irak en el 2003, cuando habló de su posesión de “armas de destrucción masiva”, el secretario de Defensa afirmó que Irán estaba “construyendo potentes misiles y drones para crear un escudo convencional para sus ambiciones de chantaje nuclear” y que “tenía una pistola convencional en nuestra cabeza mientras intentaba mentir para llegar a una bomba nuclear”.

En su declaración posterior, Trump también se distanció de la idea del cambio de régimen, quizás por entender que no se podrá lograr únicamente con acciones militares y deberá llegar desde el interior del país, donde la Guardia Revolucionaria, de momento, no muestra signos de capitulación.

En una entrevista con la CNN, Trump advirtió que la “gran ola” de bombardeos todavía está por llegar. “Ni siquiera hemos empezado a golpearlos con fuerza”, señaló, aunque ya “les estamos dando una paliza monumental”. En otra entrevista, con el medio afín New York Post, no descartó la posibilidad de una implicación mayor en la guerra. “No tengo reparos en enviar tropas sobre el terreno”, dijo, aunque “probablemente no las necesitemos”.

La guerra en Irán no recibió la aprobación del Congreso, a pesar de que el legislativo es el poder encargado de autorizar actos de guerra. Ayer, el secretario de Estado, Marco Rubio, y el director de la CIA, John Ratcliffe, se disponían a informar a los líderes del Congreso sobre los detalles de la operación Furia Épica.

De momento, la agresión de Estados Unidos e Israel a Irán ya ha provocado la respuesta de Pekín. El canciller chino, Wang Yi, habló ayer por teléfono con su homólogo iraní, Abas Araqchí, y le aseguró el respaldo de China en la defensa de su soberanía, seguridad e integridad territorial, en la primera muestra firme de apoyo.

Trump advierte que la “gran ola” de bombardeos está por llegar: “Ni siquiera hemos empezado”

“No me aburro. No hay nada aburrido en esto”, reconoció Donald Trump desde la Casa Blanca, sobre la posibilidad de que la guerra se alargue más de lo esperado. A diferencia de sus mensajes anteriores, en vídeos grabados desde Mar-a-Lago el sábado y el domingo, Trump no hizo ninguna referencia al pueblo de Irán para que se levante contra su gobierno. Es una muestra del mensaje inconsistente de la Administración sobre los objetivos de la guerra.

En cuando a la finalidad del conflicto, Trump aseguró que, “en primer lugar, vamos a destruir las capacidades de misiles de Irán”; en segundo lugar, “estamos aniquilando su marina, y ya hemos destruido diez barcos”; en tercer lugar, “vamos a asegurarnos de que el principal patrocinador mundial del terrorismo nunca pueda obtener un arma nuclear”; y, finalmente, “nos aseguraremos de que el régimen iraní no pueda continuar armando ejércitos terroristas”.

Notablemente, en el listado no apareció el cambio de régimen, el motivo que justificó el lanzamiento de más de un millar de bombas y drones contra objetivos gubernamentales, militares y nucleares.

Javier de la Sotilla Puig

Javier de la Sotilla

Washington

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