Tildado de equipo defensivo durante temporadas bajo la batuta de Diego Pablo Simeone, el Atlético se hartó de atacar una y otra vez este miércoles ante el Bodø/Glimt, sobre todo en la primera mitad. Un asedio ofensivo que no tuvo premio por la falta de acierto de cara a puerta que, sumada a la fragilidad defensiva, propició la meritoria victoria del conjunto nórdico. Los noruegos, que ya habían ganado al Manchester City la semana pasada, han conseguido clasificarse entre los primeros 24 equipos en esta edición de la Champions. Increíble gesta la de los nórdicos, que no disputan un partido de Liga desde el 30 de noviembre debido a las gélidas temperaturas en Noruega y cuya población al completo no llenaría el Metropolitano.
Empezaron envalentonados los visitantes, que en apenas tres minutos ya habían puesto en alerta a los rojiblancos con una ocasión que acabó salvando José María Giménez bajo palos. Tan solo un par de minutos después Høgh aprovechó un gravísimo error de Koke en la entrega cuando se encontraba en la frontal del área, pero el delantero noruego remató muy por encima del larguero cuando Oblak ya se había vencido.
Se desperezó el Atlético gracias a sus dos estrellas en ataque. Una interminable carrera lateral de Julián acabó en un centro que encontró la cabeza de Sørloth y obligó a intervenir al portero visitante bajo la misma línea de gol. Mejoraron los de Simeone, que se vieron beneficiados de la imprecisión en el pase de los noruegos hasta que consiguieron anotar el primer gol gracias a un remate de cabeza de Álex Baena, anulado después por fuera de juego. A pesar del jarro de agua fría, los colchoneros encontraron la fórmula para estrenar el marcador: con centros laterales. Hancko, en su segundo intento, localizó la cabeza de Sørloth con precisión para que, ahora sí, el delantero noruego hiciese el 1-0 a placer.
Tanto se divertía el Atlético en ese tramo del partido que Julián se atrevió a lanzar un córner olímpico ante el despiste de la defensa del Bodø y, aunque acabó en gol, no subió en el marcador al ser anulado por el árbitro. No pareció importarle a los rojiblancos, que siguieron sometiendo a su rival una y otra vez con Pablo Barrios campando a sus anchas, Marcos Llorente multiplicándose por el césped del Metropolitano y Nico González percutiendo una y otra vez por banda izquierda.
Pero, como casi siempre a lo largo de esta temporada, el Atlético pecó de poca solidez defensiva y el Bodø, desacomplejado, aprovechó la que tuvo. Un despiste en la marca entre Marcos Llorente y Álex Baena habilitó a Bjørkan, lateral izquierdo, que vio a su compañero en el lado opuesto completamente solo en el corazón del área para que hiciese el 1-1. El empate pareció no pesar a los de Simeone que, volcados en ataque, se toparon con el travesaño en las botas de Pablo Barrios justo antes de enfilar a vestuarios.
Simeone fue silbado por parte de la afición del Atleti tras cambiar a Barrios por Le Normand
Tras el descanso, el Cholo buscó más madera y dio entrada a Thiago Almada en busca de ganar el partido, pero su plan se fue al traste de enseguida por culpa de varios errores infantiles en defensa que propiciaron el 1-2 del Bodø. El conjunto noruego remató a portería en dos ocasiones y el Atlético, con medio equipo metido en el área, no atinó a despejar un balón que Høgh empujó al fondo de la red en el minuto 59.
Siguieron insistiendo los rojiblancos, desdibujados tras el 1-2 de los noruegos. Simeone, cariacontecido, se maldecía en la banda del Metropolitano cuando su afición le silbaba por cambiar a Pablo Barrios por Robin Le Normand. Mientras tanto, el Bodø dejaba a un lado su capacidad ofensiva para agazaparse en su campo, valorando sobremanera un resultado que les clasificaba para el playoff de la Champions y que finalmente consiguieron a costa de un Atlético de Madrid que acabó desquiciado.
