Cuenta la leyenda que el doctor Alexander Fleming, a la postre premio Nobel de medicina, descubrió por casualidad la penicilina cuando observó como un moho destruía bacterias. Pura serendipia. Ante el Betis, Flick tenía en mente situar a Raphinha por dentro, como tercer centrocampista, pero el brasileño no acabó de encontrarse fino y el técnico tuvo que buscar una alternativa. “No lo habíamos ensayado pero cogí a Lamine y le pregunté si estaba preparado para jugar en la mediapunta y me contestó que sí. Estoy muy contento porque nos da más opciones”, admitía el alemán tras golear en La Cartuja gracias a los goles de Ferran Torres y a la exhibición de Lamine Yamal, haciendo bueno su dorsal, bordándolo como ‘10’.
“Lo que vimos en Sevilla es un punto de inflexión para enseñar al mundo al Lamine del futuro”, conviene Àlex Delmàs
El astro de Rocafonda había actuado algunos minutos esta temporada más retrasado de lo habitual, pero siempre en la recta final de los partidos y con un Barça desesperado a por el gol, con el marcador en contra, como sucedió en Brujas, sin ir más lejos. Pero nunca lo había hecho de entrada como mediapunta, tampoco en sus nueve temporadas en el fútbol base de La Masia, donde la posición de delantero centro fue la que le acompañó casi siempre, muchísimo más que la de extremo derecho con la que se dio a conocer al mundo de la mano de Xavi. “Era cuestión de tiempo verle más atrás. En su ciclo formativo no había jugado nunca en la mediapunta porque esa posición en nuestro 4-3-3 no existía, pero alguna vez había actuado como interior muy ofensivo y muchas veces de falso nueve. Desde el punto de vista futbolístico tiene todo el sentido el cambio”, acuerda Jordi Roura, director del fútbol base del Barça durante la etapa de Lamine en la Masia.
“Esta evolución era cuestión de tiempo por sus características futbolísticas”, analiza Jordi Roura
Ver al de Mataró cambiando su posición con 18 años supuso un salto en el tiempo para el aficionado azulgrana. En concreto, al mes de mayo de 2009, cuando Messi, que contaba entonces con 22 años, debutó como falso delantero centro en un Real Madrid-Barça que acabó con un legendario 2-6. Entonces la cosa fue diferente, algo más madurada que ahora. El día antes, Guardiola llamó a su despacho al argentino y le comentó la idea. A La Pulga le gustó y el resto ya es historia. “El día del 2-6, Messi provocó el caos organizativo en el Madrid. Nadie lo esperaba ahí y lo rompió todo. Lamine, a menor escala, provocó algo parecido en el Betis”, considera Àlex Delmàs, exfutbolista y analista.
“Por el centro toca más balón y también puede recuperar más, como vimos ante el Betis”, apunta Gerard Autet
El cambio de posición de Lamine había aparecido ya tímidamente en algunos debates futbolísticos pero nadie se esperaba que llegara tan pronto. Eso sí, los que más saben lo ven como algo natural. “El crecimiento lógico de Lamine en el Barça está en el intercambio de posición, en que juegue por dentro, porque es lo que más puede beneficiar al equipo. En la banda es más fácil defenderle a pesar de su gran capacidad de desborde”, apunta Víctor Muñoz, mítico exjugador del Barça en la década de los 80, y compañero en el Camp Nou de Diego Armando Maradona, otro de los grandes ‘10’ de la historia azulgrana. “Son jugadores muy distintos. Maradona sólo hay uno, como sólo hay un Messi. Lamine tiene sus dotes especiales, lo ve todo antes que los demás. Tiene una visión en el campo distinta y es capaz de anticiparse a todo, por eso es muy difícil darle una patada, siempre salta antes si ve llegar al rival. Tiene habilidad, velocidad, salida con las dos piernas, técnica...”, ensalza el exfutbolista maño.
“El intercambio de posición es el paso lógico para el Barça y para Lamine”, vislumbra Víctor Muñoz
Si algo se puede asegurar sin temor al equívoco es que jugando de mediapunta ante el Betis Lamine disfrutó como lo que es, como un niño. Tan sonriente como comprometido, el mago de Rocafonda estuvo cómodo desde el primer momento y su inteligencia futbolística le permitió ir ganando peso a medida que avanzaba el partido. Eso se llama aprender. “Es una posición que por naturaleza acabará ocupando. Me gustó mucho en Sevilla, con su capacidad para girarse y tocar de primeras lo sabe acelerar todo por dentro y tiene un gran desequilibrio en una zona muy transitada”, destaca Gerard Autet, exfutbolista de Primera, agente y analista televisivo. “Es su evolución natural, tiene que acabar jugando por dentro aunque creo que de momento no se verá a menudo. Pero fue un punto de inflexión para enseñar al mundo cuál es la próxima etapa de Lamine, que jugando más cerca de Pedri hace que el Barça salga mejor de la presión y, a la vez, desordena y puede romper esquemas al rival, que no saben cómo taparle en esta nueva posición”, conviene Delmàs, que despeja la duda de si el cambio llega demasiado pronto o no: “La incógnita estaba en la toma de decisiones, si tendría la madurez para seleccionar los momentos y quedó claro que la tiene. En la primera parte no falló un pase, completó 28 de 28 y acabo fallando sólo tres”.
Si el Barça se benefició de esta nueva versión de Lamine Yamal para mandar y crear, también lo hizo de otros aspectos más inesperados. La clave la apunta Autet: “Jugando en el centro del campo toca más balones y también puede recuperar más”. En efecto, la defensa. Tres recuperaciones y el mejor ratio defensivo del equipo fue su estupendo bagaje ante el Betis. Un compromiso que Flick le había reclamado públicamente este mismo curso. “Creo que quería hacerle ver al entrenador que le gusta esta nueva posición y por eso se esforzó especialmente. Le vi muy activado en defensa”, amplia Autet. “El mediapunta tiene mucha llegada pero también requiere mucha defensa. Con su actitud respondió a la exigencia del míster y también de su posición. Si en los partidos grandes repite, tendrá que comprometerse o el centro del campo sufrirá mucho”, alerta por último Roura.

