Que empiece la carrera

Por la escuadra

Llega el tramo más decisivo de la temporada y los socios y socias del Barça tendrán que diversificar su atención. No solo tendrán que estar pendientes, cada tres días, del codo con codo con el Madrid en la Liga, de la evolución del equipo en la Champions o de avanzar ronda en la Copa, sino que, además, todo eso estará acompañado de ruido electoral. Sin desmerecer el sagrado proceso democrático de gobernanza del club, la convocatoria electoral generará, sin duda, ruido en torno al Barça. Sería bueno que todos los actores implicados en esta carrera a la presidencia tomaran un primer compromiso con el barcelonismo: interferir lo mínimo posible en la atmósfera deportiva del club justo en este tramo de temporada donde hay tantísimo en juego.

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Fotografía para ilustrar la previa y la preparación de las elecciones a la presidencia del Barça del 2021

Propias

Seguro que Joan Laporta suscribiría este compromiso. El mínimo ruido electoral será el mejor aliado para el actual presidente del Barça que aspira a mantenerse en el cargo. Y el viento le sopla a favor porque el primer equipo ha demostrado que puede ganar y está dejando señales inequívocas de mantener el hambre para seguir superándose. Un equipo que funciona en un estadio renovado que ilusiona. Una postal aparentemente idílica que habrán de matizar y contrastar Víctor Font, Xavier Vilajoana y Marc Ciria. Los tres han expresado públicamente su intención de contribuir a la cita electoral. Y todavía se podría añadir algún nombre más a una lista que quizá acabará ofreciendo demasiada dispersión de voto para hacer frente a todo un Joan Laporta.

El estado de salud de las finanzas blaugrana se convertirá en el caballo de batalla

Si los candidatos respetan el pacto de no interferencia en el territorio deportivo en plena temporada, el debate electoral pivotará en torno a la gestión económica del club. El estado de salud de las finanzas blaugrana se convertirá en el caballo de batalla y nos regalará un baile de cifras y tecnicismos del lenguaje económico y financiero que será interpretado a conveniencia, dependiendo quién tenga el micrófono en aquel momento. Recuperación económica o quiebra y peligro de conversión en sociedad anónima. Nuevo estadio ilusionante o gestión errática de las obras, los plazos y el calendario de retorno. Veremos qué acaba pesando más cuando, un domingo de marzo en el estadio, los socios y socias decidan a quién dan su voto en función de una variedad de factores más sorprendentes de lo que ningún asesor de campaña puede llegar a imaginar.

Por cierto, con la fecha de los comicios ya sobre la mesa, todos los aspirantes a la carrera a la presidencia estarán especialmente atentos a cualquier movimiento de Leo Messi que pueda interpretarse en clave electoral. Probablemente, todos los candidatos, sin excepción, buscarán desesperadamente su bendición tácita, aquella vinculación lejana o cualquier mínimo gesto del argentino susceptible de ser explotado y reinterpretado como un apoyo explícito capaz de decantar la balanza.

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