El Barça reacciona oportunamente para doblegar al último clasificado y conservar la primera posición en medio del temporal.

FC Barcelona, 3 - Oviedo, 0

La escuadra barcelonista logra la victoria mediante los tantos de Olmo, Raphinha y Lamine Yamal

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Golazo de Lamine Yamal 

Albert Gea / Reuters

Las Claves

  • El Barça mantiene el liderato sobre el Real Madrid tras vencer al Oviedo con goles de Olmo, Raphinha y Lamine Yamal.
  • Tras una primera

De la apatía a una victoria tranquila. Del tedio a la ovación. De la pausa a la intensidad. De la incertidumbre para superar al humilde Oviedo a derrotarlo con total sencillez. El Barça conserva la primera posición con una unidad de diferencia respecto al Real Madrid después de su regreso al Camp Nou. Los tantos de Olmo, Raphinha y Lamine Yamal, quien anotó el tercer gol mediante un disparo magistral, permitieron que los tres puntos permanecieran en el estadio. Al igual que en diversas ocasiones bajo el mando de Flick, el Barça logró optimizar el marcador y su desempeño a medida que avanzaba el choque, logrando reponerse de una primera mitad monótona.

El encuentro resultó deficiente antes de que lograran reaccionar. Únicamente hubo un disparo entre los tres palos durante todo el primer tiempo. Tan solo uno. En el Camp Nou. Frente al último de la tabla. Un remate de volea de Raphinha que el guardameta Escandell detuvo justo antes del intermedio. Una estadística sumamente escasa. Un testimonio evidente de la opaca actuación mostrada por el cuadro barcelonista ante el Oviedo.

La escuadra de Hansi Flick retornaba a su feudo tras 43 días y luego de encadenar ocho compromisos como visitante. Sin embargo, esa supuesta ilusión por actuar ante su gente no se percibió en el césped. El entrenador barcelonista oxigenó el once con cinco variaciones respecto al choque de Praga, pero ni aun así consiguió que sus jugadores exhibieran una cadencia de juego intensa. Más bien al revés. La contienda arrancó apática, plagada de pausas y con una absoluta falta de ingenio por el bando azulgrana.

Lamine Yamal consiguió una de sus anotaciones más espectaculares mediante un asombroso disparo de media tijera.

Cancelo debutaba en el once inicial durante su segundo ciclo con el club catalán ocupando el carril zurdo, al tiempo que el polivalente Eric Garcia se situaba en la banda diestra, mostrando su habitual entrega y atención. Casadó se posicionaba en la medular como ancla y Olmo formaba parte de la alineación titular sustituyendo a Fermín. Asimismo, se producía el regreso de Lamine Yamal. No obstante, independientemente de los protagonistas, se preveía que frente a un adversario que aterrizaba en Barcelona con apenas dos triunfos, el encuentro resultara ameno y tranquilo.

No obstante, pronto se percibió que el balón rodaba con pesadez, que Lamine Yamal no elegía bien sus acciones al driblar muy alejado del arco rival, y que Cancelo, aunque correcto en la posesión, provocaba un desorden total durante el repliegue defensivo.

Si a todo aquello se añadía que el árbitro, Martínez Munuera, se mostraba tolerante con las incesantes faltas leves del Oviedo (13 al entreacto), el escenario resultante era de una evidente pesadez. Tampoco colaboraba la silenciosa afición del Camp Nou, que se limitaba a observar.

Entretanto, el Oviedo ganaba confianza. No creaba una amenaza excesiva pero, especialmente, Hassan por la banda diestra provocaba dificultades con sus incursiones y fintas. Un lanzamiento lejano suyo fue neutralizado por un concentrado Joan Garcia.

El tiempo transcurría sin que sucediera nada especial, lo cual representaba una magnífica noticia para el Oviedo y una excepción inusual en los encuentros del Barça, muy lejos de la abundancia de llegadas vista en San Sebastián y Praga. 

La primera parte azulgrana resultó bastante pobre y únicamente registró un disparo a puerta.

Las circunstancias se transformarían posteriormente, pero en ese momento Hansi Flick se sentía frustrado. El estratega teutón no aguardó más y solicitó al reanudarse el encuentro que Koundé sustituyera a Gerard Martín, el cual había recibido una cartulina injustamente. Con la entrada del jugador francés, Eric Garcia se trasladó al centro de la línea defensiva.

El Barça mostró una mejor organización y tomó la delantera rápidamente mediante el mencionado tanto de Olmo, quien atraviesa un gran momento goleador y envió su disparo al fondo de las mallas después de una fuerte presión ejercida por Lamine Yamal. El futbolista de Rocafonda, bastante más conectado en ese instante, puso en aprietos a Carmo. Una equivocación absurda del zaguero que ilustra perfectamente los motivos por los cuales el Oviedo no suma más unidades.

Incrementar ligeramente el ritmo permitió al Barça ponerse por delante. El objetivo entonces era cerrar el partido y eludir sobresaltos. Dicha situación ocurrió pronto debido a que el Oviedo concedió una nueva oportunidad. Costas cedió el balón a Raphinha, quien ejercía presión, permitiendo que el brasileño se situara frente a Escandell y picara la pelota por encima del guardameta. Aquella resultó ser su intervención final de relevancia previo a ser sustituido por Fermín. Tras cumplir con su labor, se priorizó el cuidado de su estado físico.

Por fin Flick se sentía aliviado, por fin el Camp Nou se ponía en pie. Se vislumbraba un temporal para el colista mientras la lluvia retornaba sobre Barcelona y la totalidad del campo quedaba bajo el agua, incluyendo a los ocupantes del palco. Cayó una cantidad ingente de agua e incluso granizó.

El encuentro transcurría de esa forma cuando Lamine Yamal capturó la atención de todos mediante un espectacular tanto de media tijera. Fue una ejecución estética y asombrosa, digna de ser enmarcada. Se trata de una de sus anotaciones más destacadas vistiendo la camiseta azulgrana. El público le brindó un caluroso aplauso al momento de su salida del campo. Si esta cita permanece en la memoria colectiva, será gracias a la diana del número 10 y a la intensidad climática de la tormenta. Las figuras brillantes destacan por su habilidad para realizar jugadas mágicas cuando menos se prevé. El próximo miércoles, frente al Copenhague, lo fundamental es obtener la victoria y lograrlo con la máxima ventaja de goles. No importará si las anotaciones carecen de estética, aunque el valor del espectáculo reside en jugadas como la de Lamine.

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