El querellante contra el presidente del Fútbol Club Barcelona, Joan Laporta, es un nuevo socio del club. Según fuentes próximas al club, Isidro Navarro, natural de Toledo, se hizo socio el pasado 19 de febrero, la víspera de presentar la denuncia.
Estas mismas fuentes apuntan a que en otros tiempos ya fue socio pero se dio de baja por lo que sospechan que pueda tratarse de una querella instrumental. Además, advierten que sería representante del partido Vox de un municipio toledano.
El viernes 20 de febrero, el socio presentó la denuncia contra Joan Laporta en Madrid, en la Audiencia Nacional. Además de Laporta, aparecen citados como posibles implicados tres de sus vicepresidentes en el último mandato (Yuste, Fort y Romeu, que dimitió en el 2024), su hermano Xavier, varios altos ejecutivos y personas de confianza en el club y algunas de las personas que han hecho contratos con el FC Barcelona, como Ruslan Birladeanu (de New Era Visionary Group), Andreas Aristeidou (de Vestigia) o Darren Dein, que intervino como intermediario en el acuerdo con Nike.
La acción judicial ha recaído en el magistrado de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, quien ayer la trasladó a la Fiscalía para que dictamine sobre la competencia y su aceptación a trámite.
En plena precampaña electoral en la que Laporta aspira a la reelección tras dimitir el pasado 9 de febrero, el denunciante acusa al exmandatario de presuntos delitos de “administración desleal, blanqueo de capitales, corrupción entre particulares, falsedad documental y organización criminal” durante la gestión de los últimos cinco años al frente de la entidad blaugrana.
Entre los indicios que observa el socio es un patrón de opacidad deliberada “impide la trazabilidad del origen de los fondos” de varias operaciones y una coincidencia con necesidades del club. “Esa puntualidad sugiere que no son inversiones oportunistas de mercado sino soluciones orquestadas desde dentro”, destaca. Se refiere a la entrada de Vestigia en Barça Visio y a la compra por parte de New Era Visionary Group de unos asientos vip. En ambos casos, el club utilizó esos contratos para poder inscribir jugadores.
En el escrito se pide que se tome declaración como testigos a directivos que ya no están en el club como Jordi Llauradó, que fue responsable del Espai Barça, y Juli Guiu, encargado de marketing, y a ejecutivos que también abandonaron a Laporta en este mandato como el exdirector general Ferran Reverter y Maribel Meléndez, que fue directora corporativa del club, al considerar que esas salidas pueden estar relacionadas con los hechos que quiere que se investiguen.
