Iràn, EE.UU. Y el partido de las flores muertas

Análisis

Iràn, EE.UU. y el partido de las flores muertas
Barcelona

Durante el Mundial de Francia de 1998, EE.UU. E Irán, entonces ya enfrentados diplomáticamente, disputaron un partido difícil, sobrecargado en las semanas previas de munición político-retórica destinada a enrarecer el encuentro en lugar de pacificarlo. Si no pasó nada fue en gran parte gracias al papel de los futbolistas, cuya valentía (qué tiempos aquellos), ejerció de amortiguador de los generadores del odio: cada jugador iraní saltó al campo con un ramo de flores blancas y los integrantes de ambas selecciones posaron mezclados antes de empezar. La imagen conmovió al mundo pero no al líder supremo de entonces, Ali Jamenei, quien aprovechó la victoria de su país (2-1) para retroceder de inmediato el centímetro recorrido: “El enemigo es grande y arrogante y les hemos hecho probar de nuevo el amargo sabor de la derrota”.

En noviembre del 2022, durante el Mundial de Qatar, se volvieron a ver las caras las dos selecciones y de nuevo el deporte sirvió de ficción conciliadora durante dos horas. Lo viví en directo en Doha siendo consciente, por una inclinación innata al escepticismo, de que aquellas imágenes de los aledaños del estadio, con algunos seguidores intercambiando cánticos y banderas, tenían un valor más bien folclórico. Por aquel entonces pocos imaginaban un segundo mandato de Trump en la Casa Blanca e Irán desprendía un denso aroma contestatario, reflejado a través de sus futbolistas, otra vez ejemplares, al negarse a cantar el himno en su primer partido ante Inglaterra y mediante mujeres aficionadas que, desmarcándose de las que, bajo el burka o el hiyab, ondeaban banderas islamistas oficiales, aparecían sin taparse ni el rostro ni la cabellera con la palabra 'Freedom' sustituyendo el símbolo central de la República Islámica de sus banderas. Aquel partido lo ganó EE.UU. Con gol de Pulisic y, con el tiempo, aquel mismo partido, usado como escaparate de las reivindicaciones modernizadoras iraníes, acabó en derrota.

Horizontal

Ehsan Hajisafi y el exazulgrana Dest pugnan por un balón durante el EE.UU.-Irán del Mundial de Qatar en el 2022 

Mohamed Messara / EFE

Hoy se hace imposible pensar en una reedición de aquel partido en el Mundial de este verano. Irán, clasificado entre las 48 selecciones, sigue gobernado por el régimen de los Ayatolás, y EE.UU., país anfitrión junto a México y Canadá, es liderado por Donald Trump, mandatario que ha convertido el viejo diálogo entre naciones en un monólogo bélico y aniquilador.

28 años después, el mundo involuciona y no hay espacio ni siquiera para unos cuantos ramos simbólicos de flores blancas.

Etiquetas
Mostrar comentarios
Cargando siguiente contenido...