Si parpadeas, te lo pierdes. El encuentro entre el Chelsea y el Arsenal disputado este domingo en Stamford Bridge ejemplificó a la perfección lo que es la Premier League a día de hoy: ritmo elevado, transiciones a velocidad de crucero y duelos en los que cada jugador lucha por el balón como si la vida le fuera en ello. En los primeros quince minutos David Raya ya había tenido que jugar cinco veces en largo por la asfixiante presión del Chelsea, se habían cometido seis faltas entre los dos equipos y Zubimendi, Cucurella y Mosquera ya habían visto tarjeta amarilla. Y eso que ambos equipos venían de ganar respectivamente al Barça y al Bayern en sus partidos de Champions.
La primera ocasión tampoco se hizo esperar. Corría el minuto 13 de partido cuando Bukayo Saka recogió el rechace de un córner y probó suerte con su pierna no dominante, la diestra, para obligar a intervenir a Robert Sánchez con su bota izquierda en una acción que, de haber sido gol, seguramente se habría anulado por fuera de juego del atacante inglés. Estevão también hizo acto de presencia con un chute que se fue a las nubes londinenses. El extremo brasileño, en estado de gracia tras su gran papel ante el Barça, lo intentó por tierra, mar y aire, pero le faltó acierto de cara a puerta y finura en el pase.
El buen arranque del Chelsea, que estaba logrando recuperar muchos balones gracias a una presión quirúrgica, se vio lastrado por la tempranera expulsión del centrocampista Moisés Caicedo. El ecuatoriano llegó pasado de revoluciones a un balón dividido contra Merino y, tras la revisión del VAR, Anthony Taylor mostró la roja directa al jugador del Chelsea a siete minutos para el final de la primera parte. Desde ese instante, el Arsenal se hizo con el control absoluto del balón.
Contra todo pronóstico, el paso por vestuarios le sentó de fábula al equipo de Enzo Maresca, que le dio a probar al Arsenal de su propia medicina con un gol de córner rematado por Chalobah en el minuto 48 (los gunners llevan ocho tantos en 13 partidos de la Premier desde el saque de esquina gracias a la labor de Nicolas Jover, quien coincidió con Arteta en el Manchester City de Pep Guardiola).
A pesar de la bofetada con un jugador más sobre el césped, el Arsenal no se escondió y demostró personalidad para acabar derribando el muro del Chelsea. Un centro de Bukayo Saka ante Cucurella, condicionado por haber visto la cartulina amarilla, permitió a Mikel Merino elevarse por encima de Malo Gusto con poderío para superar a su compatriota Robert Sánchez e igualar la contienda.
Aún con tiempo de sobra por delante, el Arsenal arremetió una y otra vez contra la zaga blue sin premio. El Chelsea contó incluso con alguna oportunidad aislada en las botas de Liam Delap para asustar a los gunners. Sin embargo, la última palabra la tuvieron los visitantes con un disparo de Merino que obligó a intervenir a Robert Sánchez y un infructuoso remate de Jurriën Timber con la testa.
El empate final en Stamford Bridge hace que el Chelsea pierda la segunda posición en favor del Manchester City, mientras que el Arsenal sigue liderando la clasificación con cinco puntos de margen sobre el conjunto de Pep Guardiola.



