Julio Salinas, que siempre habló de frente y sin tapujos, es ahora un gran comunicador en Tik tok, donde explica en su canal momentos de su larga y exitosa carrera deportiva. Siempre hay secretos que no se contaron o que pasaron de puntillas, como que el delantero vasco, santo y seña del Dream Team de Johan Cruyff, pudo ser perico. Y él estaba feliz como unas castañuelas porque, entre otras cosas, residía al lado de la clínica Corachán y tenía Sarrià a una manzana.
Cuenta Salinas que después de la final de Atenas, ese 4-0 ante el Milán que hizo saltar por los aires el Dream Team en 1994, Cruyff lo cogió por banda en el avión para decirle, al igual que a Andoni Zubizarreta, que tenía que buscarse equipo. Salinas se quedó de piedra. Esa aciaga noche la vio desde la grada, pero la decisión del técnico holandés estaba tomada.
Su amarga marcha del Barça
“Se me cayó el mundo, el mercado no es como el de ahora”
Asentado en Barcelona y a las puertas de jugar el Mundial de Estados Unidos, que luego se resumiría en el codazo de Tassotti a Luis Enrique y en la ocasión que Pagliuca le sacó a Julito en cuartos de final en el España-Italia, el futbolista andaba preocupado por su futuro. “Se me cayó el mundo, el mercado no es como el de ahora”.
En pleno Mundial contrató los servicios del agente Alberto Toldrá, pero le llamó personalmente Fernando Lara, por aquel entonces el mandamás en la sombra del Espanyol, para ofrecerle una ficha. Y Salinas, tan contento: “Se me abre un mundo, que alegría. Me había echado una novia hacía tres meses y vivía al otro lado de Sarrià. Avisé a mis amigos, estaba muy contento”.
Pero todo viró a los tres días. Su representante le llamó que debía irse al Deportivo: “Me dice que hay que ir a A Coruña, que Camacho, que era el entrenador, y el vicepresidente (se entiende director deportivo) no están por la labor de que yo vaya al Espanyol. Le digo que hable con Lara, que les convenceré por mi juego”.
La decisión final de Salinas, marcada por la negativa de la dirección técnica y deportiva perica (“me llamó De Felipe y me dijo que lo mejor era el Depor, que además le dijera a Lara que me iba por cuestiones deportivas”), cabreó a Lara, que le dijo “de todo” por teléfono. Y Salinas no fue capaz de decirle la verdad, sino que hizo caso (“era joven”) a lo que le recomendaron. Después, no le fue mal. Ganó dos títulos en Riazor en con ese Súper Depor y se marchó al Sporting. Tampoco le fue mal al Espanyol, que acabó sexto.
