Definitivamente, estos son los tiempos del deporte noruego, entronizado por sus 41 podios en los Juegos de invierno de Milano-Cortina (cómo olvidar al prodigioso Johannes Klaebo, coleccionista de oros en esquí de fondo) y de nuevo bendecido en Lombardía, ahora en el fútbol.
70.000 milaneses se asomaban al Giuseppe Meazza para ver cómo una de sus dos grandes escuadras, el Inter, se desesperaba conforme pasaban los minutos. Lo intentaban Frattesi, Zielinski y Thuram, insistían en las bandas Luis Henrique y Dimarco, construía y construía Barella (nombres notables en Europa), pero no había manera.
Marcus Thuram, este martes, desesperado en el Giuseppe Meazza
Haikin, el meta del Bødo/Glimt, todo lo detenía y el Inter no lograba descerrajar el catenaccio del pequeño club noruego, milagro de una ciudad de 53.000 habitantes situada muy al norte, a 1.400 km del Polo Norte, que ha sabido administrar su sorprendente 3-1 de la ida para tumbar de nuevo al subcampeón del 2025 (1-2 anoche) tras los goles de Hauge (minuto 59) y Evjen (72).
(No olvidemos este dato: en la liguilla de este curso, el Bødo también ha ganado al Atleti y al City).
