Como rezan los cánones de los links británicos e irlandeses, en una sola vuelta de golf se pueden vivir las cuatro estaciones del año. De manga corta y gafas de sol a paraguas y guantes de frío. Así fue en el estreno del Abierto Británico, que este año regresa a Royal Portrush, Irlanda del Norte, escenario que enseñó todas sus garras e hizo sufrir a unos golfistas que tuvieron que irse adaptando a las diferentes etapas climatológicas del día. Uno de los que lo hizo a las mil maravillas fue Jon Rahm, al que además le tocó jugar en el turno matinal, que acabo resultando más exigente que el vespertino.
A pesar del viento y de la lluvia que iba y venía, panorama habitual en estas Islas, el jugador de Barrika completó unos primeros nueve hoyos casi inmaculados, cogiendo todos los greens y sumando dos birdies. Pero cuando le tocó afrontar el giro y afrontar los segundos nueve, perdió un poco el rumbo, cometiendo sus dos únicos bogeys del día al 10 y al 11. Un gran birdie al 14 y cuatro sólidos pares para acabar le permitieron acabar entregando una tarjeta de 70 golpes, uno bajo par. Un gran resultado dadas las circunstancias, que le permiten estar cerca de la cabeza y con las opciones intactas de levantar su primera jarra de clarete. Idéntica situación que los dos otros españoles, Sergio García y Ángel Hidalgo, que jugaron por la tarde y también firmaron 70 golpes.
También dejó su huella en este estreno de Open Scottie Scheffler. Al número uno del mundo habrá que tenerle muy en cuenta porque mostrándose más errático que nunca desde el tee fue capaz de firmar unos impresionantes 68 golpes. Si afina un poco con el drive, su candidatura puede asustar a cualquiera.
