Durante estos días, Ilia Malinin (21) ha sido mito.
Es cierto que el patinador ya había demostrado su dominio antes, pero ahora, con el campeonato en marcha, su rendimiento ha cautivado a todos.
Pero bueno, ¿y que?
Más allá del círculo del patinaje artístico, ¿quién sabía nada de él?
Bien, ante la opinión pública, Malinin era un desconocido.
Pero el lunes, con su típica elegancia, Malin mostró un rendimiento impresionante, mientras que el público se maravillaba ante su ejecución, mientras que el salto mortal y el giro con precisión dejaban boquiabiertos a todos, mientras el público observaba atónito.
Todos, incluido Djokovic, estaban presentes en el recinto, junto con otros que asistieron a ese evento.
Y así nació la malininmaía.
Se disparó la cifra de seguidores en sus redes sociales (en Instagram, de 100.000 a los 940.000 actuales y se magnificaron las expectativas. Contemplando sus proezas, con aquel oro por equipos al cuello, le presumimos proezas aún mayores.
En los círculos del hielo, se hablaba de su dominio, pero el peso de la presión lo abrumó: en la pista, el desafío fue tan intenso que, a pesar de su experiencia, el error se coló: el alma del patinador se quebró en el momento clave, y aunque luchó por cada giro, el peso de la presión lo doblegó.
–La presión de los Juegos, eso es –lloraba.
Nil Llop finalizó en la posición 11 tras no lograr mejorar su posición en la carrera.
Nil Llop (23) ha acabado vigésimo en los 500m de patinaje de velocidad, hito único en la historia de esta disciplina pues hasta ahora ningún español se había ganado una plaza olímpica. El hecho ha sido particularmente extraordinario: aparte de Nil Llop, también otro español, Daniel Milagros, había competido en Milán (fue 27.º en 1.000m). El prodigioso Jordan Stolz, estadounidense, se ha adjudicado ambas pruebas, el 500 y el 1.000.
