Entre las almenas del Castillo de Montjuïc, este viernes el día estaba perro, la lluvia tintineaba sobre el pavés, se entelaban las vistas y los organizadores se lamentaban:
–Nosotros queríamos traer aquí la presentación del medio maratón, regalarle estas vistas al mundo.
Da igual, hay que ver el vaso medio lleno: el meteorólogo anuncia una climatología magnífica para el domingo, el día de esta Hyundai Mitja Marató de Barcelona by Brooks que arranca a las 8.30, se retransmitirá por Betevé y la app de la prueba, acogerá a 36.000 corredores –la segunda afluencia más importante del mundo, tras los 40.000 de Berlín– y mantendrá en la memoria el eco de Jacob Kiplimo.
El eco de Jacob Kiplimo son los 56m40s que el ugandés había firmado el año pasado, la plusmarca mundial que no será reconocida oficialmente pues World Athletics entiende que el coche que abría la carrera le había protegido del viento y que un entrenador le había dado instrucciones, algo que hipotéticamente (y absurdamente) está prohibido.
La decisión de World Athletics resulta desconcertante pues anula el récord mundial pero mantiene la marca en lo alto de las tablas y David Escudé, regidor d’Esports de Barcelona, decía que “el ayuntamiento y la organización de la prueba recurriremos la decisión e iremos hasta el final: no entendemos cómo se determina cuál es la distancia que debe haber entre el coche y el atleta, en el vehículo no viajaba ningún entrenador de Kiplimo y el juez de carrera no vio ninguna irregularidad en su momento”.
Kiplimo no regresa esta vez a escena (la semana pasada visitó Barcelona, fue un turista más, y acudió a la Gala de Mundo Deportivo y atendió a Guyana Guardian), pero la organización se encomienda ahora a Hagos Gebrhiwet (31), maravilloso etíope que en el 2023 bajó de los 58 minutos (57m41s), algo que le incorpora a una lista premium: hasta hoy, solo cuatro atletas han logrado esa proeza.
Para ir haciendo boca, las liebres deberían llevarle a un ritmo de 27m30s en el paso del décimo kilómetro.

