Puado y Milla sellan la salvación del Espanyol y desatan el éxtasis en el RCDE Stadium

Espanyol, 2 - Las Palmas, 0

El capitán y el ilerdense marcan los goles pericos en un partido marcado por el miedo al descenso que acabó con invasión de campo

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Javi Puado celebra con sus compañeros y la afición el primer gol al Las Palmas en el RCDE Stadium. 

Mané Espinosa / Propias

El sufrimiento va asociado al Espanyol. Esa dosis de inquietud, la mezcla de nervios y angustia clasificatoria, fue convocada en la última jornada en el RCDE Stadium, amenazados los pericos por un descenso dramático. Pero la riada blanquiazul horas antes del partido en los aledaños del estadio, aderezada con una alta dosis de confianza en los suyos, dibujaba más bien un ambiente festivo que se confirmó horas después con el pitido final ante el Las Palmas. La definitiva victoria contra los canarios, y también contra la tensión, certificó la permanencia del centenario club catalán en Primera, el lugar que le pertenece por historia. De nada valió el triunfo del Leganés, el equipo que podía arrebatarle a los blanquiazules su sitio en la élite. La celebración, como suele ocurrir con cada éxtasis españolista en casa, se cerró con una invasión de campo, aupados a hombros los protagonistas.

Las cinco derrotas seguidas en las jornadas anteriores habían postergado el objetivo, e incrementado las dudas, hasta que en la última oportunidad, sin margen de error, llegó el final feliz, más placentero si cabe. Al estilo del Espanyol. El guion no fue como con el famoso gol de Coro en el 2006, en el día que se forraron los cardiólogos. La faena se resolvió antes gracias a los goles del capitán Puado, de penalti, y Pere Milla, erigidos en los nuevos héroes pericos, ya grabados sus nombres en otro capítulo para el recuerdo de la entidad.

La permanencia, aunque in extremis, es un gran éxito para un equipo que se ha sostenido en Primera, tras ascender de Segunda, sin apenas un euro de inversión. Es el triunfo de la cantera perica. El fruto del buen trabajo de Manolo González en su debut en la máxima categoría. También un reconocimiento al buen hacer en los despachos de Fran Garagarza. Y un logro que se han conseguido gracias al apoyo de la parroquia perica, un sostén en los partidos de casa incluso cuando la salvación quedaba lejos al término de la primera vuelta.

El Espanyol fue preso del pánico hasta la hora de juego ante un Las Palmas descendido pero mejor en el campo

La afición quiso, como dice el tópico, ser el jugador número 12 en el duelo frente al equipo de Diego Martínez, extécnico perico. Pero el ambiente antes del inicio, con el masivo recibimiento al autobús del equipo y el mosaico con lema incluido (orgull, passió, sacrifici), acentuó la sensación de presión sobre los jugadores, de primeras atenazados, como si tuvieran plomo en las piernas, lentos en la reacción y precipitados en la toma de decisiones con insustanciales balones largos, en especial Calero, una de las novedades del once por el sancionado Kumbulla. Un cabezazo alto de Roberto fue la única aproximación inicial ante un rival que probó tres veces a Joan García, con dos disparos, de Loiodice y Manu Fuster, y un cabezazo de Herzog. 

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La invasión de campo del RCDE Stadium. 

Mané Espinosa / Propias

La tensión se apoderó de los futbolistas pericos en una primera parte para el olvido, sin disparos a puerta. Todo acercamiento al área rival terminó con centros que sonaban a recurso de emergencia, a mente nublada con pocas ideas. El murmullo se empezaba a apoderar de la grada. En cambio, el Las Palmas parecía haber superado su descenso, consumado hace ya jornadas, con un juego intenso sin balón y con criterio con la posesión. Los goles en Butarque aún incrementaron el dramatismo, al descanso en descenso el Espanyol.

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La charla de Manolo González en el entreacto no sirvió para mejorar el rendimiento de sus pupilos, pero el técnico dio entrada a Pere Milla y Véliz, a la postre decisivos. Mientras, seguía a lo suyo el Las Palmas, que volvió a congelar el estadio cuando Mata encaró a Joan García, de nuevo salvador. Con cada minuto que pasaba se creaba otro nudo en la soga al cuello de los jugadores, también en la garganta de los aficionados, ya sin uñas de tanto morderlas. El Espanyol no solo parecía incapaz de marcar, sino que tampoco veía la manera de hilvanar una jugada en ataque con sentido.

El penalti a Véliz liberó a unos jugadores pericos aupados a hombros después con la invasión de campo

El juego de los pericos era una concatenación de errores, un manojo de nervios, hasta que Véliz se inventó un penalti protestado por los isleños. El argentino se anticipó a Essugo, que golpeó con su pierna en el torso del delantero. Puado, como en el partido del ascenso de la pasada temporada, cogió la responsabilidad. En el primer tiro a puerta local, el capitán no falló desde los 11 metros y liberó a una grada presa del pánico. Efusivos abrazos de felicidad. Incluso alguna lágrima de alegría tras más de una hora asomados al precipicio. 

El gol propulsó a un Espanyol más enérgico, pero contenido, que soló respiró a falta de diez minutos. La peleó de cabeza Véliz, y Puado, ya olvidada la precipitación, tuvo la pausa para hallar en el área a un Pere Milla que marcó el definitivo gol de Primera. Ahora sí, euforia desatada en el RCDE Stadium. Cánticos de celebración, alguno dedicado a Puado y Manolo González. Otros, de crítica al propietario Chen Yansheng y también de recuerdo al eterno rival, el Barça. Banderas al viento, más de 32.000 pericos saltando en sus asientos y fiesta completa para un Espanyol que sigue siendo de Primera.

Ficha técnica:

Espanyol, 2 - Las Palmas, 0

Espanyol: Joan García; El Hilali, Calero, Cabrera, Romero; Urko (Aguado, min.77), Lozano (Pere Milla, min.46), Expósito (Kral, min.60); Jofre (Véliz, min.53), Puado y Roberto (Sergi Gómez, min.77).

Las Palmas: Horkas; Marvin, Mckenna, Herzog (Josito, min.80), Mármol; Loiodice, Essugo (Arturo Rodríguez, min.69), Benito (Januzaj, min.46), Sergio Vieira (Diego Martín, min.60); Fuster y Mata (McBurnie, min.80).

Goles: 1-0, min.65: Puado; 2-0, min.82: Milla.

Árbitro: Muñiz Ruiz (comité gallego). Amonestó a Edu Expósito (min.15), Marvin (min.26), Calero (min.41), Puado (min.65), Januzaj (min.93).

Incidencias: partido correspondiente a la última jornada de LaLiga EA Sports disputado en el RCDE Stadium ante 32.511 espectadores. La afición periquita invadió el campo después del pitido final.

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