¿Qué es Jannik Sinner?
¿Un tenista robotizado, un cyborg, la encarnación tenística de la Inteligencia Artificial?
¿Qué es Carlos Alcaraz?
¿Un superhéroe que combate con el cyborg?
El mundo del tenis debate en esos parámetros. Prácticamente apagado el Big Three (Roger Federer y Rafael Nadal ya no están; Novak Djokovic se ha sumergido en el otoño), estos son los tiempos del Big Two: expertos y aficionados asistimos a la batalla entre dos maravillas, un duelo que ha anulado al resto de tenistas del circuito.
Superados por las circunstancias, Zverev, Fritz, Auger-Aliassime, De Miñaur, Shelton o el otoñal Djokovic solo pueden sentarse en el banco como un observador más, contemplar el espectáculo y tomar partido por uno u otro, por Carlos Alcaraz o por Jannik Sinner.
Al romper con Ferrero, su técnico, Alcaraz ha llevado al límite su concepto del tenis, ‘su manera’
Los amantes del tenis nos declaramos ahora alcarazistas o s inneristas, sin solución intermedia, mientras ambos fenómenos se retroalimentan. Hay magia en sus duelos, golpes imposibles y escenas impensadas en otros combates. La combinación de ritmo y eficacia crea atmósferas irreales, de videojuego o de dibujos animados. Alcaraz y Sinner sirven por encima de los 200 km/h, apuntan a la T o abren ángulos, se estiran como gatos al restar, se reponen cada vez que la situación se compromete.
Y ambos lo hacen a su manera, fieles a su estilo.
Carlos Alcaraz, número 1 mundial al cierre del año, está llevando al límite su estilo, su manera. Lo hemos visto en estos días, tras su ruptura con Juan Carlos Ferrero, su entrenador y su segundo padre durante siete años.
Carlitos quiere seguir siendo Carlitos, pero para ello necesita un nuevo mentor, pues Ferrero opina que Carlitos ya es Carlos, Carlos Alcaraz.
Mientras Carlitos sigue anteponiendo el jugueteo y el talento a los conceptos estajanovistas, Ferrero interpreta que con eso ya no basta. Ferrero le pedía a Carlitos sacrificio, una vida entregada al tenis, el entrenamiento invisible, tenis, comida, reposo, tenis, comida, reposo...
Visto así, es lícito pensar que Ferrero, como técnico, hubiera sintonizado mejor con Sinner. No hay desorden en el italiano. Todo en él es método, disciplina y academicismo. Sinner es un alumno ejemplar: estudia a lo largo del trimestre, lo hace día a día, y cuando acude al examen, ya ha madurado totalmente la materia. Cuando le entregan el cuestionario, no necesita improvisar. Solo debe ejecutar.
El diálogo es a dos bandas, por ahora no hay alternativa, por mucho que los sabios intuyan las siluetas de Jakub Mensik y João Fonseca. Alcaraz y Sinner se han apropiado de nueve de los diez últimos torneos del Grand Slam. Entre sí, se abre una ventaja minúscula de 550 puntos en el ránking ATP. Entre Sinner, el segundo, y Zverev, el tercero, hay un abismo de 6.340.


