Si queremos crecer... (O no)

Opinión

Si queremos crecer... (o no)
Economista

El economista, catedrático emérito y colaborador de este diario Josep Oliver, en una conferencia en Girona en torno a su ya clásica publicación Anuario económico comarcal, afirmó que, para mantener el crecimiento actual, en la próxima década Catalunya necesita incorporar anualmente 100.000 inmigrantes en el mercado de trabajo. Sin embargo, la cifra, que no es nueva, la supeditó: “Si queremos crecer, y este es un condicional importante, y si queremos seguir generando actividad...”.

Pongamos que prescindimos del condicional y que mantenemos el crecimiento actual a razón de la cifra que indica: en diez años hablamos de 1 millón más de trabajadores extranjeros. Si se mantiene la ratio crecimiento de la población extranjera/ocupados extranjeros de los últimos veinte años, hablamos de un aumento de población de cerca de 2 millones de personas, con lo cual, en el 2035, solo por esta vía, la población catalana ya superaría los 10 millones. Esta es una cifra parecida a la que la última proyección del Idescat (base 2024) prevé para el 2057 en su escenario “alto”. O sea, dentro de diez años Catalunya tendría la población proyectada para de aquí a 32. La valoración de esta dinámica hipotética acelerada tiene dimensiones sociales, económicas y políticas de las que se tendría que hablar, ya, sin prejuicios.

El condicional que utiliza el profesor Oliver me sugiere tres puntos que considero relevantes en el debate, si es que se abriera, de continuar como hasta ahora. El primero es que si crecemos como hemos venido creciendo este siglo, no vamos bien: crece el PIB y todos contentos, pero lo que cuenta es el PIB per cápita, y este en el año 2000 era un 25,3% superior a la media de la UE27 y en el 2024 solo es un 10% más alto, y presenta una tendencia clara a la baja. Eso para no citar el estancamiento absoluto (crecimiento 0%) de la renta familiar bruta disponible, según la Cambra de Comerç de Barcelona. Incluso si se añaden los servicios públicos, el estancamiento es casi total. Mientras tanto, la tasa Arope (riesgo de pobreza y exclusión) afecta cerca de 2 millones de personas, una cuarta parte de la población.

El segundo apunte es que buena parte de los puestos de trabajo creados en este siglo y de los 100.000 que hacen falta para seguir creciendo son la mayor parte de salarios bajos, de manera que la productividad, un auténtico talón de Aquiles de la economía, no se resuelve y la distancia con el mundo más adelantado no para de crecer. Sobra grasa y falta musculatura para correr.

La tercera es que, hablando de dieta y sin prejuicios, creo que tenemos que pensar en decrecer de manera selectiva. Particularmente en actividades que están sobredimensionadas, algunas de las cuales son competitivas porque están indirectamente subvencionadas, sea por tratamiento fiscal, sea por salarios bajos, sea por razones medioambientales y otros. Y si, como consecuencia del decrecimiento selectivo, el conjunto del PIB total baja durante un tiempo, lo que hay que tener presente es que lo que tiene valor es que el PIB per cápita a medio y largo plazo suba.

Crecer quizá sí, pero el condicional sería: de esta manera, no.

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