Carlos Gallardo (Almirall): “Europa ha dejado de ser la farmacia del mundo”

Industria

El empresario pide a la Unión Europea que apueste por crear un polo biomédico en un único emplazamiento en vez de la fragmentación actual

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El presidente ejecutivo de Almirall, Carlos Gallardo 

Llibert Teixidó / Propias

El presidente de Almirall, Carlos Gallardo, ha advertido de la pérdida de competitividad de la industria farmacéutica europea frente al resto del mundo. “Europa ha dejado de ser la farmacia del mundo”, ha asegurado el directivo en una sesión de Matins Esade, junto a la directora de Esade Alumni, Patricia Valentí, y el director del Institute for Healthcare Management de Esade, Manel Peiró.

Gallardo ha lamentado que la inversión en I+D ha bajado un 25% en los últimos 20 años en Europa, lo que lleva a un retroceso de los lanzamientos globales. Por otra parte, ha criticado la burocracia. La Agencia Europea del Medicamento (EMA) tarda 426 días de media en aprobar un producto por 244 días de la FDA. El empresario ha señalado que España suma otros 600 días, por lo que las empresas tienen unos seis años para recuperar la inversión antes de que se agote la patente.

La ralentización de la innovación del sector es un hecho. La Federación Europea de la Industria Farmacéutica (Efpia) señala que el Viejo Continente representaba el 37% del I+D mundial en 2010; en 2020, esa cifra había caído al 32%. Las proyecciones para apuntan que esa cifra se reducirá al 25%. 

El presidente de Almirall planteó una propuesta de futuro. La Unión Europea debe escoger una ciudad para ubicar un hub de investigación que sea “superpotente”, como Boston (Estados Unidos), y no tener uno en cada país y, textualmente, fragmentarlo todo tanto como sea posible y crear ineficiencias tremendas. En 2024, las empresas de Boston lograron levantar 7.900 millones de dólares en inversión, según el Massachusetts Biotechnology Council, mientras que las estimaciones europeas se encuentran sobre los 6.000 millones, según la plataforma de análisis Biocentury. 

En cuanto a la compañía, Gallardo ha señalado que uno de los momentos clave de la evolución de la empresa fue la decisión de vender su negocio respiratorio a AstraZeneca en 2014 para focalizarse exclusivamente en la dermatología médica. “Esta decisión estratégica permitió concentrar esfuerzos en un ámbito con una alta necesidad médica no cubierta”, explicado Gallardo.

Almirall vendió toda la franquicia de negocio respiratorio por unos 2.000 millones de dólares (aproximadamente 1.600 millones de euros al cambio de por aquel entonces) al gigante británico tras lograr varios éxitos en el desarrollo de fármacos. La compañía se concentró posteriormente en el sector de la dermatología clínica, un área más acorde para el I+D de una farmacéutica de tamaño medio y en la que se está consolidando como uno de los referentes europeos. Entre otros medicamentos, desarrolla tratamientos superventas para la psoriasis y la dermatitis atópica. 

La transición requirió grandes inversiones, pero la farmacéutica parece haber encontrado el camino. Hasta septiembre, el laboratorio de la familia Gallardo acumulaba 820,7 millones de facturación, un 12,8% más, mientras que el beneficio se situó en 39,1 millones, seis veces más que hace un año. Previsiblamente, la farmacéutica podría superar los 1.000 millones de ingresos en el ejercicio completo.

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