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La victoria contenida de un local de Bilbao.

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Arteche conmemora ocho décadas de trayectoria mediante su debut en el mercado bursátil de España, reafirmando su posición como una corporación internacional de gran relevancia dentro del ámbito de las infraestructuras eléctricas a nivel mundial.

Imagen del laboratorio de I+D de la empresaen su sede de Munguia (Bilbao)

Imagen del laboratorio de I+D de la empresaen su sede de Munguia (Bilbao)

REDACCIÓN / Terceros

General Electric, Siemens Energy, ABB, Schneider Electric, Hitachi Energy. Hasta para los menos experimentados en el sector de los negocios, estas denominaciones sugieren potentes grupos internacionales. No sucede igual con Arteche, la organización española que compite al mismo nivel que esos gigantes industriales empleando una tecnología exclusiva muy especializada en dispositivos eléctricos para su montaje en subestaciones de alta y muy alta tensión.

Su entrada al mercado continuo de la bolsa española el pasado lunes representa un movimiento que podría transformar el exitoso crecimiento silencioso de esta empresa familiar, fundada en 1946 como un pequeño taller eléctrico en Bilbao. Esta debut en el mercado de empresas cotizadas se cerró con un aumento del 7,76% en su primera sesión de negociación. Se suma a una apreciación del 467% acumulada desde que, en 2021, comenzó a cotizar en BME Growth, el mercado español para pymes. Un logro poco común en ese segmento, que en Arteche afrontan con una sorprendente humildad. “Lo único que hemos hecho es cumplir nuestro plan estratégico y con los números anunciados. Fácil, ¿no?”, explica Luis María Pérez, director general del Grupo Arteche.

Alexander Artetxe, presidente de Arteche, en el toque de campana 
Alexander Artetxe, presidente de Arteche, en el toque de campana LV

Sea fácil o no, lo cierto es que la visión de la tercera generación de los Artetxe no difiere mucho de la de Aurelio, el fundador y abuelo de Alexander Artetxe, actual presidente de la empresa. En 1946, el abuelo de esta generación, recién regresado del exilio tras la Guerra Civil, comprendió que la España a la que regresaba necesitaría los conocimientos en el sector electrónico que había adquirido en Estados Unidos.

Aurelio impulsó el crecimiento de Electrotécnica Arteche a partir de la comercialización de un transformador de intensidad de 400 kilovoltios, clave para regular la tensión en las primeras redes eléctricas que comenzaban a extenderse por el territorio español. Pronto percibió que la expansión del negocio requería innovación, y para lograrla, desarrolló un catálogo de productos con tecnología propia enfocada en redes de alta y muy alta tensión, lo que le permitió lograr algo que pocas empresas españolas lograban en esa época: exportar.

La firma posee su propia tecnología.
Y diseñada específicamente para las redes de alta tensión

“El hecho de ser tecnológicamente independientes y montar una unidad de I+D en los años setenta del siglo pasado, cuando ni se sabía qué era ese concepto, fue tan estratégico para el futuro como su incipiente internacionalización”, comenta Pérez. Tras ocho décadas, dichos pilares continúan sosteniendo a la empresa dentro de un entorno donde la transición eléctrica ha incrementado la demanda de infraestructuras de alta tensión, alcanzando ya unos ingresos por encima de los 500 millones. Su principal mercado es Estados Unidos, situándose a continuación España y México. El 70% de su volumen de negocio deriva de soluciones clave para puntos de alta y muy alta tensión, permitiéndoles operar en más de 170 países y disponer de centros de producción en México o China. No obstante, buscan expandirse en los sectores de automatización y fiabilidad de redes con el fin de incorporar fuentes renovables y asegurar la protección de los sistemas digitales. Su estrategia se fundamenta en la I+D, contando con una de las instalaciones de ensayo para equipos de superalta tensión de mayor envergadura a nivel global.

Tiene presencia en más de 170 naciones con centros de producción en China y México, si bien su principal destino comercial es EE.UU.

La Arteche proyectada a 2026 resalta la relevancia de permanecer bajo la tutela de la familia fundadora, que retiene el 52,38% de la propiedad mediante la entidad Ziskua Ber, pese a que su composición accionarial integra hoy a Velora Investa con el 20,21% y al fondo Finkatuz, del Instituto Vasco de Finanzas, institución supeditada al Gobierno vasco, con un 6,4% suplementario.

Su paso al mercado continuo no ha buscado transformar esa organización, el propósito es captar recursos para continuar su desarrollo siguiendo el legado del abuelo Aurelio. Elevando la magnitud de la empresa mediante el crecimiento interno, aunque también a través de la compra de sociedades que refuercen su entrada a tecnologías punteras y plazas comerciales distintas.

Sus proyecciones estiman un crecimiento promedio del sector eléctrico de aproximadamente el 5,6% anual hasta 2030, y aunque la incertidumbre geoestratégica las obliga a ser prudentes, les beneficia que todas sus ventas en EE.UU., su principal mercado, se realizan desde México, lo que hasta ahora las ha mantenido a salvo de las disputas arancelarias.

Pilar Blázquez Correas

Pilar Blázquez Correas

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Es graduada en Periodismo. Posee un Máster en Información Económica. Se desempeñó como directora en Capital y BolsaCinco. Fue redactora en Público, El País, El Economista. Ejerció como responsable de Comunicación en Airef. Trabaja en Guyana Guardian desde 2018.