César Pérez Ruiz (Pictet WM): “Las tecnológicas chinas dan más valor que las de EE.UU.”
Entrevista
Hay vida más allá de Wall Street y de las tecnológicas, que deben demostrar que tienen retorno; ha llegado la hora de mirar a Asia, plantea el director de inversiones de Pictet WM


Quien dirige las inversiones mundiales del banco privado suizo Pictet desde Ginebra es un español y es un ingeniero, César Pérez Ruiz. Decide el destino de unos 300.000 millones de euros en activos operando desde más de 20 oficinas globales, que pertenecen a un grupo financiero que se fundó cuando todavía estaba Napoleón. Según él, es hora de salir de la dependencia excesiva de Wall Street. Y asegura sin tapujos que hoy las tecnológicas chinas son una mejor inversión que las estadounidenses. “Hemos pasado de IAeuforia a IAfobia”, bromea.
¿La IA ha dejado de ser la panacea de los mercados?
Hubo un momento en que todo lo que tocaba la inteligencia artificial (IA) subía. Se pensaba que la IA era un empuje a la productividad y los beneficios, ayudada por las políticas fiscales y monetarias. Pero hubo un punto de inflexión con la china DeepSeek y ahora con Anthropic. El mercado se empieza a preocupar de que la IA afecte negativamente al negocio tradicional y, más importante, reduzca el empleo. Es decir, si esta tecnología no acabaría generando un choque deflacionario.
En su presentación se dice que prefieren las tecnológicas chinas. ¿No es un riesgo con la guerra comercial?
Hay que ser selectivos, con alta gestión activa. Un ejemplo: mientras que en febrero del 2026 la cesta de empresas de software de Goldman Sachs ha perdido aproximadamente dos billones de dólares desde máximos en valor de mercado, una caída de alrededor del 30%, la compañía de papel de baño Toto de Japón, famosa por inodoros con asiento con bidet y agua, ha llegado a subir un 40% porque el mercado piensa que es una apuesta de IA, dado que cuenta con cerámicas avanzadas que son nuevos chips. Lo que podemos decir es que, de momento, el mercado está penalizando las empresas con exceso de gasto. Hay que tener en cuenta que los llamados siete magníficos están gastando un 92% del flujo de caja, con menos dividendos y recompras de acciones en un momento en el que el mercado reclama retorno de la inversión.
¿En qué quedamos? ¿La IA aumentará la productividad y los beneficios o causará pérdidas de empleos y contracción del consumo?
El título de mi reciente presentación es “IA, ¿don o maldición?”. El mercado está penalizando a las empresas afectadas por disrupciones: software, proveedores de seguros, gestión financiera, servicios inmobiliarios y logística. Pero no creo que las compañías de software vayan a desaparecer, seguirán tendiendo beneficio, aunque el múltiplo pagado por ellas ya no será tan alto como solía. De hecho, las compañías de tecnologías de información de software en India se han devaluado y aún no se han recuperado. Entre las firmas que se benefician están los fabricantes de semiconductores, energía y materiales. Los bancos en teoría sacarán partido (y los europeos, además, están baratos), así como servicios públicos (infraestructuras más eficientes), industriales, inmobiliario.
¿Son sostenibles las inversiones de las tecnológicas?
El mercado está pidiendo reducción de inversión en capital fijo a los hiperescaladores (670.000 millones, equivalente al PIB de Argentina en el 2026), pues no se sabe qué retorno va a tener: deben probar crecimiento estructural de sus beneficios por acción. Puede ayudar que el nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, baje más los tipos de interés. En todo caso, si hay reducción del empleo y con ello de la confianza del consumidor, el estímulo de la política “Hagamos que América vuelva a ser asequible” de Trump los estadounidenses no se lo gastarán, sino que preferirán ahorrar. Ello puede afectar negativamente al mercado y al tipo de cambio del dólar.
¿Se puede ser pesimista con el dólar y optimista con EE.UU.?
Nosotros somos negativos sobre el dólar de manera estructural. Estados Unidos tiene doble déficit, fiscal y por cuenta corriente. Los extranjeros tienen invertido en Estados Unidos el equivalente a 100% de su PIB y pueden querer cubrirse. Tuvimos un encuentro con Rick Rieder, de BlackRock, que sonaba como candidato a suceder a Powell en la Fed, que considera que una bajada de tipos de más de lo que espera el mercado puede devaluar el dólar pero, al mismo tiempo, reactivar partes de la economía en recesión como vivienda o fabricación, industrias intensivas en capital y también mano de obra. De momento pasamos de one big beautiful bill a one big beautiful balance sheet [un gran bonito balance]. Hay que ver las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Trump tiene que ganarlas. Si pierde, el Congreso puede ser impredecible: incluso puede penalizar a los bancos u obligar a las siete magníficas a pagar.
Se vaya o no Lagarde antes de tiempo, un euro fortalecido es un problema.
Va a depender de lo que haga la Reserva Federal. Si baja solo dos veces sus tipos de interés y la economía europea se reactiva con gasto en Alemania, el euro se puede fortalecer. En ese escenario, es más posible que el BCE suba tipos de interés que los baje.
¿Cómo?
Europa no tiene el 7% de déficit fiscal de EE.UU. La economía de Europa puede acelerarse con el gasto en Alemania, menor incertidumbre política en Francia y alemanes y franceses empezando a consumir con los grandes ahorros acumulados y la paz en Ucrania. Nosotros estimamos un tipo de cambio con el dólar con el euro entre 1,2 y 1,25.
¿A la bolsa española le queda gasolina después del subidón del 2025?
Sigo positivo con España por su menor exposición a aranceles, más turismo y más sector bancario, que sigue cotizando con descuento. El Banco Santander puede recomprar todo su capital de aquí al 2032. Además, España tiene exposición a Latinoamérica, lo que es positivo y más con Trump habiendo dejado claro que no quiere que se toque su área de influencia de Latinoamérica. Además, hay compañías como Aena en infraestructuras que tienen un papel relevante en el sector de los activos tangibles.
¿Y Wall Street?
Es previsible que los beneficios se extiendan más allá de las siete magníficas y, con la bajada de tipos de interés, se recuperen las pequeñas y medianas compañías. La inversión en capital fijo aumentará más allá de las tecnológicas y hay una larga lista de operaciones, fusiones y adquisiciones previstas en todos los sectores. Nuveen ha acordado la compra de Schroders; Texas Instruments, de Silicon Labs, Santander, de Webster Bank, y Moeve y Galp negocian la integración de sus negocios. El mercado de capital privado se había frenado y en el 2025 solo hubo 90 salidas a bolsa en EE.UU. Cuando la media es de 200, nivel que puede volver este año.
Que las bolsas suban y el oro también no es habitual. ¿No le preocupa?
Seguimos teniendo oro en las carteras. Teníamos plata, que subió hasta 110 dólares la onza y hemos vendido 2/3 de esa posición para comprar más oro. Nos pusimos positivos con el oro cuando se congelaron los activos a Rusia. Con ello el mensaje que se dio a los bancos centrales del mundo fue que pueden comprar dólares y euros, pero que se pueden congelar esas inversiones. Para estar pesimistas sobre el oro, tenemos que ver devolución de activos congelados a Rusia y la promesa de que no volverá a ocurrir. O el regreso de la disciplina fiscal. Como el oro es un activo que no proporciona ingresos, un bono de EE. UU. Con cupón del 4% se vuelve más interesante.


