Economía

Los temores de la patronal

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La CEOE sabe que vienen curvas, que el Gobierno va a empezar a lanzar una serie de iniciativas que no le gustan para nada. Están las que acepta más o menos resignada, como la subida del SMI, que se decidirá probablemente hoy mismo; las que la incomodan profundamente, como el nuevo registro horario, que no tardará; y las que considera una declaración de guerra, como la reforma del despido, que está en camino pero con dificultades. Y para completar la agenda, mañana los sindicatos presentarán su propuesta para el AENC.

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi                                                           

La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi                                                           

Eduardo Parra - Europa Press / Europa Press

El año ha empezado aparentemente tranquilo en el terreno laboral, pero todos saben que ha sido solo una pausa y que ya vienen curvas, que el Gobierno tiene en el disparadero una serie de iniciativas ninguna de las cuales satisface a la patronal. Están las que acepta más o menos resignada, como la subida del SMI que se decidirá probablemente este lunes; las que la incomodan profundamente, como el nuevo registro horario, a punto de salir a escena; y también las que considera una declaración de guerra, como la reforma de la indemnización por despido, todavía en una fase inicial. Para completar el panorama, los sindicatos presentarán mañana su propuesta para negociar el Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC).

Cansados de jugar a la defensiva frente a las iniciativas del Ministerio de Trabajo, los empresarios también lanzan sus campañas, como la que mantienen de forma insistente contra el absentismo, que consideran uno de los grandes males de la economía española. Es la denuncia que hizo en diciembre su presidente, Antonio Garamendi, diciendo que echaba a faltar cultura del esfuerzo, y opinando que las bajas laborales se solían tomar en lunes y viernes. Y es la que ratificó su especialista en temas laborales, Rosa Santos, el viernes pasado, cuando insinuó que, si el ritmo de bajas laborales no se frena, se podrían plantear dejar de pagar la cotización en el tiempo de baja. Para justificarlo enarbola sus cálculos, como un coste de 33.000 millones por el absentismo y reclama por carta a la Seguridad Social reactivar las negociaciones sobre las bajas laborales y la siniestrabilidad.

Es presión para el futuro, pero el primer golpe del año la patronal probablemente se lo llevará hoy mismo, con el salario mínimo interprofesional, convertido en el caballo ganador de Yolanda Díaz. Si Trabajo no consigue un acuerdo con Hacienda para que se puedan indexar los contratos públicos, la suerte está echada. En la reunión de esta mañana habría acuerdo con los sindicatos para subir un 3,1% el salario mínimo, exento de tributación al IRPF, y paralelamente se impulsaría la prohibición de que los pluses puedan absorberse con la subida de salario mínimo. Si en cambio, Yolanda Díaz y María Jesús Montero nos sorprenden a todos y pactan suprimir o limitar la prohibición de trasladar los aumentos del SMI a los contratos públicos, entonces se abriría una opción de acercarse a la CEOE. Difícil es que salga el consenso, porque no están en la patronal con ganas de dar un éxito al Gobierno, como lo sería un incremento del SMI que contara con su apoyo; pero sería una posibilidad.

La CEOE confía en el parlamento para bloquear las iniciativas del Gobierno

Mientras, la CEOE sigue engrasando el terreno que mejores resultados le está dando, el Congreso de los Diputados, con mención especial a los efectos del acercamiento sin pausa de Foment del Treball a Junts para intentarlo convertir en una nueva CiU. Una iniciativa que al principio fue acogida con fuertes reticencias en la propia CEOE, especialmente por Miguel Garrido, presidente de la patronal madrileña CEIM, pero que ya ha dado algunos frutos.

El parlamento es el escenario donde la patronal consiguió infringir una gran derrota a Yolanda Díaz el año pasado, con el rechazo de la reducción de jornada, y donde intentará apuntarse más tantos. Por ejemplo, lo buscará con la ampliación de los permisos por defunción cuando la propuesta aterrice en el Congreso, que será pronto.

No podrá en cambio frenar de esta manera el nuevo registro horario, digital y accesible a distancia por la inspección de trabajo, que el Consejo de Ministros aprobará en las próximas semanas. Es un real decreto que no necesita ratificación del parlamento. Será el premio de consolación de Díaz, después de que encallaran las 37,5 horas, y es de mal tragar para la patronal, que justifica su oposición por las dificultades logísticas que la introducción del nuevo sistema puede provocar. En cualquier caso, es cierto, como apuntan Trabajo y los sindicatos que la eficiencia del actual registro horario deja mucho que desear.

El pacto entre Josep Sánchez Llibre y Antonio Garamendi se mantiene sin fisuras             
El pacto entre Josep Sánchez Llibre y Antonio Garamendi se mantiene sin fisuras             Emilia Gutiérrez / Propias

El tercer temor de la patronal es más profundo, pero no saltan las alarmas todavía porque es más improbable que se produzca. Es la modificación de la indemnización por despido improcedente, el “despido reparativo” como lo bautizó Yolanda Díaz, para adaptarla a las circunstancias de cada caso. Hay dos vías por conseguirlo, a cuál más difícil. Por un lado, la vía judicial, que está en marcha con la abogada Raquel Miñambres a punto de presentar su recurso al Tribunal Constitucional. El caso que tramita dio lugar a un contundente pronunciamiento del Tribunal Supremo dictaminando que la indemnización tasada actual es la adecuada y que las dos resoluciones del Comité Europeo de Derechos Sociales (CEDS) del Consejo de Europa que avalaban reformarla no eran ni ejecutivas ni directamente aplicables. Después del último trámite en el Supremo, el rechazo en diciembre al denominado incidente de nulidad, de resultado cantado pero obligado por el procedimiento para poder recurrir al Constitucional, este equipo de abogados ya ultima esta última carta.

Por otro lado, está la vía de la reforma legislativa. En este terreno, UGT y CC.OO. Están ultimando su propuesta conjunta sobre la modificación del despido improcedente. Será la reanudación de un proceso de negociacion en que Trabajo y sindicatos, los partidarios de la modificación de esta indemnización, chocarán con la oposición de la CEOE y probablemente con reticencias del ala socialista del Gobierno de coalición, poco deseoso de abrir un nuevo frente con los empresarios.

En este terreno, el socio mayoritario del Gobierno desea poco oleaje. Respiraron aliviados por ejemplo después de la reunión de este año con los responsables del Ibex en Davos, que se celebró a pesar de la ausencia de Pedro Sánchez, con los ministros Carlos Cuerpo y Óscar López, y en un ambiente sosegado en que se habló básicamente de Europa y de la relación con Estados Unidos. Lejos queda alguna sesión tormentosa de otras ediciones, cuando las grandes empresas y Sánchez estaban en pleno enfrentamiento.

Se mantiene el pacto entre Garamendi y Sánchez Llibre

En la agenda laboral resurgirá también mañana la renovación del Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), con la presentación de la propuesta de CC.OO. Y UGT, que debería dar el punto de partida de unas negociaciones bilaterales en las que la CEOE no muestra ninguna prisa. Ahí la patronal insistirá probablemente en el problema de las bajas laborales.

Vienen curvas, pero manejables, creen en una CEOE cada vez más habituada al choque con el Ministerio de Trabajo. El diálogo social fructífero de hace unos años es un erial en esta legislatura y, además, todos tienen elecciones. El Gobierno cuando Pedro Sánchez las convoque, pero con horizonte máximo en el 2027, y Garamendi este mismo año. El presidente de la CEOE afrontará su reelección, después de que primero, hiciera modificar en julio del 2023 los estatutos para permitirle volverse a presentar, y en segundo lugar, de que el año pasado consiguiera frenar a Gerardo Cuerva en su intento de repetir al frente de Cepyme, un paso en el que muchos veían una etapa intermedia de cara a aspirar posteriormente a rivalizar para la presidencia de la CEOE.

En este terreno, sigue vigente el pacto entre Garamendi y el presidente de Foment, Josep Lluís Sánchez Llibre. Después de que, en el 2022, a Foment le dejaran plantado los aliados y sufriera un duro correctivo en unas elecciones que ganó Garamendi, lo cierto es que se recompuso rápidamente, y en pocos días, horas dicen algunos, los dos rivales llegaron a un pacto de entendimiento que, de momento, funciona sin fisuras. Ahora, este año, a los dos les tocan elecciones, después que los dos hicieran la misma maniobra, modificar los estatutos para eliminar el límite de mandatos.

Jaume Masdeu Burch

Jaume Masdeu Burch

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Redactor jefe de la sección de Economía de Guyana Guardian

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